La antigua casona del Jirón de la Unión que reabre como patio gastronómico

Hay lugares en el Centro de Lima que parecen guardar más historias de las que cuentan sus fachadas y sus rincones. En la séptima cuadra del Jirón de la Unión, una casona de molduras, techos y detalles arquitectónicos que han sobrevivido al paso del tiempo vuelve a recibir visitantes. Durante años fue la sede del Aero Club del Perú y ahora se prepara para una nueva etapa: Casa Unión, un patio gastronómico que reúne a La Tapada, Villa Chicken, Puerto Santa Rosa y Master Kong bajo un mismo techo.

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La construcción, de origen colonial y con una historia que se remonta aproximadamente al siglo XVIII, fue sede del Aero Club del Perú desde 1935. Por sus ambientes pasaron generaciones vinculadas a la aeronáutica y, durante décadas, la casona mantuvo elementos de su pasado, como sus salones principales, una pequeña capilla y diversos detalles ornamentales. Hoy, la restauración ha buscado conservar esa identidad.

Mantener la infraestructura significó un reto para el grupo Kong.

“Queremos poner en valor nuestra esencia cultural y darle al comensal algo más que solo un restaurante: una diversidad de sabores en un espacio creado para revalorar nuestra historia”, explica Sandra Campos, gerente de marca de La Tapada y Puerto Santa Rosa.

La idea de convertir la casona en una plaza gastronómica surgió luego de reconocer el potencial del inmueble y la oportunidad de devolverle vida a un espacio histórico del Centro de Lima. La recuperación tomó aproximadamente diez meses y se realizó con especial cuidado para conservar las molduras, los tallados, los techos y los pisos. El proceso contó con el acompañamiento de Prolima, entidad encargada de la recuperación del Centro Histórico.

Casa Unión reúne las marcas del Grupo Kong: Villa Chicken, Master Kong, La Tapada y Puerto Santa Rosa. El concepto busca resolver una situación común cuando varias personas salen a comer: que cada una quiere algo distinto. Aquí, en cambio, todos pueden sentarse en la misma mesa y elegir entre las diferentes cartas.

La experiencia, además, funcionará con servicio a la mesa. El comensal podrá revisar las cartas de las distintas marcas y pedir un plato de pollo a la leña, comida marina o comida oriental sin tener que desplazarse de un restaurante a otro.

El recorrido de la casa inicia con La Tapada, que es la única propuesta que cuenta con su propio espacio. Esta cafetería y dulcería criolla mantiene su esencia. Sandra Campos explica que, hasta ahora, la marca se ha construido alrededor de sabores asociados a la cocina tradicional y a los recuerdos de las preparaciones caseras de las abuelas: el ranfañote, el champú, los guargüeros y otros postres de antaño. Sin embargo, la llegada a esta nueva sede, ubicada en una zona con una importante presencia de turistas, abrió la posibilidad de ampliar la propuesta y sumar algunos productos de corte más internacional. La carta también incorpora una selección de platos criollos emblemáticos, como el ají de gallina, el lomo saltado, el fetuccini al lomo y los frejoles con seco. “Estamos ampliando un poquito más, pero sin perder el tema de que somos una cafetería y dulcería principalmente”, explica Campos. La idea, entonces, es que La Tapada conserve su identidad mientras encuentra nuevas formas de acercarse a un público más diverso.

Christian Cotrina chef de La Tapada y Puerto Santa Rosa, Lizet Alpum, jefa de Pastelería de La Tapada y Paul Paliza, chef de Villa Chicken.

Al ingresar a la casa se encuentran las tres propuestas: Villa Chicken llega con el pollo a la leña que mantiene el sabor de la marca desde hace dos décadas, además de parrillas y cortes argentinos e importados como bife ancho y lomo fino, también se podrán encontrar piqueos.

“Es una propuesta que busca que las familias y los turistas encuentren distintas opciones gastronómicas de alta calidad en un mismo lugar”, comenta Jericó Carpio, gerente de Marketing de Villa Chicken.

Villa Chicken llega con sus parrillas a este nuevo local.

Puerto Santa Rosa, en tanto, apuesta por una carta que invita a probar más de un sabor en una misma visita. Para esta nueva espacio, la marca ha decidido incorporar una amplia variedad de tríos, de modo que los comensales puedan degustar diferentes preparaciones y elegir entre distintas opciones de la cocina marina. La carta también suma sopas, entre ellas el aguadito, además de preparaciones con camarones y otras alternativas que amplían la propuesta de la marca. “Hemos decidido tener una pluralidad de sabores”, cuenta Sandra Campos. La apuesta busca que el cliente tenga más posibilidades al momento de elegir y que la experiencia gastronómica se adapte a distintos gustos, una idea que forma parte del concepto general de Casa Unión: reunir varias propuestas y permitir que cada comensal encuentre algo diferente en la misma mesa.

Y Master Kong llega con su tradicional comida cantonesa, la marca que nació con la intención de acercar a los limeños a los sabores tradicionales de la gastronomía china, desde sus inicios, ha apostado por una carta que va más allá del chifa que conocemos habitualmente. En ese sentido, su propuesta incluye dim sum, salteados, sopas y otras preparaciones de la cocina cantonesa, con recetas y técnicas inspiradas en la tradición china.

Master Kong le pone el toque oriental al patio gastronómico.

Casa Unión busca atraer tanto a quienes recorren el Jirón de la Unión como a los turistas que llegan al Centro Histórico para conocer la Lima antigua. Esta propuesta se suma así a una serie de iniciativas que intentan devolverle actividad a una zona donde la historia y la gastronomía vuelven a encontrarse.

Fuente: elcomercio.pe

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