¿Duermes con la boca abierta? ¿El mouth taping, las tiras nasales y los sprays funcionan realmente?

Hay algo que aparece cada vez con más frecuencia en las rutinas de noche que circulan en redes sociales: personas que, antes de acostarse, se colocan una tira sobre la nariz y un pequeño parche sobre la boca, tendencia conocida como mouth taping. La promesa es sencilla: favorecer la respiración nasal mientras duermen, roncar menos y, de paso, levantarse con más energía.

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Pero respirar por la boca no siempre es un simple hábito que pueda corregirse con un parche. “Lo fisiológico y esperado es que las personas respiren por la nariz, tanto de día como durante el sueño”, explicó Christian Yon, otorrinolaringólogo de Clínica Internacional a Somos.

Entonces, ¿respirar por la boca al dormir es realmente malo?

Lo cierto es que no toda respiración bucal significa que exista una enfermedad subyacente. Durante una crisis de rinitis alérgica o una sinusitis, por ejemplo, la congestión puede dificultar temporalmente el paso del aire por la nariz y hacer que el organismo recurra a la boca para mantener una adecuada entrada del aire.

El problema surge cuando esta vía se convierte en la habitual. Y es que la nariz cumple funciones que van más allá de conducir el aire: lo filtra, lo calienta y lo humidifica antes de que llegue a los pulmones. Según el doctor Yon, cuando se respira constantemente por la boca estas funciones se pierden, haciendo que el aire entre frío y seco, lo que aumenta el riesgo de sequedad en la garganta, problemas dentales y un sueño fragmentado.

Sin embargo, el mayor reto es que muchas personas ni siquiera saben que duermen con la boca abierta. “La mayoría lo descubre porque un tercero se lo comenta o por lo efectos secundarios al levantarse”, indicó el doctor Brian Chen, especialista en medicina del sueño de Cleveland Clinic. Despertar con la boca seca, mal aliento, ronquidos, babeo, cansancio persistente, voz ronca o dolor de cabeza matutino pueden ser algunas de las señales.

¿Por qué estás durmiendo con la boca abierta?

Detrás de este hábito casi siempre hay un motivo que conviene identificar. De acuerdo con el otorrinolaringólogo, la causa más habitual es una obstrucción nasal —provocada por rinitis, desviación del tabique, hipertrofia de cornetes o congestión crónica— que dificulta el paso del aire y lleva a una respiración bucal.

No obstante, esta también puede estar relacionada con la apnea obstructiva del sueño, en la que la vía aérea se colapsa parcialmente durante el descanso. En estos casos, tal como señaló Francisco Salaverry, otorrinolaringólogo de la Clínica Ricardo Palma, pueden influir factores como la anatomía de la mandíbula o el exceso de peso.

El mouth taping se hizo viral por prometer un mejor descanso y una respiración más eficiente durante el sueño. Sin embargo, no es una práctica adecuada para todas las personas.

“Una congestión nasal casi permanente apunta hacia un problema nasal, mientras que los ronquidos fuertes, las pausas respiratorias observadas durante la noche o la somnolencia durante el día hacen necesario descartar una apnea del sueño”, mencionó Yon.

Ignorar el problema tampoco es inocuo. Si la respiración bucal se mantiene durante meses o años, las consecuencias se profundizan: la disminución de la saliva favorece la aparición de caries, inflamación de las encías y enfermedad periodontal. Además, si está asociada a una apnea del sueño no tratada, puede aumentar el riesgo de hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, alteraciones metabólicas y deterioro de la calidad de vida.

Por eso, la respiración bucal no siempre es el problema que hay que corregir, sino la señal de que algo está dificultando la respiración durante el sueño.

¿Sirven realmente los parches, las tiras nasales y los sprays para dormir mejor?

El mouth taping promete una solución aparentemente sencilla: cerrar la boca durante la noche para obligar al cuerpo a respirar por la nariz. Sin embargo, la evidencia todavía no respalda su uso como una recomendación general.

En este sentido, el doctor Christian Yon subrayó que las principales sociedades científicas, como la American Academy of Sleep Medicine, no consideran que existan pruebas sólidas para recomendar esta práctica a todas las personas. “Aunque algunos estudios pequeños han encontrado posibles beneficios en casos muy específicos, principalmente en personas con respiración bucal leve y sin obstrucción nasal, los resultados todavía son insuficientes para convertir al mouth taping en una solución universal”.

Y aquí aparece el principal problema, ya que cerrar la boca no necesariamente resuelve aquello que está provocando que se abra.

Si existe una obstrucción nasal, una alergia, una alteración anatómica o un trastorno como la apnea del sueño, el problema continúa, aunque la persona consiga mantener los labios cerrados durante la noche. De hecho, Brian Chen advirtió que el mouth taping solo podría plantearse en personas cuidadosamente evaluadas, con una nariz completamente permeable, sin apnea ni enfermedades respiratorias y con orientación profesional.

En el resto de los casos, puede ser contraproducente. Si la nariz no permite que el aire pase adecuadamente, obligar al cuerpo a depender exclusivamente de ella puede provocar dificultad para respirar, ansiedad, irritación, problemas para dormir e incluso descensos importantes de oxígeno cuando existe una condición de base.

No todos los dispositivos funcionan igual. Su utilidad depende de la causa que dificulta la respiración y ninguno reemplaza un diagnóstico adecuado.

Por eso, despertarse sintiéndose más descansado después de probarlo tampoco significa necesariamente que el problema haya desaparecido. Según Yon, la persona puede percibir una mejoría subjetiva o haber reducido la resequedad de la boca, pero si la causa era una obstrucción nasal, una alternación anatómica o una apnea del sueño, estas seguirán presentes.

¿Y qué pasa con las tiras nasales y los dilatadores?

En el caso de las tiras nasales y los dilatadores internos, el objetivo es distinto: no buscan cerrar la boca a la fuerza, sino facilitar la entrada de aire por la nariz.

La diferencia radica en cómo lo logran. Por un lado, las tiras nasales se adhieren sobre el puente de la nariz y ejercen una ligera tracción externa para abrir las fosas y facilitar el paso del aire. Los dilatadores internos, en cambio, actúan desde dentro; se introducen directamente en las fosas nasales para mantener el conducto despejado y evitar que las paredes se colapsen al inhalar.

“Pueden ser útiles cuando existe un estrechamiento leve de la válvula nasal, congestión ocasional u otro problema leve que aumente la resistencia al paso del aire. Pero tienen un límite importante: no corrigen una desviación importante del tabique ni sustituyen el tratamiento de una apnea obstructiva del sueño”, añadió el especialista de Clínica Internacional.

¿Y los sprays nasales?

Mientras que en el caso de los sprays nasales —otra opción muy popular —ya no hablamos de una ayuda mecánica, sino de productos que pueden contener medicamentos.

Los sprays con corticoides, por ejemplo, pueden ser muy eficaces para controlar la inflamación asociada a la rinitis alérgica, aunque necesitan varios días para alcanzar su efecto y deben utilizarse bajo indicación médica.

Por eso, no todos los sprays sirven para lo mismo ni deberían utilizarse indistintamente. Antes de elegir uno, el otorrinolaringólogo resaltó la importancia de conocer qué está provocando la congestión y evitar la automedicación.

Al final, el riesgo no está solamente en que un producto funcione poco. También está en que una persona crea que ya solucionó el problema cuando en realidad solo está reduciendo uno de sus síntomas.

Antes de probar un parche o un spray, conviene identificar qué está provocando la respiración bucal. Tratar la causa sigue siendo la mejor forma de recuperar un descanso reparador.

Si sospechas que respiras por la boca, ¿qué deberías hacer?

Si te reconoces en este escenario, la solución no empieza por comprar un parche o una tira nasal. Antes de recurrir a cualquier dispositivo, los especialistas insistieron en la importancia de una evaluación médica —de preferencia con un otorrinolaringólogo—, para descubrir la causa exacta que impide respirar por la nariz.

“La evaluación parte de algo tan sencillo como conversar sobre cómo duermes: si roncas, despiertas cansado, tienes somnolencia durante el día, sufres de alergias o congestión frecuente, o si alguien ha notado pausas en tu respiración durante la noche. Después, el especialista examina la nariz, la boca y la garganta para buscar posibles obstrucciones o alteraciones anatómicas. Si existe sospecha de apnea del sueño, pueden ser necesarios estudios adicionales, dependiendo de cada caso”, detalló Christian Yon.

Y es que no existe un tratamiento único para la respiración bucal nocturna. Como precisó el doctor Chen cuando el problema son las alergias o la congestión crónica pueden indicarse medicamentos como antihistamínicos o sprays nasales con corticoides. Si, en cambio, existe una obstrucción anatómica, pueden considerarse procedimientos como septoplastia, reducción de cornetes o cirugía de adenoides, según el caso.

En pacientes con apnea del sueño las alternativas pueden incluir CPAP, dispositivos orales personalizados, estimulación del nervio hipogloso o cirugía para corregir estructuras que obstruyen la vía aérea.

Algunos pacientes también pueden beneficiarse de la terapia miofuncional orofacial, que busca fortalecer y reeducar los músculos de la lengua, los labios y la garganta. Sin embargo, se trata de un complemento y no de un sustituto del tratamiento de la causa.

Pero no todo pasa por los dispositivos o los procedimientos. Mantener un peso saludable, controlar adecuadamente las alergias, realizar lavados nasales con solución salina cuando estén indicados, evitar el tabaco y limitar el consumo de alcohol pueden ayudar a mantener la vía aérea en mejores condiciones. También puede ser útil mantener horarios regulares de sueño, dormir las horas suficientes y, en algunas personas con ronquidos o apnea leve, dormir de lado.

Más que intentar mantener la boca cerrada a toda costa, la clave es conseguir que la respiración durante el sueño vuelva a ser adecuada. Por eso, si respirar por la boca todas las noches, roncar intensamente o despertar constantemente cansado se ha convertido en algo habitual, no conviene normalizarlo.

“El descanso debería ser reparador; cuando no lo es, vale la pena buscar la causa antes de seguir probando soluciones que aparecen en redes”, concluyó el doctor Christian Yon.

Fuente: elcomercio.pe

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