Los retos del próximo gobierno

Cuando se analiza el resultado electoral de segunda vuelta por provincias, se encuentra que el candidato de la izquierda/antifujimorismo tiende a ganar en zonas de mayor altitud y/o de menores ingresos; mientras que la candidata de la derecha popular lo hace en provincias de menor altitud y mayores ingresos.

Esta suerte de quiebre muestra una demanda política por mayor inclusión social y económica. Es una paradoja desgraciada que sectores pobres voten por candidaturas cuyas políticas económicas tiendan a mantenerlos en esa condición.

Las repúblicas prósperas se han construido sobre sociedades relativamente más cohesionadas e inclusivas, pero no siempre fueron así. Fueron el fruto de una construcción histórica de varios siglos.

Cuando seamos ese tipo de sociedad mejor cohesionada, podremos también tener un mejor Estado y viceversa, como hacen notar los premios Nobel Acemoglu y Robinson, en su obra “El corredor estrecho”. Esta ha sido una tarea titánica desde que nació la República del Perú.

En otras palabras, la única manera de asegurar un crecimiento económico en el largo plazo es cohesionar la sociedad peruana y viceversa. Hace 15 años hubo una falsa controversia al fundar el Midis y la discusión entre “crecer para incluir” e “incluir para crecer”.

Muy lamentablemente, un candidato ha usado el factor divisorio, la fractura republicana, para ganar tracción y poder pasar a la segunda vuelta. Es igual de lamentable que al otro lado también subsistan algunos sectores reaccionarios.

Con el nuevo Congreso bicameral, su normatividad y la composición política de ambas cámaras, será mucho más difícil ejecutar procesos de vacancia presidencial. Vamos a volver a la normalidad. Si a ello le sumamos un clima de paz social, la economía puede comenzar a acelerarse en los próximos trimestres. Si, además, se realizan reformas económicas en el plano laboral, tributario y sectorial, en un entorno de altos precios de las materias primas, es probable que la economía pueda retomar la velocidad crucero del 6% a mediados del próximo gobierno.

Este sería el mejor escenario para el país, ya que permitiría una consolidación de las clases medias y la reducción de la pobreza y la vulnerabilidad económica.

Asimismo, siempre al inicio de un nuevo gobierno hay espacio para reformas más ambiciosas, con efectos en plazos más largos, como una reforma educativa. Sostener el crecimiento económico por varias décadas no será posible solamente con inversión privada. Se requiere también el acompañamiento de una reforma del Estado Peruano y del sistema educativo.

El próximo gobierno recibirá una economía todavía ordenada en sus grandes equilibrios macroeconómicos. Pero también heredará un Estado debilitado en su capacidad de gestión.

El primer reto es político y social. En el Perú de hoy, la estabilidad de gobierno ya no es un dato menor: es una condición necesaria para el desarrollo económico. La sola estabilidad política y paz social podría convertirse en la primera gran reforma del próximo quinquenio.

El segundo reto es económico: volver a crecer a tasas más altas y con sostenibilidad fiscal. Hace falta aumentar la productividad y destrabar las inversiones. La inversión privada necesita menos incertidumbre regulatoria y un horizonte político y social menos tóxico. Hay principios básicos que hoy están bajo presión: que el Congreso no tiene iniciativa de gasto y la deuda pública debe seguir una trayectoria sostenible. La inversión pública, por su parte, requiere algo más elemental: capacidad de ejecución. Pasar de la discusión ideológica a la solución concreta de problemas.

El reto de fondo, sin embargo, es más ambicioso: reconstruir la relación entre política y desarrollo económico. Ese divorcio ya empezó a pasar la factura. Hemos desperdiciado 10 años.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

Fuente: elcomercio.pe

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *