Retos distintos

Las recientes elecciones en el Perú y Colombia tuvieron varios elementos en común. En ambos casos, la segunda vuelta enfrentó a un candidato identificado con la izquierda y otro con la derecha. También compartieron campañas altamente polarizadas, marcadas por discursos de confrontación, elevados niveles de rechazo hacia los candidatos y resultados ajustados que mantuvieron la incertidumbre hasta el final.

Sin embargo, una vez cerradas las urnas, las similitudes empiezan a diluirse. Aunque el Perú y Colombia comparten una historia regional, una geografía compleja y un idioma común, los problemas que preocupan a sus ciudadanos son muy distintos. Y son precisamente esas preocupaciones las que marcarán la agenda de los nuevos gobiernos.

En el Perú, la principal demanda es seguridad. El 36% de los ciudadanos considera que la prioridad inmediata del próximo gobierno debe ser reducir la inseguridad ciudadana. La cifra es aún mayor en Lima y el Callao, donde alcanza el 42%. Muy por detrás aparecen la corrupción (20%) y la economía (15%). La delincuencia, las extorsiones, los homicidios y el avance de las economías ilegales han desplazado otros temas de la agenda pública.

En Colombia, en cambio, la agenda ciudadana es diferente. Según las mediciones del CNC, la corrupción es identificada como el principal problema nacional por el 41,2% de los ciudadanos. En segundo lugar, aparece el sistema de salud con 25,8%. Recién después surgen preocupaciones relacionadas con el avance de las organizaciones criminales (13,8%) y la capacidad de la fuerza pública para enfrentarlas (6,7%).

Mientras los peruanos demandan principalmente protección frente al delito, los colombianos parecen preocuparse más por el funcionamiento de las instituciones y la capacidad del Estado para proveer servicios públicos de calidad. En otras palabras, ambos países enfrentan desafíos de gobernabilidad, pero la naturaleza de esos desafíos es distinta.

Las diferencias no terminan allí. También existe un contraste importante en el estado de ánimo con el que ambos países enfrentan el futuro y con el que emitieron su voto. Según la encuesta global de GIA, en la que participan Datum y CNC, el 56% de los colombianos cree que el 2026 será mejor que el 2025, mientras que apenas un 11% considera que será peor. Esto genera un saldo neto de optimismo de +45 puntos, uno de los más altos de la región. En el Perú, en cambio, aunque el 37% espera un año mejor, el 20% cree que será peor, lo que reduce el saldo neto de optimismo a +17 puntos. La diferencia es significativa y revela dos estados de ánimo distintos. Mientras en Colombia predominan la expectativa de mejora y una mayor confianza en el futuro, en el Perú prevalece una actitud más cautelosa. Los peruanos parecen mirar el futuro con reservas, marcados por años de inestabilidad política, cambios constantes de autoridades y una creciente preocupación por la inseguridad. Los colombianos, en cambio, llegan a este nuevo ciclo político con mayores niveles de esperanza, lo que otorga al nuevo gobierno un margen inicial de confianza más amplio. Al final, las elecciones no solo reflejan preferencias políticas; también son una expresión de cómo cada sociedad percibe su presente y sus posibilidades de futuro.

La brecha es significativa. No se trata únicamente de optimismo económico. Refleja la confianza que los ciudadanos tienen en el futuro de su país. Y ese estado de ánimo importa. Gobernar una sociedad optimista no garantiza el éxito, pero ofrece un mayor capital de confianza y, con ello, una luna de miel potencialmente más larga para implementar reformas y mostrar resultados. Gobernar una sociedad pesimista implica enfrentar ciudadanos más exigentes, menos pacientes y más propensos a interpretar los acontecimientos desde la desconfianza.

Las elecciones del Perú y Colombia se parecieron en la forma, pero no en el fondo.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

Fuente: elcomercio.pe

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