Aniego pone en peligro funcionamiento del aeropuerto Jorge Chávez y salud de los vecinos: LAP alerta de una acumulación de aguas residuales

Nadie puede negar que en la actualidad el Nuevo Aeropuerto Internacional Jorge Chávez no solo es una realidad, sino también uno de los más modernos en toda Sudamérica. Sin embargo, desde hace dos meses se ha producido un aniego que tiene no solo el potencial de generar un impacto ambiental negativo en la zona, también ser un peligro real para la salud de los habitantes en los alrededores, sin mencionar los inconvenientes que puede ocasionar en el funcionamiento del terminal aéreo.

Este aniego se encuentra en la parte posterior del aeropuerto, es decir, en la zona que recorre la avenida Néstor Gambetta, a la altura de Los Ferroles, en el Callao, el mismo que, por lo menos, data desde mediados del mes de mayo y hasta el momento de la redacción de este informe el problema sigue latente siendo una preocupación para Lima Airport Partners (LAP), empresa encargada de la administración del terminal aéreo. Se trata de una acumulación de aguas residuales, lodos y residuos orgánicos, los cuales han avanzado hacia sectores colindantes, pero también al interior del entorno aeroportuario.

LAP presentó la denuncia respectiva ante el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA), entidad adscrita al Ministerio del Ambiente, encargada de fiscalizar, supervisar y evaluar el equilibrio de la actividad privada (en sectores como minería, pesquería, industria y energía) con la protección ambiental.

La inspección tuvo lugar, contando con la presencia de personal del Servicio de Agua Potable y Alcantarillado de Lima (Sedapal), del Organismo Supervisor de la Inversión en Infraestructura de Transporte de Uso Público (Ositran), determinando que los efluentes que provocaron el aniego tienen origen externo al Nuevo Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, a la vez de constatar malos olores, líquidos estancados en la vía pública que fueron alertados, inicialmente, por los vecinos del lugar.

“Nosotros no somos responsables de la generación de estos efluentes”, dijo al diario El Comercio Begoña Lizarzaburu, líder de Asuntos Legales Ambientales de LAP

También se evidenció que la afectación abarca unos 2,076 metros cuadrados, de los cuales 1,172 provienen de fuera de la concesión aeroportuaria. Pero, no solo eso, pues se identificó contacto de los afluentes con elementos de la infraestructura perimetral y riesgos asociados a la proliferación de vectores, afectación del suelo y exposición de transeúntes, así como de los vecinos y trabajadores: “Lo que hemos recibido de la población es que hay varias personas con dolor de cabeza, náuseas, porque el olor es insoportable”, dijo Mario Pinto, líder de Gestión Socioambiental de LAP.

El aniego abarca un área de poco más de 2,000 metros. Los vecinos reportan un olor extremadamente pestilente. (Foto: LAP)

Ante esto, el 11 de junio se realizó la inspección técnica encabezada por la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental del Callao (FEMA) con presencia de funcionarios de la Municipalidad Provincial del Callao, el Gobierno Regional del Callao, la Policía Nacional del Perú, la Dirección Regional de Salud (Diresa), el Ministerio Público, la Autoridad Nacional del Agua (ANA), Ositran y del propio Sedapal, determinando que las aguas residuales de color marrón oscuro se originan en la vía pública, traspasando los linderos del aeropuerto, justo en la zona donde hay conexiones eléctricas: “Puede llegar a los banco ductos, que son una especie de buzones. Si hiciera contacto con algún afluente podría generar desperfectos de consideración”, indicó Pinto.

Además de esto, Ositran indicó que tiene origen industrial ajeno al aeropuerto. De acuerdo a LAP, Sedapal aseguró que el problema no proviene desde ninguna de sus redes de alcantarillado.

Ante esta postura, LAP pidió a OEFA (con comunicados remitidos el 22 y 25 de junio) que se esclarezca la procedencia de los vertimientos, así como las responsabilidades, junto con la debida limpieza, resolución e implementación de medidas para contener el problema.

El aniego data desde mayo y aún no se ha dado una solución real al problema, ya que de agravarse puede afectar el funcionamiento del aeropuerto. Aún no se determina su origen. (Foto: OEFA)

De momento, la única acción que se ha realizado vino por parte de Sedapal, quienes los días 24, 25, 26 y 27 de junio desplegaron cuatro camiones cisterna para llevar a cabo la succión de los afluentes al exterior del Nuevo Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, asimismo excavación con retroexcavadora, pero también la aplicación de cal en la zona afectada.

La posición de Sedapal es que, dado que el aniego no tendría origen en su red de alcantarillado, no es de su competencia abordar este tema, pero para Begoña Lizarzaburu, líder de Asuntos Legales Ambientales de LAP la situación es distinta: “Consideramos, de acuerdo a la revisión del marco normativo, es Sedapal la que tendría que verificar el origen y si esto se debe a un desagüe o conexión clandestina como creemos, debe cerrarse y tomar las acciones para que algo así no vuelva a ocurrir”.

Guillermo Acosta, gerente de Servicios a la Ciudad de la Municipalidad Provincial del Callao, opina en el mismo sentido: “Aquí nadie puede evadir la responsabilidad, todos debemos enfrentar el tema”.

El aniego en la zona colindante al Nuevo Aeropuerto Internacional Jorge Chávez abarca un área de poco más de 2 mil metros cuadrados de aguas residuales.(Foto: OEFA)

Es importante mencionar que la comuna chalaca ha convocado a una mesa de trabajo con todos los actores involucrados en la resolución de este tema: “Mañana se celebra una segunda reunión en la que se deben tomar algunas decisiones al respecto. No encontramos la causa, que es lo más importante; también se notificó a Sedapal porque no descartamos que pueda ser algo relacionado con una tubería o conexión ilegal, antigua o en desuso”.

En esa línea, Lizarzaburu espera que se lleguen a acuerdos importantes: “Queremos que las autoridades reconozcan su competencia, determinen la causa y se llegue a una solución. Si esto no ocurre, enviaremos una nueva comunicación a Sedapal para requerir, en el marco de sus competencias, las acciones correspondientes y trabajemos de manera estrecha con el Ministerio de Transporte y Comunicaciones, que es nuestro concedente, para que nos ayude a que tomen las acciones correspondientes”.

“Ha bajado el olor en la zona. Fui hace dos días, pero sigue siendo preocupante. Por eso, vamos a hacer bastante enfáticos, porque la OEFA es el órgano director. Si fuera un tema de limpieza pública nosotros nos encargaríamos de solucionarlo, pero al ser una especialidad ambiental que es colindante con el aeropuerto, ellos deben tomar la decisión”, acotó Acosta.

Se reportaron trabajos que consistieron en echar cal sobre el aniego, pero el problema no se ha solucionado. (Foto: LAP)

Por su parte, Mario Pinto explicó lo que LAP ha hecho para contener el avance del aniego: “Hemos tratado de generar algún tipo de contención en nuestro muro colindante, pero es inevitable porque es agua. Al verter tierra en el aniego en la parte pública en grandes cantidades notamos que ese peso recae en el cerco perimétrico del aeropuerto, hay cierta inclinación del muro y ello podría afectar a la seguridad de la zona”.

El funcionario chalaco agregó: “El aniego no ha crecido, está empozado, pero el mayor problema es el olor. Queremos insistir con la fiscalía del Ministerio del Ambiente para que tomen cartas en el asunto sobre responsabilidades y, sobre todo, en definir el origen. Si hay responsables tienen que hacerse cargo”.

En relación a posibles consecuencias en la salud de los vecinos, trabajadores o transeúntes, el gerente de Servicios a la Ciudad de la Municipalidad Provincial del Callao aseguró que, hasta el momento, no hay casos de consideración: “Lo que se ha reportado es el mal olor, molestias en las viviendas de enfrente, pero reacciones alérgicas o en la piel, gracias a Dios no, pero no vamos a esperar a que pase”.

La población que vive alrededor del Nuevo Aeropuerto Internacional Jorge Chávez está organizada y cuenta con un comité de monitoreo y vigilancia ciudadana encargado de fiscalizar los movimientos de LAP en cuanto a su compromiso medio ambiental.

Angela Varela, una residente de las zonas aledañas, indicó que el olor es muy fuerte y puede generar afectación en los menores de la zona.

Imagen que mostraría presuntas tuberías clandestinas que, aparentementer, pertenecerían a empresas informales que operan en la zona. (Foto: LAP)

“El martes 7 de julio nos reunimos con vecinos para mantenerlos informados acerca de la gestión que se viene haciendo. Ellos vienen a monitorear y nos acompañan en el área donde surgió el aniego para ver la problemática”, expresó Mario Pinto; en tanto que Begoña Lizarzaburu da mayores detalles sobre la participación ciudadana: “Los representantes son elegidos por los propios miembros de la comunidad (…) Estamos llanos a realizar cualquier coordinación o apoyo para darle solución”.

En comunicación con este diario, el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) del Ministerio del Ambiente, asegura que este aniego son “aguas residuales de origen no determinado (…) esta problemática podría estar vinculada a la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) Taboada, en la provincia constitucional del Callao”.

Si bien el PTAR Taboada está bajo la jurisdicción del Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento (MVCS), es Sedapal quien que se encarga de supervisar la operatividad de la planta. Al respecto, OEFA detalla que la entidad que provee agua y alcantarillado afirmó que “la planta no había presentado incidentes de vertido ni filtración de efluentes domésticos”.

El aniego se ha originado en la zona que linda con la avenida Néstor Gambetta, a la altura de Los Ferroles, en la provincia constitucional del Callao. (Foto: OEFA)

La institución revela que entre el 1 y 2 de julio tuvieron lugar reuniones para conocer el estado del aniego, así como coordinar “acciones interinstitucionales para la atención de los malos olores” en lugares como el asentamiento humano Santa Colonia, la urbanización Santa Beatriz y sectores circundantes, las cuales sirvieron para que los especialistas elaboren hipótesis sobre el origen de este problema:

“La posible existencia de una fuente de descarga no identificada. La eventual afectación de infraestructura subterránea, y otras fuentes potenciales cuya verificación requiere información adicional. A la fecha, ninguna de estas hipótesis ha sido confirmada técnicamente”, sentencia la OEFA.

Fuente: elcomercio.pe

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