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Los agujeros negros suelen ser descritos como objetos colosales capaces de absorber todo lo que se acerca a ellos; sin embargo, una nueva investigación demostró que esta idea no es del todo correcta. Gracias a observaciones realizadas con el Very Large Telescope (VLT), un equipo internacional de astrónomos descubrió que estos gigantes cósmicos expulsan una gran cantidad de la materia que capturan, en un proceso mucho más complejo de lo que se creía.
La investigación se centró en Swift J1727.8−1613, un sistema ubicado a unos 8,800 años luz de nuestro planeta. Este objeto llamó la atención de los científicos en 2023, cuando experimentó una intensa explosión de rayos X que lo convirtió temporalmente en una de las fuentes más brillantes de este tipo de radiación visibles desde la Tierra.
Los investigadores siguieron la evolución completa del sistema mientras el agujero negro arrancaba material de una estrella compañera. Parte de esa materia terminó cayendo hacia el agujero negro, pero otra fue expulsada al espacio en forma de potentes chorros de plasma y fuertes vientos.
Los agujeros negros no “devoran” todo lo que atraen
El estudio reveló además que las mayores expulsiones de materia ocurrieron cuando el agujero negro ya no estaba alimentándose con tanta intensidad.
Esto llevó a los científicos a plantear que estos objetos no funcionan como “pozos sin fondo”, sino más bien como sistemas que procesan parte del material y expulsan otra fracción al espacio.
“La gente suele imaginar que los agujeros negros simplemente se tragan todo lo que hay a su alrededor. Lo que estamos viendo es un proceso mucho más complejo. La materia cae, el sistema la procesa y una cantidad sorprendente vuelve a ser expulsada”, explicó en un comunicado el líder del estudio, Noel Castro Segura, de la Universidad de Warwick, en el Reino Unido.

Así funciona el proceso de alimentación
Swift J1727.8−1613 está formado por un agujero negro y una estrella que orbita a su alrededor. La enorme gravedad del agujero negro arranca lentamente material de su compañera, formando un disco giratorio conocido como disco de acreción.
La intensa fricción y las enormes fuerzas gravitacionales calientan ese disco hasta alcanzar temperaturas extremadamente altas, haciendo que emita una intensa radiación.
Gracias a las observaciones continuas, los científicos pudieron seguir cómo este disco cambiaba mientras el agujero negro se alimentaba, algo que pocas veces se había logrado con tanto detalle.
El “final” también resultó ser muy violento
Las imágenes obtenidas permitieron reconstruir una especie de “película” del fenómeno. En ella se observó que, mientras el agujero negro lanzaba chorros de materia a velocidades cercanas a la de la luz, el disco de acreción también iba modificando su estructura.
Incluso después de que disminuyera la intensa etapa de alimentación, el agujero negro siguió expulsando densos vientos de gas.
Los investigadores creen que, al final del proceso, la cantidad de material expulsado podría ser similar a la masa que realmente logró absorber el agujero negro.

Un hallazgo que cambia la visión sobre estos gigantes cósmicos
Para los autores del estudio, este descubrimiento obliga a replantear cómo evolucionan los sistemas formados por agujeros negros y estrellas.
“Si los agujeros negros pueden seguir expulsando material incluso después de sus mayores estallidos, significa que podrían ser mucho menos eficientes para alimentarse de lo que suponíamos anteriormente. Una parte importante de ese ‘banquete’ podría no llegar nunca al agujero negro, lo que cambia nuestra comprensión sobre cómo evolucionan los sistemas binarios en las galaxias”, añadió Segura.
El ciclo completo fue observado por primera vez
Los investigadores destacan que esta es una de las primeras ocasiones en que se logra observar prácticamente todo el ciclo de alimentación de un agujero negro, desde el inicio de la explosión hasta la fase final, cuando los vientos siguen expulsando materia al espacio.
“Normalmente nos sentimos atraídos por los espectaculares fuegos artificiales cuando comienza una erupción de un agujero negro, pero nuestras observaciones muestran que el desenlace puede ser igual de intenso”, afirmó Kyle Solomons, investigador doctoral de la Universidad de Ciudad del Cabo.
Los resultados de esta investigación fueron publicados el 29 de julio en la revista científica Monthly Notices of the Royal Astronomical Society (MNRAS) y ofrecen una nueva perspectiva sobre el comportamiento de algunos de los objetos más extremos y misteriosos del universo.
Fuente: elcomercio.pe