Keiko Fujimori llega al gobierno prometiendo renovación y diálogo. Sin embargo, los nombres que integran sus equipos de transferencia cuentan una historia distinta. Una revisión de La República identificó que en por lo menos siete ministerios aparecaen operadores con historiales judiciales, vínculos con el gobierno de Dina Boluarte y con el clan de César Acuña. La transferencia del poder en el Perú, una vez más, es entre los mismos.
Los casos más reveladores hablan por sí solos. Shirley Montenegro, señalada por el equipo especial Lava Jato como la persona que habría incinerado pruebas de lavado de activos vinculadas a la propia Keiko Fujimori, integra el equipo de transferencia de la PCM junto con Giuliana Loza, abogada personal de la presidenta electa en el caso Cócteles.
Por otro lado, José Luis Tantaleán Alatrista, ex edecán de Alberto Fujimori que según archivos de la Procuraduría participó en el operativo que culminó en el robo de los Vladivideos, la primera sentencia judicial firme contra el padre de Keiko, revisa hoy nada menos que la información del Ministerio de Defensa.
Asimismo, Iván Pereira Villanueva, despedido del Ministerio de Salud de Boluarte por tres presuntos casos de corrupción, está a cargo de la transferencia de la cartera de Cultura.
Pero lo que aún no tiene respuesta clara es que el jefe de todo el proceso no está exento de cuestionamientos. Marco Vinelli, coordinador general del equipo de transferencia, enfrenta una demanda civil del Midagri por S/244 mil por presuntas irregularidades en AgroRural y tiene una acusación fiscal pendiente por delitos contra la administración pública.
Al cierre de esta edición, Vinelli no respondió llamadas ni mensajes de este diario al ser consultado.
Y así las cosas, al menos 17 funcionarios de los gobiernos de Boluarte, Jerí y Balcázar que, en suma cuenta son el mismo gobierno del pacto corrupto liderado siempre por el fujimorismo, completan la lista de un equipo que incluye además a Juan Carlos González Hidalgo, cuñado político de César Acuña con un pedido fiscal de nueve años en su contra, en el equipo de Salud.
Quienes defienden que Keiko es nueva y no tiene vinculación con lo que ocurrió en los últimos años tendrán que explicar por qué su equipo de transferencia parece diseñado para demostrar lo contrario.
Una presidenta que promete diálogo y renovación pero construye su transición con los mismos operadores de siempre no está transfiriendo el gobierno. Al contrario, lo único que hace es confirmar que el cogobierno entre esas fuerzas no terminó con las elecciones. Solo se transparentó.
Fuente: larepublica.pe