Como se preveía desde hace varias semanas, los resultados preliminares de la votación de segunda vuelta de ayer apuntan a una elección sumamente cerrada. El conteo rápido de Datum Internacional dio una proporción de votos válidos de 50,14% para Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, y 49,86% para Keiko Fujimori, de Fuerza Popular. La diferencia se halla dentro del margen de error del ejercicio estadístico. Ipsos coincidió en el empate técnico.
Si bien el resultado preliminar podría invitar a los simpatizantes de Sánchez a celebrar el triunfo, la verdad es que la situación amerita aún cautela. Los errores de último momento de la campaña de Juntos por el Perú –como la absurda y prepotente amenaza penal del exfiscal José Domingo Pérez en contra del excandidato Jorge Nieto– podrían haberle restado algunos votos. Aun así, con resultados tan justos, se va a requerir una buena dosis de paciencia y de responsabilidad democrática en los próximos días mientras la ONPE y el JNE hacen su trabajo.
Respecto de estas dos instituciones, a diferencia de la primera vuelta electoral, a la fecha no se han reportado situaciones que amenacen seriamente con poner en riesgo la legitimidad de los comicios. Sin embargo, quedan irregularidades por explicar. De acuerdo con Roberto Burneo, presidente del JNE, se registraron 14 incidencias en Lima Metropolitana, además de quejas formuladas en Puno. En San Borja, por ejemplo, ciudadanos y autoridades reportaron 37 cédulas de votación con rayaduras y marcas que no apuntaban a ninguna opción política en particular, pero eran suficientes para invalidar los votos.
Mucho más seria es la situación de las cuatro personas detenidas en una escuela de Los Olivos por un presunto delito contra la voluntad popular en la modalidad de atentado contra el derecho a sufragio. Entre ellas, un supuesto personero de Juntos por el Perú, Horacio Javier Huamayalli, de 80 años, habría marcado 93 cédulas electorales. También hubo diversos reportes de mesas que tardaron varias horas en abrirse por la ausencia de miembros de mesa.Con todo, por ahora es saludable que ambos candidatos hayan dicho que respetarán los resultados y, además, no existen elementos para pretender desconocerlos, sean cuales sean. Nada apunta a un patrón de favorecimiento sistemático a favor de algún candidato, ni a afectaciones al derecho al sufragio de escalas mayores –a diferencia de lo que sucedió el 11 de abril–. Los candidatos tienen todo el derecho a plantear los recursos legales que consideren adecuados frente a las autoridades, pero por ahora el reconocimiento de la transparencia y justicia del proceso debe prevalecer.
El país ha demostrado, una vez más, estar dividido por la mitad de una manera sorprendentemente precisa. En ese sentido, ningún lado debería sentirse suficientemente empoderado para pasar por encima del resto. Concluida la campaña electoral, lo que toca es acercarse a quienes en algún momento fueron rivales para volver a construir confianza en un sistema político carcomido por los intereses, los egos y la miopía. Especial reconocimiento en ese sentido por ejemplo merecen los excandidatos Rafael López Aliaga, Carlos Álvarez y Carlos Espá, quienes se unieron ayer para ir a votar.
Los puentes, sin embargo, deben ir mucho más allá de los espacios de la derecha. El país no puede soportar otros cinco años de volatilidad política extrema. Esa idea básica debería dar pausa a quienes piensan desde el primer momento en la mejor manera de sacar al nuevo presidente electo. Si el Perú quiere ser un país viable, ese un hábito que debe perder. Y para ello, trabajar en conjunto –sobre todo con un Congreso fragmentado– es indispensable.Los desafíos de verdad, los de la ciudadanía del día a día, son comunes a todos los colores políticos: inseguridad, informalidad, pobreza, salud, educación, etc. Solo se van a resolver si entendemos que, en un país con estas evidentes divisiones, o se construye una visión común pronto, o se regresa a la trayectoria del pullazo y el deterioro. Mientras esperamos con madurez los resultados finales de las elecciones de ayer, no está de más tratar de poner esa perspectiva al frente.
Fuente: elcomercio.pe