Las razones de la renuncia de Manuel Adorni y por qué ponía en riesgo el plan de reelección de Javier Milei en Argentina

El presidente de Argentina Javier Milei defendió a Manuel Adorni hasta el último momento. Sin embargo, el sábado el jefe de Gabinete terminó presentando su renuncia, poniendo fin a casi cuatro meses de crisis política. La salida de uno de los altos funcionarios del gobierno libertario ha sacudido la administración en un momento especialmente sensible. No solo porque deja el cargo en medio de cuestionamientos e investigaciones por presuntas irregularidades, sino porque su adiós se produce cuando Milei ya confirmó que buscará la reelección y urge de concentrar la agenda pública en los resultados de su gestión.

Para el analista político argentino Santiago Rey, la dimisión de Adorni no representa el inicio de la crisis, sino el desenlace de un enigma que el oficialismo arrastraba desde marzo pasado. “La crisis no es de ahora. Lo que ocurre ahora es la solución de esa crisis”, asegura a El Comercio.

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Adorni quedó en el centro de una serie de cuestionamientos por presuntos hechos de corrupción. Entre ellos figuraron denuncias relacionadas con la adquisición de inmuebles, el presunto uso de cuentas de terceros para realizar operaciones financieras y explicaciones que, lejos de disipar las dudas, alimentaron el debate político y mediático. La controversia escaló hasta el punto de desplazar de la agenda los anuncios del Ejecutivo y convertir cada aparición pública del funcionario en una nueva oportunidad para responder por las acusaciones.

AME7581. BUENOS AIRES (ARGENTINA), 11/06/2026.- Fotografía de archivo del 29 de abril del 2026 del jefe de Gabinete del Gobierno argentino, Manuel Adorni, en la Cámara de Diputados en Buenos Aires (Argentina). EFE/ Matías Martin Campaya /ARCHIVO

El desgaste también comenzó a trasladarse al Gobierno de Milei. En pleno inicio del camino hacia la campaña por la reelección (los comicios serán el 24 de octubre del 2027), la Casa Rosada se vio obligada a dedicar buena parte de sus esfuerzos a contener la crisis política, mientras la oposición aprovechaba las denuncias para cuestionar el discurso oficial de transparencia y lucha contra la corrupción.

Según Rey, el punto de quiebre se produjo cuando Adorni dejó la vocería presidencial para asumir la Jefatura de Gabinete. Esa decisión, explica, terminó desarticulando el esquema de comunicación que había acompañado a Milei desde el inicio de su mandato y dejó al Gobierno sin una figura capaz de instalar su mensaje político.

“Anularon algo que les funcionaba, que era la vocería. Cada vez que intentaban comunicar una buena noticia terminaban respondiendo por las denuncias contra Adorni”, afirma el especialista. En su opinión, esa situación provocó que los avances económicos que el Ejecutivo buscaba exhibir quedaran opacados por la controversia alrededor del entonces jefe de Gabinete.

De acuerdo a Santiago Rey, el problema trascendía la permanencia de Manuel Adorni en el cargo. El verdadero costo para la Casa Rosada era que la crisis impedía al Gobierno capitalizar políticamente las señales positivas de la economía justo cuando Milei comenzaba a proyectar su campaña hacia la reelección.

“El gobierno solo puede dar buenas noticias de aquí en más. Necesita construir el apoyo que le falta para ganar y, si cada vez que intenta comunicar un logro tiene que explicar una denuncia de corrupción, esa estrategia se vuelve imposible”, señala.

El presidente de Argentina, Javier Milei, abraza al portavoz de la Presidencia y candidato legislativo Manuel Adorni durante el acto de cierre de su campaña en Buenos Aires, el 14 de mayo de 2025. (AFP)

El analista considera que la decisión de apartar a Adorni responde precisamente a esa lógica. “Esto es una solución a la crisis. Mantenerlo ya no sumaba; por el contrario,restaba”, afirma.

Aun así, Rey cree que el oficialismo todavía tiene margen para recuperar terreno antes de las elecciones. “Con esto medianamente resuelto, tienen la posibilidad de aquí a un año de trabajar para mejorar la imagen y remontar. Ahora, solucionado esto, el problema queda en un solo lado: en la oposición”, concluye.

Aunque coincide en que la renuncia de Adorni era necesaria, el consultor y analista político argentino Facundo Cruz considera que el Gobierno dejó pasar demasiado tiempo antes de tomar una decisión. A su juicio, el caso terminó convirtiéndose en una de las crisis políticas más prolongadas de la gestión de Milei y comenzó a erosionar no solo la imagen del exjefe de Gabinete, sino también la del propio presidente.

“La salida de Manuel Adorni fue una decisión que se demoró más de lo que debería haberse demorado. El caso se convirtió en una de las crisis políticas más prolongadas del Gobierno y cada nueva denuncia generaba una conversación pública mayormente negativa, profundizando los indicadores desfavorables de la opinión pública”, señala Cruz a El Comercio.

El especialista explica que Adorni pasó, en apenas tres meses, de figurar entre los funcionarios oficialistas con mejor imagen a ubicarse entre los dirigentes con mayor nivel de rechazo. Ese deterioro, sostiene, terminó alcanzando a Milei en un contexto marcado por la persistencia de las dificultades económicas.

El portavoz presidencial Manuel Adorni da una conferencia de prensa diaria en el palacio presidencial Casa Rosada en Buenos Aires, el 22 de febrero de 2024. (Foto de Handout / Oficina de Prensa de la Presidencia de Argentina / AFP)

“Javier Milei mantenía mejores niveles de imagen, pero la crisis de Adorni ya estaba contaminando la propia imagen presidencial”, sostiene.

Para Cruz, el costo político no se limitó al terreno comunicacional. También comenzó a afectar la gobernabilidad del Ejecutivo y la relación con sus aliados en el Congreso. “La duración de la crisis estaba trabando los proyectos que el Gobierno impulsaba. El vínculo entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo estaba prácticamente paralizado porque los aliados empezaban a reclamar una definición sobre la continuidad de Adorni”, explica.

No obstante, el analista considera que la renuncia difícilmente altere el escenario electoral de cara a la reelección de Milei. En su opinión, la disputa política ya se encuentra estabilizada en un escenario de paridad entre el oficialismo, el peronismo y un tercer bloque de fuerzas, por lo que el principal efecto de la salida de Adorni será devolverle margen de maniobra al Gobierno.

“Lo que cambia esta decisión no es el escenario electoral, sino que le devuelve aire al Gobierno para retomar la iniciativa política y reconstruir la gobernabilidad con los gobernadores y sus aliados en el Congreso”, finaliza.

Mientras el Gobierno busca cerrar el capítulo de Adorni, otra incógnita comienza a instalarse en la política argentina: quién asumirá la jefatura de Gabinete. Entre los nombres que más fuerza han cobrado aparecen el del ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno, y el del ministro del Interior, Diego Santilli, dos dirigentes con perfiles diferentes que reflejan el dilema que enfrenta Milei en esta nueva etapa de su gestión.

Para Santiago Rey, una eventual designación de Santilli significaría apostar por un dirigente con amplia trayectoria política y capacidad de negociación. “Es un hombre de la política”, afirma el analista, al destacar su experiencia en el diálogo con gobernadores, legisladores y distintos sectores del poder. En cambio, explica que Quirno representa un perfil más técnico y cercano al equipo económico del Gobierno, en línea con la impronta que ha caracterizado a buena parte del gabinete libertario.

Diego Santilli es una de las dos opciones que maneja el Ejecutivo para reemplazar a Manuel Adorni. (EFE/Demian Alday Estévez).

Facundo Cruz coincide en que el Ejecutivo necesita un funcionario con mayor capacidad para tender puentes con los aliados. “El perfil que buscaron es el de un dirigente con buen diálogo con el esquema de poder político en la Argentina, con los gobernadores, con los legisladores y con el establishment”, sostiene. A su juicio, el principal desafío del sucesor de Adorni será destrabar la agenda legislativa y devolverle fluidez a una administración que quedó condicionada por una crisis política que se prolongó durante meses.

Más allá del nombre que finalmente sea elegido, ambos analistas coinciden en que el Gobierno parece haber entendido que la etapa que se abre exigirá mayor pragmatismo político. Con Milei ya lanzado hacia la reelección, la prioridad será fortalecer la gobernabilidad, recuperar la iniciativa y evitar que una nueva crisis vuelva a desplazar de la agenda los resultados que el oficialismo busca exhibir. Eso sí, Cruz cierra su análisis sosteniendo que “La Libertad Avanza ha transitado estos tres años de gobierno entre la estabilidad y el caos”.

Fuente: elcomercio.pe

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