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Narradora de la memoria y de la búsqueda de una reconciliación que no incluya las argucias de la amnesia colectiva, Karina Pacheco Medrano (Cusco, 1969) lleva 20 años escribiendo novelas y cuentos que un oficio riguroso, su aguda mirada de la realidad y la atención crítica han vuelto relevantes dentro del escenario del Perú contemporáneo. Si con la espléndida “El año del viento” Pacheco exhibió una madurez sobradamente consolidada, la nueva reedición de “El bosque de tu nombre” (publicada por primera vez en el 2013) nos regresa a una autora en plena vía de lograr dicha consumación creativa.
Si hay algo que debemos valorar en Karina Pacheco es su vocación por hacerse un camino propio a contramarcha de las exigencias y prejuicios propagados dentro de nuestra narrativa. Hizo suyo un lenguaje clásico, elevado, exigente, el cual exponenció los alcances y hondura de su expresión; se adscribió a la novela de acentos policiales en un medio donde este tipo de ficciones suele ser considerado aún motivo de sospecha y obstáculo hacia cierto obsoleto concepto de trascendencia.
Como ocurre en “El año del viento”, en “El bosque de tu nombre” el disparador de la pesquisa es un descubrimiento fortuito. Ariel, médico afincado en Londres, hijo de un exiliado guatemalteco, halla en un cuaderno de su infancia una confesión paterna: el ajusticiamiento de los tres responsables de una matanza durante los años más trágicos de la violencia política de aquel país centroamericano. Pacheco edifica con destreza, simultáneamente, una reconstrucción biográfica y un descenso órfico hacia la conciencia de una nación sumida en el tormento. Este protagonista situado a propósito en la lejanía opera como umbral histórico, humano y geográfico: la extrañeza e incertidumbre frente a su identidad se expande como una conciencia hegemónica que ensombrece y estremece los diferentes aspectos que aborda la novela.
“El bosque de tu nombre” hace de la palabra motivo y esencia. Primero por la elección de la forma en que ha sido plasmada: un discurso diáfano, ajeno a toda oscuridad verbal, y a la vez denso, férreamente tramado, de inmanente complejidad. Segundo, porque Pacheco está muy atenta a los escamoteos de la historia oficial, que le ha negado la voz a los desposeídos y los oprimidos. Esa negación se transparenta en cómo estos testimonios llegan inevitablemente por interpósita persona, como si su naturaleza irrescatable les brindara una dimensión distinta, insondable, que solo puede ser descifrada, mas no pronunciada.
Revisitada luego de 13 años de su lanzamiento, “El bosque de tu nombre” no solo resiste con solvencia la lectura, sino que, al relacionarse con los siguientes libros de Pacheco, gana nuevas capas y, con ello, diversas posibilidades de interpretación: es una novela sobre el origen, pero también una disquisición acerca de la injusticia histórica que ha deformado el devenir de América latina y una meditación sobre los límites de la memoria para alcanzar un verdadero diálogo sin ceder al borrón y cuenta nueva de los responsables de la brutalidad y la destrucción. Junto a Teresa Ruiz Rosas, Karina Pacheco es la narradora peruana más importante en activo; su obra, ya vasta y crítica con la materia histórica donde se afianza, muestra la inconfundible factura de lo permanente.
Fuente: elcomercio.pe