El gran perdedor del Mundial: el fútbol

El presidente Donald Trump presumió el 22 de julio de que la Copa Mundial que acababa de terminar fue “la más exitosa de la historia”. Sin embargo, con todo respeto al equipo ganador, el torneo me pareció un espectáculo demasiado circense. Los cambios introducidos por la FIFA le quitaron ritmo al juego.

A eso hay que sumarles las entradas a precios exorbitantes, el insólito Premio de la Paz que le dio el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, a Trump y la sorprendente llamada de este último para levantar la suspensión al goleador estadounidense Folarin Balogun. Nada de esto ayudó a mejorar la imagen del torneo. Por suerte, hay quienes saben mucho más que yo de fútbol y que están cuestionando varias cosas que pasaron en este Mundial.

Días atrás entrevisté a Andrés Cantor, el relator de fútbol más conocido de la televisión en español en Estados Unidos, y me sorprendió para bien mucho de lo que me dijo sobre este torneo. Poco antes de hablar con Cantor, el diario “The New York Times” lo había descrito como “una celebridad del fútbol”. Cuando le pregunté si le gustaron los cambios en este Mundial, como la pausa de hidratación, el VAR y el show de medio tiempo en la final, me respondió sin rodeos: “No, la mayoría no”.

Sobre la pausa de hidratación, que muchos sospechamos que la FIFA introdujo para vender más publicidad en televisión, Cantor me dijo: “No me gustó para nada. El fútbol siempre se ha distinguido por ser un deporte que se juega sin parar por 45 minutos”. Agregó que, aunque puede ser necesaria en lugares donde hace mucho calor, no se justifica en estadios bajo techo y con aire acondicionado.

En cuanto al VAR, me dijo que puede servir para dilucidar jugadas claves, como el gol de Diego Armando Maradona con “la mano de Dios” en el Mundial de 1986, pero que las revisiones de jugadas fuera de lugar por milímetros le quitan magia al fútbol.

Sobre el show de medio tiempo, me señaló que fue un espectáculo más concebido para la audiencia televisiva que para la gente que estaba en el estadio. Más de la mitad de la gente que estaba en el estadio se fue al baño o a comprar algo de comer en el entretiempo, me comentó.

Sobre la llamada de Trump a Infantino que logró que le quitaran la sanción a Balogun, me dijo que “no debió haber pasado, más allá de que estuvo mal expulsado. Si empezamos a dirigir los partidos desde un escritorio, es muy difícil jugar al fútbol”.

Cuando le pregunté a Cantor, que nació en Argentina, si se justifican las críticas al equipo albiceleste por el comportamiento de sus jugadores tras la final, me dijo: “A mí me llamó poderosamente la atención la campaña de odio que hubo de principio a fin contra Argentina”. Sin embargo, la reacción de algunos jugadores argentinos “definitivamente no fue justificada”, agregó.

Una de las cosas positivas del Mundial fue que pasar de 32 a 48 países no arruinó el torneo. “Pensé que iba a ser peor, que habrían partidos realmente muy dispares que terminarían siendo aburridos”, me confesó. Sin embargo, la llegada de tantos países debutantes generó un interés enorme en las historias personales y de países pequeños como Curazao y Cabo Verde.

Me encantó escuchar todo esto de alguien como Cantor. Lo único que agregaría es que, así como se hicieron muchos de estos cambios, también se podrían dar marcha atrás. Este Mundial ganó mucho dinero, pero el gran perdedor fue el fútbol.

–Glosado y editado–

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Fuente: elcomercio.pe

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