Mateo Garrido Lecca da el salto al horario estelar en TV: “Nunca perseguí la fama, solo vivir de hacer reír”

A Mateo Garrido Lecca le gusta hablar de la comedia como una meta a la que siempre estuvo destinado, pero por la que tuvo que luchar. No romantiza el hambre del artista ni cree que el éxito dependa de un golpe de suerte; prefiere más bien hablar de la disciplina, de la estrategia, del respeto por el público y de la responsabilidad que implica que alguien compre una entrada para verlo. Quizá por eso, cuando recuerda cómo llegó hasta donde está, no menciona primero a la televisión o las redes sociales, sino que habla de los años en los que trabajó como ingeniero mientras hacía ‘stand-up’ por las noches.

MIRA: “La Odisea” de Christopher Nolan reabre el debate: ¿qué tan fiel debe ser el cine a la historia?

Con la convicción de seguir insistiendo hasta encontrar la manera de vivir haciendo reír. Hoy, a propósito del estreno de “Chapa tu money” en América TV, donde destaca como conductor, se toma el tiempo para mirar ese recorrido con tranquilidad, con la satisfacción de quien nunca sintió que debía apurar las cosas.

El formato de “Chapa tu money” se podrá ver en América TV. (Foto: Richard Hirano)

¿Qué te hizo decir que sí a conducir “Chapa tu money” en la televisión?

La verdad es que yo nunca soñé con la televisión, con la fama. Soñé con vivir de hacer comedia. América me había llamado antes para otros proyectos y siempre les fui muy sincero. Les decía que no quería conducir deportes cuando me lo ofrecieron. Aunque me encanten, quería seguir disfrutándolos como espectador. Tampoco quería espectáculos o farándula; no es mi mundo. Les dije que si algún día tenían un formato de comedia, feliz de escuchar la propuesta, pero con tres condiciones: que fuera humor, que fuera una vez por semana (porque tengo un hijo y un montón de proyectos), y que hubiera alguien detrás que realmente entendiera la comedia. Cuando me dijeron que el programa se haría junto con No Somos TV, sentí que todo encajaba. Conozco el formato, conozco al equipo, confío muchísimo en Cathy Sáenz y sé que detrás hay gente que piensa la comedia igual que yo. Ahí sentí que era el momento.

“Chapa tu money”, formato nacido en streaming con No Somos TV, llega a la televisión de la mano de América desde hoy en el horario estelar de los sábados, a las 10 p.m. (Foto: No Somos TV/ @josuemerinov)

― ¿Cómo te llevas con la popularidad, la exposición?

No le pongo toda mi atención, te soy sincero. Si pudiera llenar teatros y que nadie supiera quién soy, sería feliz. La fama, para mi trabajo, es como la carne: viene con hueso. Tiene cosas buenas porque hace que más gente conozca lo que hago, pero nunca fue el objetivo. Yo quería encontrar una forma de pagar mis cuentas haciendo chistes. Todo lo demás fue apareciendo en el camino: la radio, la televisión, el cine, las redes. Son oportunidades que agradezco muchísimo, pero ninguna reemplaza la sensación de estar parado frente a un público haciendo ‘stand-up’. Ese sigue siendo mi lugar favorito.

MIRA: Los jóvenes peruanos que aprendieron la ciencia de los glaciares y hoy son los ‘Guardianes de la Cordillera Blanca’

― ¿En qué momento te diste cuenta de que la comedia era más que un pasatiempo? Estudiaste y trabajaste como ingeniero.

Fue un proceso largo. Durante cinco años hice ‘stand-up’ mientras trabajaba como ingeniero, hacía radio gratis y subía videos a redes sociales. No había un momento en que dijera: “Ya, de esto se vive”. Hubo que construirlo. Me ayudó mucho un consejo del comediante argentino Gregorio Rosello, que me dijo que empezara a hacer videos. Me moría de vergüenza, pero le hice caso. Poco a poco empezaron a funcionar y entendí que las redes podían llevar gente al teatro. Ahí empecé a pensar distinto. No era solo hacer buenos chistes; también había que aprender a comunicar, a vender un espectáculo y a construir una comunidad. La ingeniería me ayudó a ver todo con estrategia.

― ¿Hay alguna anécdota de esa temporada, entre la ingeniería y la comedia, que recuerdes con especial cariño?

Sí. Recuerdo que un verano decidí hacer mi primer unipersonal en el Centro Cultural de Asia. Sabía que probablemente iba a perder plata porque producir un espectáculo costaba muchísimo más de lo que iba a recuperar, pero mi objetivo era otro. Quería que me vieran los gerentes y dueños de empresas porque siempre pensé que los shows corporativos podían sostener mi carrera. Todo el verano recorrí playas promocionando la función. El teatro terminó lleno y hasta hubo reventa de entradas. Al día siguiente renuncié a mi trabajo. No porque me hubiera hecho rico, sino porque entendí que ya existía una posibilidad real de vivir de esto. La gente estaba invirtiendo su tiempo en mí, y eso no lo doy por sentado.

La primera figura que le abrió las puertas a probar su talento en el ‘stand-up’ fue Carlos Palma. En la foto, un recuerdo de su primera vez en el escenario, en diciembre de 2010. (Foto: archivo personal)

― Siempre que hablas de tu carrera humorística sumas la importancia de la estrategia y la disciplina. ¿Siempre tuviste esa mirada?

Creo que tiene que ver con mi formación. Hay gente que piensa que mientras menos dinero gana de su arte, más artista es. Yo no lo veo así. Uno tiene que aprender a vivir de lo que hace. Si no encuentras una forma sostenible, tarde o temprano vas a tener que dejarlo. En mi caso, los eventos corporativos pagan la hipoteca y me permiten que el teatro siga siendo mi patio de juegos. Ahí puedo experimentar, equivocarme y escribir material nuevo sin la presión económica. Nunca sentí culpa por pensar la comedia también como un negocio. Al contrario: entender esa parte fue lo que me permitió dedicarme a esto todos los días de mi vida, sin dejar de disfrutarlo.

TE PUEDE INTERESAR: El día en que Los Prisioneros se salvaron de la tragedia en Utopía y las revelaciones del libro sobre el paso de la banda chilena por el Perú

― Mencionaste que nunca das por sentado que los espectadores te ofrezcan su tiempo. ¿De dónde nace ese respeto profundo al público?

Cuando alguien compra una entrada no me está regalando cuarenta o cincuenta soles. Me está regalando unas seis horas de su vida. Entre que sale de su casa, se transporta al teatro, hace cola, ve el show y regresa a casa, decidió dedicarme una parte importante de su domingo o de su sábado. Día sagrado, además, porque es el momento de descanso. Eso no lo doy por sentado. Siento una responsabilidad enorme de que esa persona se vaya feliz. El dinero es importante, claro, pero el tiempo vale mucho más. Por eso escribo tanto, ensayo tanto y trato de que cada espectáculo esté realmente a la altura de ese esfuerzo que hizo el público para venir a verme.

Desde niño Mateo se distinguió por ser uno de los más graciosos y pícaros de su promoción. “El humor compensó al físico”, recuerda entre risas. En la foto, junto al exfutbolista Juan ‘Chiquito’ Flores. (Foto: archivo personal)

― También rescatas mucho el hecho de abrir camino para los nuevos talentos.

Porque yo tampoco llegué solo. Antes que yo hubo generaciones de comediantes, actores y artistas que hicieron que la gente adquiriera el hábito de consumir comedia. Alguien tuvo que llenar teatros cuando todavía no existían las redes sociales. Alguien tuvo que hacer funciones a la gorra, recorrer plazas y convencer al público de que valía la pena pagar por un show. Yo soy consecuencia de ese trabajo, lo tengo clarísimo. Entonces, cuando un comediante nuevo me pide abrir un espectáculo, un consejo o una mano para mover su show, trato de ayudarlo. Alguien, de manera directa o indirecta, hizo eso por mí. Mientras más crezca la comedia, mejor nos va a ir a todos. El público siempre va a querer descubrir voces nuevas.

― ¿Sientes que esa disposición a ayudar y sumar te hace difícil poder decir que no?

Muchísimo. Siempre me costó. No solo en el rubro, en la vida. Si tengo cuatro cumpleaños el mismo día, voy a los cuatro. Si alguien me pide un favor, busco la manera de hacerlo. Creo que tiene que ver con la gratitud. Me gusta devolver un poco de todo lo bueno que me ha pasado. Pero también aprendí que, si siempre dices que sí, llega un momento en que no te queda tiempo para vivir. Mi hijo me ayudó a entender eso. Hoy muchas veces digo que no porque quiero estar con él o con mi esposa, o simplemente porque necesito descansar para seguir creando. Todavía me cuesta. A veces respondo un “no” con un audio de cinco minutos explicando por qué no puedo, como si necesitara convencer a la otra persona de que no es falta de cariño. Pero voy aprendiendo.

― En un mundo que muchas veces se vuelve exposición y ego, ¿cómo haces para no perder tu norte?

Tengo la suerte de seguir rodeado de la gente que estaba antes de que todo esto pasara. Mis amigos del colegio siguen siendo mis amigos. Mi familia sigue siendo la misma. Con Jorge Luna y Ricardo Mendoza, por ejemplo, hay una confianza que viene de muchos años atrás, de cuando ninguno era conocido. Esa gente sabe perfectamente quién soy. Si un día les digo que no puedo ir a algo, no piensan que me volví creído o que ahora soy famoso. Saben que probablemente estoy trabajando o cambiando un pañal. Tener ese círculo cerca te mantiene con los pies sobre la tierra y te recuerda que el éxito nunca puede cambiar la forma en la que tratas a los demás.

En 2024, el comediante se casó con la bailarina Verónica Álvarez. Este año dieron la bienvenida a su primogénito: León. (Foto: archivo personal)

― ¿Qué es lo que determina que participes de un proyecto?

Que haga reír. De verdad. Por eso creo que también he procurado ser el productor o director de mis proyectos siempre que puedo, así tengo un ojo puesto en la comedia. Finalmente, si el programa que hago no da risa, el que se quema soy yo. Por eso siempre o produzco o cuido trabajar con gente en quien confío y que además entiende mi lenguaje.

― Has resaltado mucho la libertad creativa que les dieron en América TV con este estreno. ¿Dirías que eso también inclinó la balanza para que debutes en un estelar?

América siempre se ha sentido como un hogar. Ahí debuté en ficción, fui conductor de un programa concurso también. En este caso, América entendió desde el inicio que ya había un equipo que sabía hacer el formato y que lo hacía excelente. Apostaron por eso. Pusieron su pantalla y recursos al servicio de una idea que ya venía funcionando, lo que me parece generoso y me hace sentir emocionado por los resultados.

El primer papel de ficción que realizó fue en América TV, en la serie “Súper Ada”, protagonizada por Maricarmen Marín. (Foto: archivo)

― ¿Cómo procuras evitar encasillarte?

Me da igual si me dicen conductor, actor, improvisador o influencer. Lo único donde tengo puesto el ojo es en seguir haciendo comedia. Si la gente se ríe de mi ingenio, el resto de etiquetas pasan a segundo plano.

― A horas de estrenar con conducción en el horario estelar, ¿sientes que estás cumpliendo el sueño?

Yo vivo un sueño porque todos los días disfruto lo que hago. Hoy me siento en especial afortunado. Claro que hay días difíciles, funciones, grabaciones, cansancio, pero sigo sintiendo que tengo el mejor trabajo del mundo. “Chapa tu money” representa un paso importante porque va a acercar la comedia a un público nuevo, gente que quizá no consume contenido digital o nunca ha ido a un show de ‘stand-up’. Eso me entusiasma muchísimo. Pero también me gusta pensar que llegué a este momento sin apurar las cosas. Nunca sentí que tenía que abandonar el camino que estaba construyendo con mis amigos para perseguir otra oportunidad. //

Fuente: elcomercio.pe

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *