Tener pesadillas no es malo, pues prepara a tu cerebro para situaciones difíciles

Despertar de forma repentina tras soñar que alguien nos persigue, sufrir una caída al vacío o perder a un ser querido es una situación frecuente para muchas personas. Este tipo de experiencias nocturnas suele generar una intensa sensación de inquietud debido a que los sueños pueden desarrollarse con tal nivel de realismo que, al despertar, el cuerpo todavía reacciona como si el peligro hubiera sido real. En numerosas ocasiones, quienes atraviesan estos episodios abren los ojos con el corazón acelerado, sensación de confusión y la necesidad de verificar su entorno para confirmar que todo formó parte de una construcción de la mente. Además, el impacto emocional de una pesadilla no siempre desaparece al despertar. La angustia, el miedo o la incomodidad que provoca un mal sueño pueden prolongarse durante varias horas e incluso influir en el estado de ánimo a lo largo de toda la jornada.

Conoce la razón de los sueños desagradables o pesadillas porque las hipótesis sorprenderán a muchos

Aunque las pesadillas suelen asociarse con experiencias negativas o con la idea de que algo no marcha bien, diversas investigaciones plantean una interpretación diferente. Según algunas teorías sobre el sueño, estos episodios permitirían al cerebro prepararse ante posibles situaciones de riesgo o desafíos futuros. La Teoría de la Simulación de Amenazas (Threat Simulation Theory) lo sustenta en una de las hipótesis más reconocidas en el ámbito de la investigación del sueño. Por su parte, el psicólogo Alfredo Rodríguez-Muñoz, profesor de la Universidad Complutense de Madrid y autor del libro Dormir bien es vivir mejor señala que las pesadillas ocasionales pueden desempeñar una función adaptativa beneficiosa, siempre que no se conviertan en un problema recurrente ni afecten la calidad de vida.

¿Qué pasa si es que las pesadillas son constantes que se vuelven inquietante en las noches que no nos dejan dormir?

Cuando las pesadillas se presentan de manera recurrente o afectan la calidad del descanso y el bienestar cotidiano, pueden convertirse en un motivo de consulta médica. Estos sueños, caracterizados por provocar miedo, angustia o sensación de peligro, suelen producirse durante la fase REM ((del inglés Rapid Eye Movement, o Movimiento Ocular Rápido) del sueño, etapa en la que la actividad cerebral es más intensa. A veces soñamos que llegamos tarde a un examen, perder un vuelo, sufrir una ruptura sentimental o enfrentar la muerte de un ser querido. Aunque al despertar las personas reconocen que se trató de una experiencia irreal, el organismo puede seguir reaccionando con señales de estrés, como aceleración del ritmo cardíaco o sensación de inquietud. Por ello, las pesadillas suelen ser vividas como experiencias desagradables que muchos preferirían evitar, sin embargo, podrían cumplir una función adaptativa al ayudar al cerebro a prepararse para afrontar situaciones amenazantes o emocionalmente complejas.

Aquí se explica las razones por la cual los niños también suelen tener pesadillas y no es precisamente una alteración mental

Las pesadillas y los terrores nocturnos suelen generar preocupación entre los padres cuando sus hijos se despiertan llorando o asustados por sueños relacionados con monstruos, persecuciones o peligros imaginarios. Sin embargo, los especialistas señalan que estos episodios son relativamente comunes entre los 3 y los 10 años y, por lo general, forman parte del desarrollo normal durante la infancia. Según explica el psicólogo Alfredo Rodríguez-Muñoz, en esta etapa el cerebro infantil experimenta un intenso proceso de crecimiento, acompañado de una gran capacidad imaginativa y una maduración emocional aún en desarrollo. Como resultado, los niños aprenden a procesar emociones complejas como el miedo, la inseguridad o la ansiedad por la separación, una tarea que también continúa mientras duerme y que puede manifestarse a través de sueños angustiosos vinculados a amenazas o pérdidas imaginarias.

Si eres de las personas que tienen demasiadas pesadillas y quieres reducirlas, aquí podrás conocer lo que debes hacer

Los especialistas señalan que las pesadillas ocasionales no siempre requieren tratamiento psicológico. En muchos casos, adoptar hábitos que favorezcan un descanso de mejor calidad y reduzcan la tensión emocional puede contribuir significativamente a disminuir su frecuencia. Se recomienda mantener horarios regulares de sueño, limitar el consumo de alcohol y el uso de pantallas antes de acostarse, así como evitar llegar a la cama en estados de elevado estrés o sobreestimulación. Diversas investigaciones también indican que dormir poco o tener un sueño fragmentado incrementa las probabilidades de sufrir pesadillas. A ello se suman factores como la ansiedad, el estrés y la exposición a contenidos emocionalmente intensos como noticias impactantes, series o videojuegos estimulantes durante las horas previas al descanso, elementos que pueden favorecer la aparición de sueños perturbadores.

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Fuente: elcomercio.pe

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