El primer impacto del álbum N.° 25 de The Rolling Stones, que salió el pasado día diez, ya se ha producido. Foreign Tongues (Lenguas extranjeras) fue el álbum N.° 1 apenas llegó a radios y tiendas en Gran Bretaña. Ahora se dispone a ocupar el mismo puesto en los Estados Unidos y otros países. Va a ser el turno de los críticos, que ya están aplaudiendo.
Una de las mejores aproximaciones es el equilibrado ensayo de Ann Powers en National Public Radio. Llama al disco un tour por toda la obra del conjunto musical, pero le reconoce méritos propios: "Asombrosa energía física, una capacidad de equilibrar exitosamente entretenimiento confiable con una actitud generosa y vital frente al envejecimiento". Añade que es un disco al que hay que entrar por el lado del baile.
En efecto, el título evoca la insolente lengua pop roja que los acompaña desde hace decenios. Para los fans del conjunto, este disco trae lo que esperaban: rock A-1, blues moderno, irreverencia, homenajes a su propia leyenda, en que participan Paul McCartney (toca el bajo en una canción) y el rescate musical del difunto Charlie Watts.
La música es de una impecable coherencia consigo misma, pero la irreverencia sí se ha desgastado con el tiempo. El innuendo sexual no puede competir con el explícito perreo tropical. Da la impresión de que la realidad, por momentos, devora las alusiones políticas. Como que lo sofisticado ha entrado en reemplazo de lo que antes fue chocante.
La canción (son 14 en total) donde aparece una libertad poco simpática, "con el ceño fruncido", ¿es una alusión a Donald Trump? Nunca lo sabremos. Algunos han visto allí un comentario sobre lo difícil que resulta ser libre en estos tiempos. Igual de difícil se ha vuelto también ser contestatario en el rock.
Al final, la música de los Stones N.° 25, magistralmente interpretada, es más elocuente y eficaz que sus letras. Aun así, los críticos del género se han ubicado en los dos extremos, proclamándolo el mejor o el peor disco en decenios. El chorro de fuerza creativa ha hecho que muchos se pregunten si todavía se sumará un N.° 26 a la serie.
Con Mick Jagger y Keith Richards con sendos 82 años, y Ronnie Wood con 79, se ve por qué no harían por lo menos un par de álbumes más, con su respectiva gira en el medio.
Fuente: larepublica.pe