“La edición contará con más de 600 actividades culturales, más de 550 horas de programación, 65 invitados internacionales, más de 15 autores nacionales invitados, 116 actividades infantiles, 16 espectáculos artísticos y una delegación cultural de Ecuador integrada por más de 30 representantes del sector editorial y cultural. Además, participarán 76 editoriales y se desarrollarán 45 horas de capacitación profesional para los actores de la industria del libro”, se lee en la nota de prensa sobre la conferencia que brindó la Cámara Peruana del Libro el jueves 18, la cual se llevó a cabo en el Teatro Municipal de Surco.
El punto central de la edición 30 de la Feria Internacional del Libro de Lima no es otro que su cambio de sede. Durante 16 años, la FIL de Lima estuvo en el Parque Próceres de la Independencia, conocido también como Matamula, en el distrito de Jesús María. Cuando a inicios de marzo se anunció el cambio de locación, que supuso un impacto en la comunidad lectora, se barajaron varias teorías que apuntaban a la Municipalidad de Jesús María como responsable. Lo cierto es que se debió a una decisión de la propia CPL, la cual obedeció a un interés lícito, pero no menos polémico (el parque se había convertido en un punto de encuentro y espacio familiar en los días feriales): el crecimiento económico.
El nuevo lugar designado es el Centro de Exposiciones Jockey, en el distrito de Santiago de Surco. La CPL va a tener que trabajar mucho para lograr que esta edición, y las que vendrán, alcancen la referencialidad que la FIL obtuvo en el parque Próceres. Lo primero que preocupa es la accesibilidad. Al Centro de Exposiciones solo se ingresa por la Panamericana Sur. Quien pensaba ir a la FIL tras pasar primero por el Centro Comercial Jockey Plaza está equivocado. No hay un paso peatonal directo entre ambos puntos. Ante esta circunstancia, la CPL indicó que pondrá buses que saldrán desde el mismo centro comercial. La solución no convence.
Lo que sí convence son los homenajes que se harán a Blanca Varela por el centenario de su nacimiento y al recordado Alfredo Bryce Echenique, así como “las 45 horas de capacitación para los profesionales de la industria del libro”. Hay que subrayar lo siguiente: la FIL de Lima ha podido reunir a la comunidad lectora del país, que es una pequeña gran minoría (y muy variada) que asiste a las ediciones feriales. Aún hay mucho por hacer en la difusión de la lectura en Perú. En este sentido, la CPL y su evento son claves en esa misión, aunque su fin sea, en el fondo, netamente comercial.
Seguiremos con el tema de la FIL de Lima 2026. Hay más aspectos positivos que consignar.
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Dato:
Entradas e informes. En Teleticket, el costo para ingresar va de S/5 a S/10. Sobre la programación en: fil-lima.com.pe.
Fuente: larepublica.pe