Pollos Begui, la pollería que se convirtió en el punto de encuentro de taxistas, fiesteros y noctámbulos desde 1993

Mucho antes de que el delivery cambiara los hábitos de consumo y de que las cadenas de pollerías se multiplicaran en Lima, Pollos Begui ya era un punto de encuentro para quienes recorrían el Centro de Lima hasta el amanecer. Corría 1993 cuando la familia Miyagi decidió abrir un local en la avenida Nicolás de Piérola, más conocida como La Colmena, atraída por el intenso movimiento de turistas, trabajadores y clientes que caracterizaba a la zona.

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Desde el inicio, el restaurante apostó por un horario poco habitual: abría al mediodía y permanecía atendiendo hasta las seis de la mañana del día siguiente. La decisión respondía al dinamismo del Centro de Lima, donde la vida nocturna reunía a miles de personas cada fin de semana.

Sin embargo, la historia de Begui comenzó mucho antes. La familia ya contaba con un pequeño restaurante también en el Centro de Lima, donde el pollo a la brasa empezaba a ganarse la preferencia de los clientes. Con el tiempo, el éxito del negocio hizo necesario buscar un local más amplio, dando origen a la que hoy es considerada la sede emblemática de la marca.

Aunque el nombre Begui tiene un significado especial para la familia de origen japonés, sus propietarios prefieren mantener esa historia en el ámbito personal. Lo cierto es que, con el paso de los años, el nombre terminó convirtiéndose en uno de los más reconocidos de la Plaza San Martín.

Treinta y dos años después, el restaurante mantiene esa esencia que lo hizo famoso. Según explica Edgard Yzaguirre, supervisor de Pollos Begui, la pandemia marcó un antes y un después para el negocio. La reducción de la vida nocturna y el cambio en los hábitos de consumo afectaron especialmente a un restaurante cuya identidad siempre estuvo ligada a las madrugadas.

Edgard Yzaguirre y su equipo esperan a los comensales desde el medio día hasta las seis de la mañana del día siguiente.

“Antes recibíamos a muchos taxistas que terminaban su jornada y ya tenían como costumbre venir a comer aquí. Hoy el público ha cambiado, pero seguimos viendo cómo llegan familias enteras y también jóvenes cuyos padres o incluso abuelos ya eran clientes del restaurante”, comenta.

Esa conexión entre generaciones es una de las mayores satisfacciones para el equipo. No es raro escuchar a un cliente decir que conoció el lugar porque su padre o su abuelo lo llevaba después de una salida por el Centro de Lima.

Actualmente, Pollos Begui cuenta con 3 locales en Lima, aunque la sede de La Colmena continúa siendo el corazón de la marca. Allí todavía se conserva el ambiente que hizo famoso al restaurante y que lo convirtió en una parada obligatoria para quienes buscaban un buen pollo a cualquier hora del día.

Si bien el pollo a la brasa sigue siendo el gran protagonista de la carta, la propuesta gastronómica ha evolucionado con los años. Hoy ofrece acompañamientos como anticuchos y arroz chaufa, además de platos criollos como pollo saltado, buscando responder a un público con gustos cada vez más variados.

Aun así, el clásico no pierde terreno. El pollo a la brasa servido con papas fritas, ensalada fresca, cremas y una bebida continúa siendo el pedido estrella y el plato que identifica al restaurante desde sus inicios.

El pollo a la brasa de Begui era el favorito de los taxistas antes de la pandemia.

Con la mirada puesta en el futuro, la empresa no descarta abrir nuevos locales cuando las condiciones sean favorables. Mientras tanto, mantiene el objetivo que, según Yzaguirre, ha guiado al negocio desde 1993: recibir a cada cliente como si llegara a casa y ofrecerle un producto de calidad que lo invite a regresar una y otra vez.

Fuente: elcomercio.pe

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