Érase una vez 1994: ¿qué pasaba en el mundo en el año de la última Copa organizada por EE.UU.?

Han pasado 32 años desde el último Mundial de fútbol que organizó Estados Unidos. Era 1994, y el mundo era muy diferente al de ahora. Sin redes sociales, los celulares apenas entraban al mercado y servían para lo obvio: hacer llamadas. El Internet era incipiente, la vida no giraba en torno a ‘likes’ o ‘streams’ y la inteligencia artificial era mera ciencia ficción.

¿Cómo ha cambiado el mundo desde que el italiano Roberto Baggio se falló aquel penal en la final ante Brasil? Si hablamos de lo futbolístico, fue el último mundial con 24 selecciones. El torneo que está a punto de empezar se estrena ahora con 48 equipos y, por cierto, no está Italia entre ellos.

Los 90 fueron años de transición entre lo analógico y lo digital, pero también entre el fin de la Guerra Fría y la consolidación de un mundo unipolar en el que Estados Unidos ya llevaba la batuta tras la desintegración de la Unión Soviética.

Justamente, tras la caída del comunismo soviético y de toda la Cortina de Hierro, Moscú pasó de ser un jugador central de la geopolítica mundial a un país en recomposición. El adiós de la URSS significó la independencia de las 15 repúblicas que la conformaban, y que incluían, entre otros, a Ucrania y los estados bálticos. El primer presidente ruso postsoviético, Boris Yeltsin, impulsó una serie de reformas económicas y de privatizaciones que agudizaron la pobreza y alentaron la aparición de oligarcas. Para 1994, Rusia emprendió la primera guerra en Chechenia.

Uno de los hitos de 1994 fue la realización de las primeras elecciones multirraciales y democráticas en Sudáfrica, que pusieron fin oficialmente al régimen del apartheid, el racismo institucionalizado que rigió en el país desde 1948. Nelson Mandela, que fue encarcelado durante décadas por luchar contra la segregación, fue elegido presidente y gobernó hasta 1999, convirtiéndose en una de las figuras más representativas de la historia mundial.

También en África, en 1994, ocurrió el genocidio de Ruanda, cuando el gobierno dirigido por los hutus mató entre abril y julio al 70% de la población tutsi, la otra etnia del país. Aunque hasta ahora no hay un número preciso de víctimas, se calcula que hasta 1 millón de personas fueron asesinadas.

En los años 90, otro conflicto sangriento sucedía en suelo europeo: las Guerras de los Balcanes, que se precipitó tras la división de Yugoslavia y que desnudó los conflictos étnicos y religiosos que estaban latentes en Europa del Este. Más de 150 mil personas murieron, en medio de bombardeos y masacres, como la de Srebrenica, en 1995, cuando fueron ejecutados más de 8 mil musulmanes bosnios a manos de las fuerzas serbobosnias.

Desde entonces y hasta el 2022, la guerra no había vuelto a tocar las puertas de Europa; una situación que cambió cuando Rusia invadió Ucrania, desatando un conflicto que todavía está lejos de resolverse.

“Ahora vivimos en un mundo mucho más disputado y peligroso, en el que no se sabe por cuánto tiempo más Estados Unidos podrá ejercer de manera indisputada su influencia más allá de su zona geográfica inmediata. EE.UU. ya no tiene cómo volver a ser el policía mundial que fue desde los años 90”, explica a El Comercio el historiador peruano Rodrigo Murillo.

En la década de los 90, China aún no era la potencia económica y comercial que es ahora, pero estaba ya en camino de dejar sentada su influencia. Luego de la política de apertura encaminada por Deng Xiaoping a fines de los años 70 y que empezó a consolidarse en los 80, para los años 90 China ya se perfilaba como el gigante asiático atrayendo a empresas occidentales por sus atractivos costos de producción.

“El mundo ahora ya no es unipolar, sino multipolar, en el que China ejerce una influencia económica determinante, mientras que hay una Rusia mucho más contestaria, absolutamente diferenciada de la OTAN y la Unión Europea”, señala Murillo.

El liberalismo económico también se expandía en otras partes del mundo, como América Latina, que se vio influenciada por las políticas del Consenso de Washington que promovía la disciplina fiscal, las privatizaciones y la apertura a los mercados externos, con el fin de contener la hiperinflación que caracterizó a los años 80, sobre todo en nuestra región.

Latinoamérica también vivió un año convulso. En México, se dio el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) liderado por el subcomandante Marcos; y en Argentina, durante el gobierno de Carlos Menem, ocurrió el peor atentado terrorista, cuando una camioneta con explosivos estalló junto al edificio de la AMIA en Buenos Aires, dejando 85 muertos.

En los inicios de los 90 el uso de Internet (o la ‘world wide web’) aún era incipiente, y su territorio era más bien académico y militar. Pero fue justamente en 1994 cuando se da el puntillazo para la etapa comercial y masiva gracias a la aparición del navegador Netscape.

Ese año también se dio un cambio sustancial en el mundo de los videojuegos: la venta de la primera versión de la consola PlayStation, de Sony, que introdujo de forma masiva los gráficos en 3D y popularizó el uso de los CD-ROM en lugar de los cartuchos tradicionales.

En el mundo del entretenimiento de 1994, con la televisión por cable entrando a su apogeo, la serie “Friends” hizo su debut en la televisión estadounidense, convirtiéndose en una de las ‘sit-com’ más populares. En el cine, ese año se estrenaron películas como Pulp Fiction, Forrest Gump y El Rey León.

Fuente: elcomercio.pe

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