Durante la pasada contienda electoral las especulaciones sobre la continuidad del presidente del BCR evidenciaron cómo este tipo de debates puede trasladar la institución al centro de la discusión política. Si bien la reciente confirmación de que Julio Velarde permanecería al frente del Banco Central aporta estabilidad y continuidad, resulta fundamental que las decisiones sobre la conducción de la entidad se preserven dentro del marco institucional y se mantenga intacta la autonomía que ha sido clave para la credibilidad de la política monetaria en el país.
¿Por qué es importante que los bancos centrales sean instituciones autónomas? En primer lugar, porque la política monetaria es algo complejo y, por lo tanto, debe estar en manos de gente especializada. En segundo lugar, para evitar comportamientos oportunistas que surgen cuando los objetivos de los políticos entran en conflicto con el bienestar general. Finalmente, para enfrentar el problema de inconsistencia intertemporal que ocurre cuando las autoridades tienen incentivos para renegar de compromisos anunciados (una inflación baja), una vez que las personas han reaccionado de acuerdo al anuncio (estimular la economía, aunque ello induzca algo más de inflación).
Una solución a la inconsistencia intertemporal es imponer una regla creíble que las autoridades monetarias deben seguir para dar respuestas de política. El problema con las reglas es que pueden ser muy rígidas y no permiten reaccionar óptimamente a un entorno cambiante. Lo ideal sería tener algo de flexibilidad. La literatura económica señala que un diseño institucional adecuado que implique un banco central independiente y un componente de regla (un objetivo de inflación) es una solución a este problema y permite que las autoridades monetarias cuenten con cierto grado de discrecionalidad para estabilizar la economía sin descuidar el objetivo de estabilidad de precios.
En Perú, el BCR ha tenido un gran éxito en mantener un entorno de estabilidad de precios y macroeconómico en general. Buena parte de este destacable desempeño se explica por el marco institucional bajo el que opera, caracterizado por la autonomía garantizada por el artículo 84 de la Constitución y su Ley Orgánica. Pero la independencia también tiene que ver con cómo se eligen y remueven sus directores. Y es aquí donde aún existe espacio para reforzarla. Una propuesta es que el ciclo de los directores se amplíe para que no coincida con el electoral (por ejemplo, a siete años). Asimismo, la renovación del Directorio podría ser parcial y escalonada (un director por año) y no como ocurre ahora en el que este se renueva completamente al inicio de un nuevo periodo presidencial. Este esquema que, ya siguen otros bancos centrales de la región como Brasil y Chile, ayudaría a mantener la política monetaria aislada del proceso electoral.
No olvidemos que un BCR autónomo y con objetivo de estabilidad de precios es una entidad que contribuye al bienestar de todos. Los sobresalientes resultados que ha obtenido el Banco Central con un marco institucional que garantiza su autonomía están a la vista. Pero aún es posible reforzarla más mediante una reforma que no debería ser difícil de implementar.
Fuente: elcomercio.pe