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Directores de las principales salas teatrales de la región participaron en Lima en la XXIX Conferencia Anual de Ópera Latinoamérica (OLA), una cita para reflexionar sobre la cooperación y la sostenibilidad del arte lírico en la región. Ellos responden las preguntas de El Dominical.
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Estas son las cuatro preguntas que les formulamos a los especialistas:
- ¿De qué manera la OLA intenta redefinir la experiencia teatral para los jóvenes? ¿Cómo formar nuevas audiencias para la ópera?
- En un contexto de alta polarización social, ¿cómo pueden los teatros y festivales líricos convertirse en espacios de encuentro?
- Al ser la primera vez que esta conferencia se realiza en Lima, ¿se proyecta alguna colaboración con producciones y circulación artística en el Perú en los próximos años?
- ¿Cómo evitar que estas instituciones, más que lugares de peregrinación turística, resulten catalizadores de la cultura viva en los centros urbanos?
1. Lo primero es dejar de pensar que las nuevas audiencias son un problema y empezar a verlas como una oportunidad. Los jóvenes no están lejos de la ópera porque les falte sensibilidad; muchas veces están lejos porque las instituciones no logramos tender los puentes. La ópera no necesita volverse otra cosa para hablarle a las nuevas generaciones. Necesita abrir mejor sus puertas, contar mejor sus historias y crear primeras experiencias significativas. Desde OLA, el desafío es compartir experiencias entre teatros, aprender de los programas educativos que funcionan, generar políticas de acceso, trabajar con escuelas, universidades, jóvenes artistas y plataformas digitales. Formar públicos no es solamente vender entradas más baratas. Es construir vínculo, pertenencia y deseo.
2. Los teatros tienen una potencia muy particular: nos reúnen en un mismo espacio para escuchar juntos. En tiempos donde todo parece fragmentarse, donde cada uno consume contenidos desde su propia burbuja, el teatro sigue proponiendo una experiencia colectiva, presencial, compartida. Eso ya es, en sí mismo, un acto profundamente democrático.
3. Sin duda. Que OLA se realice por primera vez en Lima es una señal muy importante. El Perú tiene una tradición cultural inmensa, una escena artística vibrante y un público con enorme potencial. La presencia de la red en Lima debe servir no solo para conversar, sino para activar proyectos concretos. Desde el Teatro Colón tenemos un gran interés en facilitar y profundizar la circulación regional. De hecho, estamos trabajando con Miguel Molinari para que producciones nuestras puedan presentarse en Lima, como “Cavalleria rusticana” y “Pagliacci”. Pero la mirada no debe limitarse a traer producciones ya realizadas. También debemos pensar en coproducciones, intercambio de artistas, cooperación técnica, formación, circulación de elencos y construcción de agendas comunes.
4. El riesgo existe. Muchos grandes teatros son edificios tan hermosos que pueden convertirse en monumentos contemplados desde afuera. Pero un teatro no está vivo por su arquitectura, sino por lo que sucede adentro y por el diálogo con su comunidad. El patrimonio no debe ser una vitrina, debe ser una plataforma. Si solo se visita como joya arquitectónica, pierde sentido. Si convoca artistas, públicos, estudiantes, vecinos, trabajadores, turistas, jóvenes y comunidades diversas, entonces se convierte en motor cultural. El gran desafío de nuestros teatros históricos es no quedar atrapados en su propia grandeza.
1. El problema de las nuevas generaciones es global. Para captar nuevas audiencias es fundamental que los jóvenes asistan a un espectáculo en vivo. Porque lo que se vive en un teatro, en una representación de ópera, es algo único y mágico. La cercanía del público con los artistas y la percepción de la música y el canto en vivo, no tiene comparación con un video o una ópera vista a través de You Tube.
2. El arte y, en este caso, la música y la ópera específicamente, solo unen a la gente. No importa lo que piensen políticamente o que todos tengamos opiniones divergentes en diversos temas. Cuando nos asombramos frente a una melodía de Puccini, Verdi o Rossini, eso une. Siempre se puede discutir acerca de una interpretación, un cantante o una puesta en escena. Pero eso es algo positivo. No se discute de política sino en torno a una obra musical o a una puesta en escena. En torno a la música o a algún cantante. Ver cantar a Juan Diego Flórez, por ejemplo, solo produce deleite y admiración. Por su elegancia musical, su voz preciosa y su modo de cantar. Ello produce admiración en todos, lejos de cualquiera discusión política.
3. Las colaboraciones entre teatros latinoamericanos y españoles son de la máxima importancia. Las coproducciones entre ellos y la circulación de producciones entre los distintos teatros latinos son uno de los ejes fundamentales de OLA. Hay que retomar la senda de los intercambios y hacer nuevas producciones de óperas que recorran Latinoamérica: Buenos Aires, Brasil, Colombia, Santiago, Lima y Uruguay han manifestado su gran interés en coproducir y hacer circular los títulos de ópera que se hagan en el futuro. Próximamente se verá en Lima la producción de “Cavalleria Rusticana” y “Pagliacci”, de Hugo de Ana, que inauguró la temporada 2026 del Teatro Colón.
4. Todos estos teatros que son joyas arquitectónicas y monumentos nacionales en la mayoría de los casos, tienen que abrir sus puertas a diversas actividades musicales: la ópera para comenzar, luego el ballet, clásico o moderno, los conciertos sinfónicos, la música de cámara, los recitales de piano son todas actividades que tienen su propia magia y atractivo. Y deben presentarse alternadamente en estos teatros joyas. Entrar a estos inmuebles históricos y apreciar una actividad artística en vivo es algo que no tiene precio. Solo hay que darle la oportunidad al público de asistir.
1. Todas las artes vivas deben revisar de manera permanente su compromiso con los nuevos públicos, lo que significa actualizar lo que deba actualizarse –márketing y comunicación por ejemplo–, sumar las nuevas tendencias –redes sociales en general– hasta la programación en sí misma. Ser atractivos para los nuevos públicos hoy es mucho más complejo que hace algunos años, porque el público, casi de todas las edades, es más infiel, cambiante, libre en sus elecciones. La ópera es uno más de otros espectáculos a los que se puede ir. Y eso, me parece crucial que lo entendamos quienes estamos en el mundo de la ópera: no basta con que sepamos que la ópera es un arte magnífico. Tampoco podemos ignorar hechos como, por ejemplo, que hay una profunda crisis en la educación, la irrupción de la tecnología con sus efectos (concentración, bombardeo de imágenes, etc.). Por eso, el rol de la familia también es esencial: en familia ir a diferentes espectáculos y a vivir diferentes experiencias es esencial; conversar sobre lo que se ha visto. Significar la experiencia. La familia puede jugar un rol crucial en crear un nuevo público.
2. Espontáneamente es lo que son: espacios de encuentro transversal, de públicos diversos y amplios que convocan a vivir una experiencia emocional, en la que todos conectamos. Es necesario también reforzar el mensaje respecto de que la ópera y las artes vivas en general son grandes espectáculos que hablan de los problemas actuales, que emocionan, donde vemos historias y personajes con los que podemos identificarnos. Y que les hablan a todas las personas.
3. La colaboración está siempre presente. Es cierto que no ha sido tan frecuente en los últimos años, pero espero que este renacer de la ópera en Lima impulse más producciones conjuntas. Debo decir, en todo caso, que en estos últimos dos años hemos fortalecido el esfuerzo conjunto para traer a grandes cantantes a recitales a nuestros teatros, a Latinoamérica. El 2025 fue prolífico en la materia, y este 2026 vamos muy bien. Si Lima, Santiago, Sao Paulo y Buenos Aires forman parte de la gira, todo es mucho más viable.
4. Con una propuesta de contenido atractivo, dinámica, actual, que hable a un público diverso y siempre con calidad. Para lograrlo, se necesita el apoyo del mundo público y privado, porque sin un presupuesto estable en el tiempo, difícilmente se puede desarrollar una labor ambiciosa y efectiva que permita sumar al desarrollo social y a la educación de nuestra sociedad a través de las artes que cultivamos.
1. Este tema se aborda en cada encuentro que tenemos, afortunadamente todas las instituciones somos consciente de que tenemos que invertir desde la infancia y juventud en proyectos que sirvan para iniciar a los más pequeños en el mundo de la lírica. Creo que no hay atajos ni soluciones milagrosas, educación, divulgación, mucha pedagogía.
2. Los teatros son cada vez más necesarios para hacer comunidad, para vivir experiencias emocionales juntos. Creo que no somos aún del todo conscientes del poder democrático y ciudadano de nuestras instituciones. Jugamos y jugaremos un papel muy necesario en el futuro para incluso paliar esta polarización. El teatro desde su nacimiento nos ha servido para contarnos las historias sobre las que necesitábamos reflexionar. La lírica es teatro con música.
3. Lima se ha incorporado a la red OLA con una energía y una gran conciencia de la necesidad de la cooperación. Concretamente, con el Teatro de la Zarzuela ya hemos realizado dos convenios de colaboración para traer producciones a Lima. Y esperamos seguir en esta línea.
4. Con una oferta lírica que conecte con la ciudadanía. Tenemos una gran arma: teatro, o sea, historias que nos tocan, con música excelente, artistas con un nivel increíble y montajes mágicos. Cada producción lírica implica el trabajo de casi 200 personas. Generar interés por lo que ofrecemos es el desafío.
Fuente: elcomercio.pe