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En las primeras horas de la noche del 9 de julio de 2009, Marco Antonio —quien acababa de cumplir 44 años— recibió a Jorge Luis Glenni Ponce, conocido como “Coco”, un joven de 21 años con quien mantenía una relación sentimental y quien había trabajado anteriormente en sus salones de belleza.
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A las 10 y 30 de la noche, testigos vieron a tres jóvenes merodeando las inmediaciones de la casona. La dinámica del ingreso estaba calculada: mientras Glenni se encontraba en el segundo piso con el estilista, sus cómplices, Miguel Ángel Velásquez Zarazu (‘Pachón’) y Jordan Antonio Pacheco Huamanchumo (‘Jordan’), aguardaban el momento para ingresar y sustraer el botín.

El plan, sin embargo, se desvió cuando un ruido inusual alertó a Marco Antonio, quien bajó de su habitación. Al descubrir la intrusión de Velásquez, se produjo un enfrentamiento físico. Según el atestado policial, ante el temor de ser identificados, Glenni y Velásquez sometieron al estilista.
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Lo golpearon y, para inmovilizarlo, utilizaron cables de computadora y una camiseta de su equipo de fútbol (la “U”) para amordazarlo. Finalmente, le colocaron una bolsa plástica sobre la cabeza, causándole la muerte por asfixia.
CASO MARCO ANTONIO: EL BOTÍN Y LA HUIDA
Una vez consumado el homicidio, los tres sujetos procedieron al saqueo metódico de la vivienda. Se llevaron poco más de S/. 15,000 en efectivo, relojes de alta gama, una computadora portátil, diversos teléfonos móviles y prendas de vestir de diseñador.

El valor total de los objetos sustraídos superó los S/. 30,000. Tras el robo, los tres individuos abandonaron la casa y se dirigieron al Parque El Olivar, en el mismo distrito, donde realizaron el reparto de los S/. 4,500 que correspondieron a cada uno, además de coordinar la venta de las especies robadas en el mercado negro de Las Malvinas.
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El descubrimiento del cuerpo ocurrió al día siguiente, el 10 de julio de 2009, luego de que su ausencia en el programa de televisión “Hola a todos”, de ATV, del cual era uno de sus conductores, generó alarma. Su hermana y su chofer ingresaron a las 3 de la tarde en la casa y hallaron el cadáver junto a un sofá de la sala.
La escena del crimen de San Isidro era elocuente: el recordado estilista estaba atado de pies y manos, lo que descartó desde el primer momento la hipótesis de una muerte natural o un accidente doméstico.

CASO MARCO ANTONIO: LA INVESTIGACIÓN Y LA PIEZA CLAVE
La Dirección de Investigación Criminal (Dirincri) de la PNP tomó el control de la escena. La clave para resolver el caso no tardó en aparecer: una de las laptops robadas había sido vendida a un ingeniero ajeno al círculo del estilista.
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Al percatarse de que el equipo pertenecía a la víctima del sonado caso en San Isidro, el comprador se presentó ante las autoridades. El rastro del equipo permitió identificar a Glenni Ponce, quien fue detenido en el Callao.
Tras su captura, Glenni intentó justificar el crimen alegando una necesidad económica urgente debido a la enfermedad de su hijo, una versión que fue desestimada por el Ministerio Público al acreditarse la premeditación.

La confesión del joven Glenni Ponce fue muy detallada y permitió así la captura inmediata de sus cómplices ‘Pachón’ y ‘Jordan’.
CASO MARCO ANTONIO: EL DESENLACE JUDICIAL
El proceso penal, que duró tres años, se centró en la evaluación de las pruebas periciales y las declaraciones de los implicados. En 2012, el Poder Judicial emitió una sentencia que marcó un hito en la celeridad judicial de la época:

Miguel Ángel Velásquez Zarazu (‘Pachón’): Recibió la pena máxima de cadena perpetua. El tribunal consideró su participación directa en la ejecución del homicidio y su historial delictivo como factores agravantes.
Jorge Luis Glenni Ponce: Fue condenado a 35 años de pena privativa de la libertad. Aunque colaboró en la reconstrucción de los hechos, su responsabilidad como autor intelectual y material del plan fue plena.
Jordan Antonio Pacheco Huamanchumo (‘Jordan’): Fue sentenciado a 20 años de prisión, al acreditarse su rol como cómplice secundario en la logística del robo y la huida.
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La conclusión del caso no solo permitió cerrar el expediente criminal, sino que documentó la vulnerabilidad de las residencias ante ataques planificados por personas del entorno cercano de las víctimas.
Este punto de riesgo fue un aspecto ampliamente analizado en el atestado policial, lo cual sirvió de base para la sentencia definitiva contra los crueles homicidas del carismático Marco Antonio.
Fuente: elcomercio.pe