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Una semana después de conquistar el Torneo Apertura, Alianza Lima llegó a Cajamarca con una tranquilidad que durante meses había perseguido y que ahora por fin podía disfrutar. El título ya estaba en el bolsillo, las celebraciones aún seguían vivas y el partido ante FC Cajamarca parecía apenas una obligación en el calendario. Sin embargo, el fútbol tiene esa costumbre de regalar pequeñas historias incluso cuando aparentemente ya no hay nada importante en juego. Y el Estadio Héroes de San Ramón terminó convirtiéndose en escenario de una tarde con ovaciones, experimentos y conclusiones de cara a lo que viene.
Desde varias horas antes del inicio ya era evidente que Alianza no jugaba realmente de visitante. Las tribunas estaban teñidas por camisetas blanquiazules y el ruido de la hinchada hacía difícil pensar que el campeón estaba lejos de Matute. A lo largo de este Apertura, el equipo de Pablo Guede convirtió los viajes en una fortaleza y Cajamarca terminó siendo una nueva muestra de ello. El aliancismo acompañó otra vez y encontró motivos para celebrar incluso en una jornada donde los puntos ya no definían absolutamente nada.
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FC Cajamarca empata 1-1 contra Alianza Lima en la última fecha del Torneo Apertura en el Estadio Héroes de San Ramón
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El momento especial de la tarde tuvo como protagonista a Hernán Barcos, el último ídolo aliancista que hasta ayer defendía los colores de FC Cajamarca -el ‘Pirata’ anunció su salida del club-. El delantero, que marcó 76g goles y ganó dos títulos nacionales con los íntimos, fue ovacionado por los hinchas aliancistas. “Ole, ole, ole, ole… Barcos, Barcos”, empezó a bajar desde las gradas mientras el delantero levantaba el brazo y agradecía el gesto.
Porque los ídolos no siempre necesitan estar en su mejor momento para ser reconocidos. Hay futbolistas que construyen algo más profundo que estadísticas. Barcos pertenece a ese grupo. Y aunque el futuro pueda marcar caminos distintos, el aliancismo dejó claro en Cajamarca que el ‘Pirata’ ocupa un espacio que difícilmente será reemplazado.
“Ole ole ole ole Barcos, Barcos” grita la tribuna visitante de hinchas de Alianza Lima, ante la salida del Pirata que también extendió su brazo en saludo a ellos. pic.twitter.com/cmi45SALY0
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El partido
La ausencia de Pablo Guede en el banco fue una de las primeras imágenes distintas de la tarde. El técnico argentino se encuentra en España recuperándose de una intervención quirúrgica y fue su asistente Brayan Angulo quien asumió la conducción desde la zona técnica. Pero más allá de quién estuviera sentado en el banco, el partido dejó la sensación de llevar la firma del entrenador campeón. Porque Alianza salió con un sistema que poco se había visto durante el torneo: una línea de cinco defensores acompañada de un 5-3-2 que parecía una clara búsqueda pensando en el Torneo Clausura.
La apuesta, sin embargo, no encontró respuestas rápidas. Más bien expuso algunos problemas. Alianza perdió amplitud, tuvo dificultades para conectar entre líneas y dejó espacios que el rival aprovechó. A los 10 minutos llegó el primer golpe de la tarde. Jonathan Betancourt encontró campo abierto, dejó atrás a Luis Advíncula y definió para el 1-0. Otra acción que volvió a dejar dudas sobre el rendimiento del lateral, que sigue sin encontrar regularidad y continúa lejos de la versión que alguna vez lo convirtió en pieza indiscutible.
Alianza Lima y FC Cajamarca igualaron 1 a 1 en un disputado partido que no encontró un ganador tras los 90 minutos. ⚔️🔥
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Durante buena parte del primer tiempo, el campeón pareció incómodo consigo mismo. No era el equipo agresivo que presionaba arriba ni el que encontraba sociedades con facilidad. Había algo extraño en sus movimientos, como si los jugadores todavía estuvieran tratando de entender un traje nuevo que aún no terminaba de ajustarse. Y aunque el resultado tenía poco valor para la tabla, sí comenzaba a entregar respuestas sobre aquello que puede servir y aquello que probablemente no deba repetirse.
La corrección llegó en la segunda mitad. Alianza volvió a jugar con una línea de cuatro defensores, recuperó los movimientos que lo acompañaron durante casi todo el Apertura y empezó a verse más reconocible. Los espacios aparecieron, el equipo adelantó metros y volvió a tener presencia ofensiva. Entonces apareció Federico Girotti, uno de los que necesitaba una tarde así.
A los 54 minutos, el delantero argentino aprovechó la oportunidad de ser titular y convirtió un gol que tuvo mucho más valor que un simple empate. La pelota quedó viva en el área y Girotti conectó una bolea potente que dejó sin respuesta al arquero rival. Mientras Paolo Guerrero observaba desde una de las tribunas, el delantero celebró con fuerza, entendiendo quizá que cada oportunidad puede significar algo más en un plantel donde la competencia será intensa durante el segundo semestre.

El empate final quedó casi como un dato secundario. Lo realmente importante estaba en las cifras que deja este Apertura. Alianza terminó con doce triunfos, cuatro empates y apenas una derrota. Marcó treinta goles, recibió ocho y terminó con nueve vallas invictas. Alcanzó además 40 puntos de 51 posibles, igualando un 78,4% de efectividad que lo instala entre las campañas más destacadas en torneos cortos de la historia del fútbol peruano.
Y quizá el dato más simbólico aparece lejos de casa. Porque este Alianza campeón aprendió a competir fuera de Matute. Ganó en Huancayo, Sullana, Tarma, Cusco y Cajamarca, empató también fuera y cerró el torneo sin perder en provincia. En tiempos donde los campeonatos suelen construirse desde la localía, Guede encontró una fórmula distinta: hacer que su equipo se sintiera local en cualquier lugar del país.
El Apertura terminó. La copa -o el plato- ya fue levantada. Pero mientras los hinchas seguían cantando después del pitazo final, la sensación era que Alianza todavía no quiere detenerse. Y quizás ahí esté la mejor noticia para un campeón que ahora quiere ir por más.
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Fuente: elcomercio.pe