François y Loïc Vallaeys presentan “Cuentos a la carta”: el espectáculo donde el público elige las historias y el piano improvisa en vivo

La primera vez que Loïc Vallaeys subió a un escenario tenía apenas 11 años y debía tocar el piano mientras su padre, François Vallaeys, contaba historias. El experimento familiar ocurrió ante unas doscientas personas, y dejó una impresión inesperada: el niño no solo parecía cómodo frente al público, sino que daba la impresión de disfrutar ese mundo. Años después, aquella escena se transformó en un proyecto artístico consolidado con “Cuentos a la carta”, espectáculo que padre e hijo presentan los días 4, 8, 9 y 10 de julio en el Teatro de la Alianza Francesa de Miraflores.

El nuevo espectáculo de François y Loïc Vallaeys funciona como un menú abierto. Los asistentes votan entre varias historias del repertorio del narrador y, a partir de esa elección, los artistas construyen la función en tiempo real. No hay una programación rígida: cada noche puede ser distinta. François improvisa la narración elegida por la sala; Loïc responde desde el piano con música de Bach, Mozart, Chopin, Debussy o Rachmaninov, mientras el iluminador Mario Ráez adapta el clima visual sobre la marcha.

Cada función es distinta: los asistentes votan por los relatos que desean escuchar y Loïc Vallaeys improvisa desde el piano con obras de compositores como Bach, Mozart, Chopin, Debussy y Rachmaninov

La idea nace de un fenómeno que François ha observado durante casi tres décadas de carrera en el Perú: hay espectadores que vuelven para escuchar exactamente el mismo cuento. “Ahí aparece la idea de ofrecer algo más a la inmersión; incluso cuando se escucha la misma música, uno busca escucharla de formas diferentes”, explica. Por eso, “Cuentos a la carta” busca reunir a quienes desean reencontrarse con historias conocidas y a quienes llegan por primera vez para descubrirlas.

La experiencia también busca desmontar dos prejuicios que ambos artistas mencionan con frecuencia. “La música no puede ser considerada un fondo ni un acompañamiento menor; es la que marca la pauta emocional”, sostiene François. Además, insiste en derribar otra idea muy extendida: “Los cuentos no son para niños; a los niños también les pueden gustar mis cuentos, pero yo cuento para los adultos”.

La colaboración artística entre François y Loïc Vallaeys comenzó cuando el pianista tenía apenas 11 años. Hoy, padre e hijo defienden un trabajo basado en el diálogo creativo, donde la música y la palabra tienen el mismo protagonismo.

El piano y la palabra

La relación artística entre François y Loïc se ha construido sin jerarquías rígidas. “Ser padre no es una cuestión tiránica”, resalta François, quien, aunque ocupa ese lugar fuera del escenario, insiste en que el trabajo artístico los pone en un mismo nivel, donde el principal reto es mantener el diálogo. “El arte no puede vivir del autoritarismo ni de la verticalidad; necesita libertad, autonomía y alegría”, afirma el filósofo y profesor universitario.

Esa escucha se refleja en la manera en que construyen las funciones. François no le pide a Loïc una música que “encaje” con el cuento; por el contrario, se deja llevar por la atmósfera que el pianista propone. “Así se va formando la obra, en una colaboración que termina siendo una mezcla de lo que apasiona a cada uno”, resume el narrador.

François y Loïc Vallaeys comparten escenario en

Para Loïc, que hoy reside en Ginebra y obtuvo una maestría en piano solista bajo la guía de Nelson Goerner, el crecimiento artístico también ha sido una forma de crecer junto a su padre. “Yo vi mi evolución como pianista al mismo tiempo que mi papá veía mi evolución como persona”, comenta. Con los años, su repertorio se amplió y eso transformó los espectáculos: de Mozart y Chopin pasaron a incorporar Brahms, Liszt, Prokófiev y otros compositores de mayor complejidad técnica y emocional. “Gracias a mi hijo tengo una paleta infinita de colores para contar”, agrega François.

Ese camino compartido tendrá, además, un capítulo propio para Loïc. El pianista ofrecerá su primer recital en el Teatro Santa Úrsula. El programa incluirá las Klavierstücke, Op. 118, de Brahms; la Segunda Sonata de Rachmaninov; y la monumental Sonata en si menor, de Liszt, obra que preparó durante años y que resume la admiración que su padre siente por su desarrollo artístico: “Él tiene más de él que de mí y, como padre, eso es más que suficiente”.

Fuente: elcomercio.pe

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