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En tiempos en los que los algoritmos cambian cada semana y las tendencias duran apenas unos días, mantener un proyecto creativo durante años parece casi un acto de resistencia. Sin embargo, Ely Ruiz, Ariana y David Bolo Arce han logrado algo que pocas veces se consigue en el universo digital: construir una comunidad que no solo consume sus contenidos, sino que también siente que los conoce.
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Esa cercanía, aseguran, nunca fue una estrategia, nació de manera natural, alimentada por horas de trabajo, conversaciones interminables y una amistad que terminó convirtiéndose en el verdadero motor del Team Bolo. Ahora esa química da un nuevo salto con Sí Somos, el programa con el que se incorporan a Zaca TV y que representa una nueva etapa para los tres.
Aunque el formato cambia y la audiencia se amplía, hay algo que permanece intacto: la forma en que se relacionan entre ellos. “No podríamos hacer esto si no existiera la confianza que tenemos”, comentan durante la entrevista.
Para Ariana, esa historia comenzó mucho antes de que existieran las cámaras. David no solo es su hermano menor. También es la persona con la que ha compartido prácticamente toda la vida. Apenas tres años los separan, una diferencia que nunca marcó distancia, sino todo lo contrario.

“David es mi mejor amigo”, dice con certeza. Explica que crecieron siendo muy unidos, compartiendo amigos, conversaciones y hasta una forma muy similar de entender las cosas. Esa complicidad sigue presente hoy, incluso cuando trabajan bajo presión. “Siempre hemos sido súper cómplices y pensamos exactamente lo mismo”, cuenta entre risas.
Aunque bromea diciendo que todavía le cuesta descifrar algunos silencios de David, reconoce que precisamente esas diferencias enriquecen al grupo. Mientras David y Ely suelen entenderse con apenas una mirada, ella aporta otra perspectiva que muchas veces termina equilibrando las conversaciones. Pero con todo esto, asegura que trabaja con absoluta tranquilidad porque sabe que puede mostrarse tal como es. “No hay nadie que me conozca mejor que ellos”, afirma.
Y precisamente, la llegada de Ely Ruiz completó una dinámica que terminó funcionando casi como una familia elegida. Ella reconoce que entrar a un equipo donde los otros dos son hermanos parecía un desafío, pero con el tiempo encontró un lugar propio. La confianza entre los tres, sin embargo, no significa que todo haya sido sencillo.

Lejos de vender la imagen de un “grupo perfecto”, admiten que han discutido muchas veces. Trabajar juntos durante tantos años hace inevitable que aparezcan desacuerdos, sobre todo cuando el proyecto ocupa buena parte de sus vidas. “Si te dijera que todo ha sido color de rosa sería mentira”, reconoce Ariana.
Pero hay una regla que se ha mantenido desde el principio: ningún problema puede quedarse guardado. Si algo incomoda, se conversa; si alguien se molesta, lo dice, incluso si eso significa detener una grabación. “Hemos aprendido a comunicarnos”, resume Ely.
Esa decisión ha sido fundamental para sostener un proyecto que prácticamente nunca se detiene. Los tres coinciden en que, cuando el trabajo también involucra afectos, resulta imposible separar completamente una cosa de la otra. “No es solamente pelearte con un compañero de trabajo; también estás discutiendo con tu familia”, explica Ely.
Quizá por eso resulta difícil definir exactamente qué rol cumple cada uno dentro del equipo. Cuando se les pregunta quién suele mediar durante las discusiones, todos terminan mirando a Ariana. Ella ríe antes de aceptar que muchas veces termina ocupando ese lugar.
Como hermana mayor y punto de encuentro entre David y Ely, suele ayudar a poner las emociones sobre la mesa cuando aparecen diferencias. No porque tenga siempre la razón, aclara, sino porque aprendieron que cualquier proyecto creativo necesita conversaciones incómodas para seguir creciendo.

Esa honestidad también define el contenido que ahora presentan en Sí Somos. Más que un programa de entretenimiento, buscan crear un espacio donde las conversaciones ocurran con la misma naturalidad con la que hablan entre ellos.
Quieren que el público sienta que está sentado en una mesa compartiendo la charla. No les interesa construir personajes, prefieren mostrarse vulnerables. Con el paso del tiempo, han descubierto que ellos mismos han cambiado. Ariana recuerda que empezó a crear contenido cuando tenía tan solo 18 años.
Hoy, después de varios años de exposición pública, siente que tiene otras herramientas para hablar de temas personales, relaciones, salud mental y crecimiento. “La Ariana de hace diez años no pasó todo lo que tuve que pasar para llegar hasta aquí”, reflexiona.
Esa evolución también se refleja en la manera en que enfrentan las críticas. Durante años estuvieron expuestos a comentarios positivos y negativos, al principio, reconocen, cada opinión podía afectarles, con el tiempo aprendieron a distinguir entre el ruido propio de internet y las observaciones que realmente pueden ayudarlos a mejorar. “Siempre hemos estado abiertos a cambiar”, señalan entre los tres.
Esa capacidad de adaptación ha sido clave para mantenerse vigentes, cuando comenzaron, YouTube era el centro de casi toda su producción. Ahora entienden que el ecosistema digital exige moverse constantemente entre distintas plataformas sin perder la identidad que los caracteriza. No sienten nostalgia por los formatos antiguos, prefieren ver cada cambio como una oportunidad para seguir aprendiendo y es precisamente por eso decidieron aceptar este nuevo reto.
Para ellos, Sí Somos llega en un momento de madurez y no solo profesional, también personal porque después de años trabajando juntos, saben cuáles son las fortalezas de cada uno y cómo complementarse. David aporta espontaneidad y humor, Ariana suele conducir las conversaciones desde la empatía y Ely encuentra puntos de vista distintos que enriquecen el diálogo, esta mezcla funciona porque ninguno intenta ocupar el lugar del otro, cada uno entiende perfectamente cuál es su espacio lo que les permite sacar a sus niños, esos que están aprendiendo a ser adultos.
Más allá del crecimiento profesional, hay un aspecto que los tres destacan por encima de cualquier logro: la amistad. Esa palabra aparece una y otra vez durante la conversación, no como un discurso preparado, sino como una realidad que atraviesa todo el proyecto. Bromean constantemente, se interrumpen, completan las ideas, recuerdan anécdotas y sobre todo se ríen de sí mismos y quizá esa sea la razón por la que el Team Bolo ha logrado conectar con miles de personas durante tantos años, no intentan parecer cercanos, ni transparentes, simplemente lo son.
Con la llegada de Sí Somos a Zaca TV, Ariana, David y Ely Ruiz no solo se estrenan en un canal de streaming. También demuestran que, en un momento donde el entretenimiento suele apostar por el impacto inmediato, todavía hay espacio para proyectos construidos desde la confianza, el humor y la autenticidad.
Porque, al final, más allá de las cámaras, las plataformas, los formatos o las tendencias, el verdadero éxito del Team Bolo sigue siendo el mismo que los unió desde el principio: una amistad capaz de sobrevivir al tiempo, al trabajo y a cualquier cambio de escenario.
Fuente: elcomercio.pe