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La idea de vivir de forma permanente en el océano, que durante años pareció propia de la ciencia ficción, está cada vez más cerca de convertirse en realidad. Un ambicioso proyecto propone la construcción de una gigantesca ciudad flotante de aproximadamente 1,6 kilómetros de largo, 240 metros de ancho y una altura equivalente a 30 cubiertas, dimensiones que la convertirían en una estructura más grande que muchos de los cruceros actuales. Diseñada para albergar a unas 80.000 personas entre residentes, visitantes y tripulación, esta metrópoli marítima contaría con viviendas, comercios y espacios de entretenimiento. Su desarrollo requeriría una inversión cercana a los 12.000 millones de libras esterlinas y tendría la particularidad de utilizar energía nuclear como sistema de propulsión, un avance que podría revolucionar la forma de habitar y desplazarse por los océanos del mundo.
¿En dónde se ubicaría esta ciudad flotante que permanecerá en el océano con todas las dimensiones explicadas?
La denominada “primera ciudad flotante del mundo” corresponde al proyecto Freedom Ship, una propuesta que destaca por una característica singular: no estaría anclada a un lugar específico, sino que navegaría de forma continua por distintos océanos. Años atrás, la Polinesia Francesa llegó a suscribir un acuerdo para impulsar una ciudad flotante semiautónoma, considerada pionera en su tipo, pero la iniciativa finalmente no logró concretarse. La historia de Freedom Ship se remonta a la década de 1990, cuando el ingeniero estadounidense Norman Nixon dio a conocer esta ambiciosa visión. Desde entonces, el proyecto ha sido presentado en múltiples ocasiones y ha despertado el interés de inversionistas y entusiastas de la innovación marítima. Sin embargo, pese a más de tres décadas de intentos, nunca consiguió reunir el financiamiento necesario para pasar de los planos a la realidad.
¿Se podrá construir el proyecto Freedom Ship sabiendo que la tecnología avanza y las expectativas son mayores?
Tras permanecer durante años sin avances significativos, los promotores del proyecto aseguran que el interés por hacerlo realidad ha resurgido y que existe la posibilidad de construir una o incluso varias unidades. Según sus estimaciones, el desarrollo podría completarse en un plazo de entre tres y cuatro años, siempre que logren superar el principal obstáculo: conseguir la inversión inicial necesaria para poner en marcha la iniciativa. Si el financiamiento finalmente se concreta, la construcción seguiría un proceso poco convencional. El casco sería fabricado por secciones en Indonesia y posteriormente ensamblado en alta mar. Además, los responsables sostienen que las labores de mantenimiento podrían realizarse mientras la estructura continúa operando y navegando. Aunque el proyecto sigue generando dudas debido a su enorme complejidad y costo, sus impulsores mantienen intacta la convicción de que esta gigantesca ciudad flotante puede dejar de ser un sueño futurista para convertirse en una realidad tangible.
Conoce las características de esta ciudad flotante que podría albergar a miles de personas para vivir
El proyecto plantea la creación de una gigantesca ciudad flotante de dimensiones sin precedentes, con cerca de 1,6 kilómetros de longitud, 240 metros de ancho y una altura equivalente a 30 cubiertas. Diseñada para albergar alrededor de 80.000 personas entre residentes, visitantes y tripulación, esta estructura superaría en tamaño a numerosos cruceros actuales e incluso a algunas localidades terrestres. Su construcción demandaría una inversión estimada en 12.000 millones de libras esterlinas y contaría con energía nuclear como sistema de propulsión. La propuesta busca ofrecer un espacio habitable permanente para unas 50.000 personas, con capacidad para recorrer el planeta en un ciclo aproximado de dos años y medio. A diferencia de los cruceros convencionales, no atracaría en puertos internacionales, sino que utilizaría embarcaciones auxiliares para conectar con tierra firme. Además de viviendas y hoteles, el complejo incluiría centros educativos, hospitales, oficinas, bancos, museos, salas de conciertos, instalaciones deportivas, áreas comerciales, un estadio para 15.000 espectadores y un parque acuático, convirtiéndose en una auténtica metrópoli flotante autosuficiente.
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Fuente: elcomercio.pe