El próximo Gobierno heredará un desafío que el Perú arrastra desde hace décadas: una informalidad que afecta la productividad, desalienta la inversión y perpetúa la pobreza. Tal vez estamos mirando el problema desde el ángulo equivocado. ¿Si la pregunta no fuera cómo combatir la informalidad, sino por qué la formalidad sigue siendo una gran barrera?
Confiando en mis conocimientos legales, decidí apoyar a unas tías a “formalizar” la situación de un inmueble que heredaron de su difunta madre para venderlo y generar ingresos para su jubilación. Como es común en nuestra población, la difunta no había dejado testamento, así que primero debía tramitarse la sucesión intestada. El proceso requería obtener las partidas de nacimiento de las herederas. Al ser mayores de 80 años y no figurar en Reniec, estas solo podían conseguirse en su lugar de nacimiento fuera de Lima.
Obtenida las partidas, debían ser certificadas por Reniec en Lima. Parecía que, obtenida la certificación, el resto sería un trámite sencillo en la notaría. Sin embargo, antes de ir a la notaría, tuvimos que pasar por la municipalidad para declarar la sucesión sobre el inmueble y obtener la Hoja de Resumen (HR) –detalla el historial del priorietario de un inmueble– y el Predio Urbano (PU) –detalla las características físicas del inmueble–. Luego, tocó ir al centro de salud para obtener el certificado psiquiátrico de lucidez, requisito exigido a las personas mayores de 80 años.
Completados los requisitos, logramos ingresar la solicitud al registro para la inscripción de la sucesión intestada y la obtuvimos tres semanas después. Correspondía iniciar el trámite para transferir el inmueble, pero había un paso previo: regresar a la municipalidad y después pasar por la Sunat. En la municipalidad fue necesario realizar un trámite para registrar a cada heredera como titular del inmueble y obtener nuevos documentos HR y PU. En Sunat hubo que pagar el Impuesto a la Renta generado por la futura venta del predio. Para ello, cada heredera debía contar con un RUC. Como se trataba de personas mayores de 80 años que nunca tuvieron RUC, fue necesario gestionar el trámite de manera presencial en las oficinas de Sunat, pues por la edad no podía realizarse vía web.
En este punto, llegué a dudar de que lograríamos el objetivo, pero, tras varias semanas, obtuvimos los documentos y requisitos para ingresar en la notaría el contrato de compraventa del inmueble y solo quedó esperar y confiar en que el registrador no encontrara alguna deficiencia que generara una observación, lo que nos hubiera obligado a empezar de nuevo.
Solo leer estos párrafos puede resultar agotador. ¿Se imaginan pasar por todo este proceso? El descrito es un trámite personal; cuando se trata de actividades empresariales, ese proceso puede tomar literalmente años. Si lo que se busca es formalizar, definitivamente se tiene que empezar a desregular. De lo contrario, la formalidad será cada vez menos atractiva, incluso para los que aún estamos comprometidos con hacer lo correcto.
Fuente: elcomercio.pe