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La política, la historieta y el fútbol en el año 1962 era cosa de hombres. Muy poco tiempo atrás recién en Perú al menos las mujeres que sabían leer y escribir consiguieron poder votar. Y no todo el mundo estaba de acuerdo. Al otro extremo, el fútbol era el deporte masculino más popular en el mundo entero, con miles de seguidores, pero su presencia en el cómic había demorado tanto como el voto de la mujer en el Perú. Llegó recién en la década de 1950, cuando el deporte también se recuperaba de la Segunda Guerra Mundial. En Inglaterra apareció “Roy of the Rovers” (1954) y en Chile “Barrabases” (1954), revista que para cuando se celebró el mundial de Chile el año 1962, ya se había convertido en un tratado futbolístico que incluía desde clases de fútbol hasta fotonovela. Por supuesto Condorito también celebró. Ese es el momento en el que surge el compromiso de Súper Cholo con los campeonatos interplantearios que continuarán a lo largo de la historia de la tan querida historieta peruana, en la que el fútbol forma parte de su identidad. Tiempo después en la década de 1970, aparecerían historietas en serie en el resto del continente, como “Dick, el Astillero” (1971) en Argentina y en Brasil “Pelezinho” (1976).
El primer Campeonato Interplanetario de fútbol de Súper Cholo se da en medio de dos acontecimientos que sin duda influyeron en su creación el año 1962: el Mundial de Fútbol chileno y las Elecciones Generales del Perú. El Mundial se había realizado con gran esfuerzo después del terremoto más fuerte de la historia que ocurrió en el sur chileno en 1960. El Perú no había conseguido clasificar. La hinchada estaba dolida, pues habíamos perdido frente a un equipo colombiano recién formado. A la par, las Elecciones Generales del Perú que se estaban realizando por las mismas fechas del Mundial, fueron anuladas. Como el temido Partido Aprista con Víctor Raúl Haya de la Torre, sin duda iba a ganar la presidencia, los militares peruanos, presionados por Estados Unidos, comenzaron a anunciar el hallazgo de pruebas de un fraude electoral, así lo cuenta Nelson Manrique. Seguro nos resulta familiar. El suceso culminó en un breve golpe de Estado para pacificar los levantamientos al sur del Perú y convocar a nuevas elecciones. El ejército también disolvió el parlamento vigente y desconoció los resultados electorales, que mostraban que había crecido el número de mujeres parlamentarias. Era la segunda vez que las mujeres postulábamos al parlamento. El número de diputadas fue el mismo, 6, pero ya no había una solitaria senadora, en esta ocasión serían 3. Casi el número del tamaño de un equipo.
Mientras tanto en las entregas semanales de El Comercio, el equipo venusiano fue presentado como el enemigo principal de saturninos, marcianos, neptunos y terrícolas. De nada servía que los jupiterios tuvieran 2 pies y fueran los más veloces. Los saturninos, al ver cómo las venusianas habían vencido ridiculizando a los neptunos, fugaron a su planeta levantando la furia de los espectadores. Solo los terrícolas podrán contra ellas. Y fue gracias al concurso al que convocaba Súper Cholo. La historieta venía acompañada del sorteo de un uniforme completo con zapatillas y pelota para los lectores. Pero en el cómic, con el mismo cupón donde se escogían a los mejores jugadores del mundo, también los niños podían participar con un sorteo en el que el ganador sería llevado al Interplanetario en una nave espacial junto con el equipo. El equipo terrícola estaba conformado por brasileros entre quienes estaba Pelé (que no pudo ir al Mundial de Chile en la vida real), jugadores argentinos y un ruso. También formaban parte de este gran equipo dos peruanos, aquellos que jugaban en Argentina en aquel entonces. Uno era el linceño Victor “Conejo” Benitez y el otro, el iquiteño Manuel Loayza. En la historieta, la selección era vista con mucho desprecio por los demás equipos planetarios, por carecer de super poderes. Su talento era el fútbol puro. En el extremo opuesto, las más poderosas eran las venusianas: hipnotizan a los jugadores de tal manera que se podían creer un árbol o un animal y así ellas podían jugar mientras los demás quedaban en ridículo. Así conseguían cantidades impensables de goles. Fue tan fuerte el impacto que al ver cómo goleaban a los jugadores marinos de Neptuno, los cabezones saturninos dibujados con un singular y fálico sombrero, salieron disparados a su planeta.
Súper Cholo, dispuesto a resolver las cosas, enviará a Coco a la Galaxia 21 para que un científico que apareció de sorpresa para proteger a los terrícolas le entregue la solución contra el poder que tienen las venusianas. Fue todo un suspenso porque Coco no conseguía por problemas de tecnología regresar al Interplanetario. Finalmente, llega con una caja enorme con unos anteojos capaces de combatir su poder hipnotizante de las venusianas. Se consigue el triunfo que tanto había anhelado Coco, quien no comprendía cómo podían haber llegado tan lejos, siendo mujeres. Triunfan los terrícolas y además ganan la admiración de los demás equipos de cabezas y agallas poderosas.
Un año después de publicado el Campeonato, en las elecciones de 1963, sólo dos mujeres consiguieron ser diputadas en el Congreso peruano. Como bien dijo Coco, “a esas les gana hasta el “infantil” de mi colegio… y sería por GOLEADA!!”. Pero después de una dictadura, una nueva Constitución y un retorno a la democracia, la presencia de las mujeres creció muchísimo y en 1980 la defensa de sus derechos consiguió ingresar a la dinámica del gobierno nacional. Si leen los siguientes campeonatos de Súper Cholo, lo podrán notar.
Fuente: elcomercio.pe