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Las miradas son el resultado de la curiosidad humana natural por analizar rostros o de la ansiedad social. Si alguien te mira mucho puede ser por tu presencia llamativa, porque expresas seguridad o despiertas interés en los demás, pero, ¿qué pasa cuando quien te mira es porque no te está contando toda la verdad? Los expertos en psicología y comunicación no verbal analizaron qué hay detrás de las personas que mienten y no despegan los ojos de quienes están a su alrededor. Ellos llegaron a la conclusión de que lo hacen para ver tu reacción. Aquí te brindo más información sobre este tema y te dejo una información que publiqué antes y también te puede resultar interesante: los que desvían la mirada al hablar enfrentan una sobrecarga cognitiva y no es timidez.
¿Qué significa para la psicología cuando las personas te miran mucho?
La psicología destaca que cuando una persona miente y te mira más de lo habitual, busca calibrar y controlar la situación. Contrario al mito de que el mentiroso siempre baja la mirada, muchos mantienen un contacto visual intenso para medir tu grado de credulidad.
“Pensamos que observando fijamente a alguien podemos detectar ese pequeño rasguño en la nariz o ese desvío de mirada y saber, con una certeza absoluta, que nos están engañando. Parte de la culpa la tiene el mundo del cine, que ha alimentado esta fantasía a lo largo de los años. Desde Pinocho y su nariz, que crecía con cada mentira, hasta el peculiar abogado de Jim Carrey en Mentiroso compulsivo, donde el engaño se manifestaba con espasmos y sudores imposibles de ocultar (…) No existen señales exclusivas de la mentira, pero sí del estrés y de la carga cognitiva. Mentir cansa, agota muchísimo. El cerebro tiene que hacer un trabajo extra porque debe inventar un relato coherente, contener la verdad para que no salga y, además, recordar no contradecirse. Todo ese exceso de trabajo consume tanta energía que produce ‘fugas’ involuntarias que pueden arruinar la mentira”, explicó la analista de comunicación no verbal Virginia Vargas a la revista ‘Hola!’.

La especialista agregó que “quien intenta engañar suele mirarte más de lo habitual, observando constantemente tu reacción para comprobar si te estás creyendo o no su historia. Esto nos recuerda a algo que todos hemos visto, un niño pequeño que, antes de contarte una pequeña trastada, te coge de la cara con sus manitas y te clava los ojos con mucha intensidad. De adultos dejamos de tocar la cara del otro, pero el cerebro repite el mismo patrón de vigilancia: seguimos escrutando la respuesta del interlocutor”.

¿Por qué las personas que mienten te miran más de lo habitual?
Los expertos en comunicación no verbal y psicología explican que esto se da por diversos factores:
- Calibración del impacto: intentan comprobar de inmediato si estás cayendo en la trampa o si muestras señales de duda en el rostro.
- Control y sobrecompensación: saben que existe la creencia popular de que “el que miente no mira a los ojos”, por lo que fuerzan una mirada excesiva para parecer sinceros.
- Monitoreo de amenaza: al elevarse los niveles de estrés y alerta por el miedo a ser descubiertos, el cerebro necesita vigilar de cerca tu expresión facial para anticipar cualquier confrontación.
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Fuente: elcomercio.pe