Andrea Canepa, la artista que vistió de Perú al Palacio de Cristal en Madrid

Quien pase estos días por el Palacio de Cristal del Retiro, en Madrid, no encontrará el edificio transparente que suele reflejar el parque que lo rodea. En su lugar verá una inmensa superficie de colores que envuelve por completo su estructura. La intervención se llama “Fardo” y permanecerá allí hasta inicios de 2027, mientras el edificio es restaurado.

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Detrás de esa obra está la artista peruana Andrea Canepa, quien encontró en los fardos funerarios de la cultura Paracas una forma de transformar un edificio histórico en una invitación a mirar el patrimonio peruano desde el arte contemporáneo.

Lejos de plantear una recreación arqueológica, Canepa utiliza el universo textil de Paracas para proponer otra manera de entender el acto de cubrir. En lugar de asociarlo con esconder, lo interpreta como un gesto de cuidado, transformación y valor. Esa mirada dialoga con el propio Palacio de Cristal del Retiro, que hoy permanece protegido mientras recupera su estructura, convirtiendo la restauración en parte de la experiencia artística.

Ese interés por transformar la manera en que observamos el mundo atraviesa toda su producción. Pintura, dibujo, fotografía, instalación e intervenciones aparecen como herramientas al servicio de una misma pregunta. Su trabajo se mueve con naturalidad entre disciplinas, combinando investigación histórica, exploración visual y experimentación material.

En “Fardo”, la obra comenzó con una pequeña maqueta cubierta por telas. Después llegaron las pinturas al óleo, cuyos colores fueron fotografiados y ampliados hasta adquirir la escala suficiente para envolver los exteriores del palacio. El color no funciona únicamente como un recurso estético: construye profundidad, genera movimiento y modifica la percepción.

De hecho, el color ocupa un lugar importante en su trabajo. No aparece como un recurso decorativo ni como un guiño a lo lúdico en un sentido infantil, sino como una herramienta expresiva que reivindica la observación. Andrea Canepa reconoce en esa relación con la intensidad cromática una sensibilidad compartida con muchos artistas latinoamericanos, mientras su curiosidad constante la impulsa a saltar de un asunto a otro, siguiendo obsesiones e investigaciones que terminan dando forma a obras muy diferentes entre sí.

El juego es otro tema que ha explorado. Lo entiende como un ejercicio de exploración, una manera de ensayar posibilidades y permitir que las preguntas conduzcan el proceso creativo. Esa inquietud permanente se refleja también en el uso del color, que aparece como un lenguaje propio.

Conectar a la distancia

Hace 22 años que Andrea Canepa dejó Lima para instalarse en Europa. Hoy vive en Berlín y está próxima a igualar el tiempo que ha pasado fuera del Perú con los años que vivió aquí. Sin embargo, esa distancia no debilita su vínculo con el país. Al contrario, ha despertado un interés por comprender el patrimonio y los sistemas de conocimiento que atraviesan culturas como Paracas o los quipus andinos.

Cuando piensa en el Perú también aparecen recuerdos más cotidianos: el mar, los mercados y sus frutas, el humor limeño o una comida compartida. Son memorias que conviven con una práctica artística rigurosa, donde la investigación nunca pierde de vista la experiencia sensible.

Andrea Canepa (Lima, 1980) explora distintos formatos y disciplinas en una carrera artística que actualmente desarrolla en Berlín.

Quizá por eso “Fardo” trasciende el impacto de una intervención monumental. Más que envolver un edificio, la obra invita a recorrerlo, detenerse y descubrir que, incluso desde la distancia, el Perú puede seguir siendo un territorio inagotable para hacerse nuevas preguntas.

Fuente: elcomercio.pe

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