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La emoción del Mundial 2026 comienza incluso antes del pitazo inicial. En esta edición de la Copa del Mundo, la FIFA ha transformado la ceremonia previa a cada partido con un espectáculo visual que ha cautivado a millones de espectadores: enormes banderas nacionales cubren el terreno de juego mientras los himnos resuenan en los estadios de Estados Unidos, México y Canadá.
Detrás de esta impactante imagen hay una cuidadosa organización y un objetivo claro: reforzar el sentimiento de identidad de cada selección y ofrecer una experiencia inolvidable tanto para los aficionados presentes como para quienes siguen el torneo por televisión. La innovadora puesta en escena se ha convertido en uno de los grandes atractivos del Mundial 2026 y ya es considerada una de las novedades más exitosas de la competencia.
Así es la nueva ceremonia de himnos: todos al centro y banderas gigantes
El cambio más visible del Mundial 2026 está en la forma en que arrancan los partidos. Ya no vemos a los once titulares alineados frente a la tribuna principal mientras suena el himno, sino que los 26 convocados de cada selección, junto con los árbitros, forman un círculo en el centro del campo alrededor de una gran pancarta del torneo.
Al mismo tiempo, se despliegan banderas gigantes de ambos países que ocupan casi todo el césped, dejando libre solo el círculo central y el pasillo hacia él. Gianni Infantino explicó que la idea es que “todos los jugadores y árbitros se miren en el círculo central durante los himnos nacionales”, creando un momento visual de unidad y orgullo que pertenece a los equipos y a todo el estadio.
La logística oculta: cómo se fabrican y mueven esas banderas enormes
Las banderas que vemos no son banderas tradicionales, sino equipamiento técnico diseñado para eventos masivos. Se trata de piezas de poliéster o nylon muy ligero, pensadas para ser resistentes, plegables y fáciles de desplegar sobre superficies enormes sin romperse ni acumular demasiado peso.
Detrás de cada bandera gigante hay un equipo de decenas de voluntarios y coordinadores que ensayan la coreografía de despliegue y recogida antes de cada partido. Deben entrar al campo en el momento preciso, abrir la tela desde los bordes hacia el centro y retirarla en segundos para que el césped quede libre y listo para el juego, evitando incidentes como el viral del trabajador que quedó atrapado bajo la bandera de República Checa.
Un espectáculo de 360 grados que involucra también a las tribunas
La ceremonia no se limita al césped. La FIFA diseñó un formato 360 grados que incluye mosaicos en las gradas, pancartas con las banderas de los países anfitriones, arcos de entrada renovados y pequeñas banderas de mano para los aficionados, de modo que cada asiento tenga participación en el ritual.
Desde la televisión, la imagen resulta potente: cámaras que giran alrededor del círculo central, planos generales donde las banderas gigantes dominan la cancha y primeros planos de jugadores cantando abrazados o tomados del hombro. El objetivo es que cada himno sea un mini-espectáculo que amplifique la emoción, genere contenido memorable para redes y consolide la identidad visual del Mundial 2026.
Excepciones y sensibilidad cultural: el caso de Arabia Saudita
No todas las banderas se tratan igual. Un ejemplo es Arabia Saudita, cuya bandera incluye la Shahada, una declaración central de la fe islámica escrita en árabe, considerada sagrada por millones de personas. Por respeto religioso y cultural, esa bandera no puede tocar el césped ni colocarse en lugares donde pueda ser pisada o ensuciada.
En los partidos del Mundial 2026 donde participa Arabia Saudita, la FIFA adaptó el protocolo: en lugar de desplegar su bandera sobre el campo, se mantiene elevada, sostenida por voluntarios o instalada en estructuras aéreas para que siempre permanezca en alto. Es un ejemplo de cómo la nueva ceremonia, pese a su fuerte componente visual, incluye ajustes específicos para respetar símbolos nacionales con significados especiales.
Lo que busca la FIFA con este cambio: identidad, emoción y espectáculo
Más allá de la estética, la modificación apunta a tres objetivos: reforzar la identidad nacional de cada selección, generar un momento emocional compartido entre jugadores y público, y elevar el nivel de espectáculo televisivo que ofrece el Mundial. Cuando todos los futbolistas salen juntos, titulares y suplentes, el mensaje es que el equipo entero está en escena desde el primer segundo del partido, no solo los que arrancan en la cancha.beinsports+3
Las banderas gigantes, los mosaicos y la ceremonia de 360 grados son, también, herramientas de marketing: ayudan a fijar imágenes icónicas del torneo y a diferenciar esta Copa del Mundo de las anteriores, en un contexto en el que los mundiales compiten por atención en un universo saturado de contenido. En definitiva, detrás de cada himno con banderas gigantes no solo hay tela y protocolo; hay una construcción consciente de espectáculo, pertenencia y emoción que marca la identidad del Mundial 2026 desde el primer acorde.
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Fuente: elcomercio.pe