El mal perdedor

El conteo oficial de los votos de la segunda vuelta avanza inexorable (al momento de escribir estas líneas está al 99,305%) y todo apunta a un ajustado pero claro resultado a favor de la candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori. Lo reconocen casi todos, incluidos los representantes de algunos de los sectores que llamaron a votar por Roberto Sánchez el 7 de junio. Pero no Juntos por el Perú (JP). Desde esa tienda política no se cansan de soltar globos de ensayo que arrojen sombras sobre un desenlace que saben es adverso. Llaman a marchas en “defensa del voto”, pero en la práctica lo que llevan adelante son esfuerzos por dejar fuera del conteo los votos emitidos a favor de su contrincante en las urnas y de paso no les importa también eliminar los sufragios, minoritarios, de ciudadanos que se inclinaron por ellos.

Es en ese contexto que deben analizarse sus afanes ante las autoridades electorales por invalidar 2.398 mesas en el Perú y en el extranjero, y ante el Poder Judicial por excluir el voto de los peruanos en el extranjero de manera total. A través de apelaciones a las decisiones de los jurados electorales especiales (JEE) que declararon improcedentes los recursos de nulidad presentados originalmente contra las mentadas mesas y de un amparo planteado ante la justicia constitucional, JP parece buscar la creación de una atmósfera de sospecha que morigere su derrota, antes que una real modificación del resultado.

Tienen que saber que sus empeños están condenados al fracaso. Primero porque lo que están haciendo es antidemocrático, discriminatorio y vergonzoso. Y segundo porque no pagaron la tasa de S/1.375 por cada mesa impugnada dentro del plazo. Además, el Tribunal Constitucional ya zanjó negativamente la posibilidad de que el Poder Judicial pueda superponerse a las decisiones del Jurado Nacional de Elecciones en materia electoral.

Así, ‘invalidar’ y ‘excluir’ darían la impresión de ser sus verbos favoritos, a consecuencia de su incapacidad de conjugar en primera persona el verbo ‘ganar’. Estamos, pues, ante una conducta de malos perdedores. Con ese comportamiento, en realidad, JP no hace sino confirmar los temores que generaba su eventual llegada al poder. Se han sacado la careta, pero no sorprende viniendo de un partido aliado de gente que califica nuestro sistema político de “pelotudeces democráticas”.

Fuente: elcomercio.pe

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *