- La pesca de anchoveta entra a aguas inciertas ante el fortalecimiento de El Niño: este es el escenario y las implicancias
- Backus relanza Cusqueña dorada y Michelob Ultra retorna al mercado peruano con el Mundial 2026, ¿se quedará esta vez?
Cuando el invierno debería empezar a sentirse en el Perú, las temperaturas continúan registrando niveles cálidos. Este escenario está asociado al Fenómeno de El Niño, cuya persistencia ha sido advertida por la Organización Meteorológica Mundial (OMM). El organismo estima que las condiciones cálidas en el Pacífico tropical podrían mantenerse al menos hasta noviembre, elevando las temperaturas y alterando los patrones climáticos en distintas regiones del mundo, especialmente en Sudamérica.
En el país, los efectos ya se reflejan en el consumo. Mientras la Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) ha señalado que este año “no va a existir el invierno” como se conoce habitualmente en la costa peruana, negocios asociados a productos de temporada veraniega vienen registrando una demanda superior a la esperada para esta época.
Entre los principales beneficiados figuran las heladerías y gelaterías. Aunque ambos productos suelen asociarse, el gelato se caracteriza por una textura más densa y un sabor más intenso que el helado tradicional, debido a diferencias en su elaboración. El calor persistente de junio está rompiendo la tradicional estacionalidad del sector, impulsando mayores ventas, contrataciones adicionales, ajustes en la producción e incluso una revisión al alza de las proyecciones de crecimiento para este año.

Una de las compañías que viene registrando un mejor desempeño es Freddo Perú. Jorge Luna, gerente general de la marca, señala que las ventas de sus cinco locales crecieron en promedio 24% frente al año pasado y que algunas tiendas alcanzaron incrementos de hasta 35%.
“En mayo hubo un cambio sustancial; junio también viene de una manera similar. Y, posiblemente, ya cerrado julio, tendríamos que re-evaluar nuestras proyecciones. Posiblemente podríamos crecer un 20%”, comenta.
El ejecutivo explica que la empresa proyectaba inicialmente un crecimiento cercano al 10%, pero el comportamiento del mercado podría llevarla a duplicar esa meta. Además, destacó que el consumidor está priorizando cada vez más el consumo de helados frente a otras categorías como cafetería.
Una tendencia similar observa FRĒH, marca del Grupo Mast. Stefano Ambrosini, CEO y cofundador de la compañía, indica que junio podría cerrar con un crecimiento cercano al 67% frente al mismo mes del año pasado en tiendas comparables.

“Estamos viendo que el consumidor está comenzando a incorporar el helado artesanal como una experiencia gastronómica durante todo el año y no únicamente como una compra asociada al verano”, sostiene.
Según Ambrosini, en mayo las transacciones aumentaron 22,9% respecto al mismo mes del 2025, mientras que el ticket promedio avanzó 4,8%, evidenciando que no solo se está gastando más, sino que también hay más personas comprando.
Más empleo y ajustes en producción
El calor también ha obligado a varias empresas a reforzar operaciones para responder a una demanda superior a la habitual para esta época. En Anacapri, los fundadores Melissa y Renzo Martorell afirman que las ventas han aumentado entre 20% y 30% respecto a los mismos meses del año anterior. Para atender este crecimiento, la empresa tuvo que mantener contrataciones que normalmente finalizan al cierre de la temporada de verano.
“Normalmente tenemos personal estacional, pero hubo que hacer un montón de contrataciones o mantener contrataciones que no estaban mapeadas por las ventas de verano que siguen hasta esta época”, explica Renzo Martorell.

La compañía también amplió horarios de atención, reforzó la oferta de sorbetos y elevó su ticket promedio de S/45 a cerca de S/50 gracias a la incorporación de productos complementarios.
En el caso de FRĒH, la firma incrementó producción y abastecimiento tras registrar un crecimiento superior al 35% en kilogramos vendidos durante mayo. Para ello utiliza modelos de planificación basados en inteligencia artificial y aprendizaje automático que permiten anticipar cambios en la demanda.
La heladería Dalcello también tuvo que replantear su operación. Andrés Mesones, gerente general de la compañía, indica que el calor “eliminó la caída abrupta” que normalmente se observa desde mayo.
“El buen desempeño de las ventas durante estos meses de calor extendido nos ha dejado un colchón financiero muy positivo. Hemos corregido nuestras metas de crecimiento al alza para el cierre del 2026”, afirma.

Expansión y nuevas aperturas
El escenario favorable también está impulsando nuevas inversiones. Freddo abrirá este año dos nuevos puntos de venta, uno en Mall Square Surco y otro en el outlet del Jockey Plaza, alcanzando siete locales en el país.
Por su parte, FRĒH proyecta cerrar el 2026 con 16 tiendas operativas, aumentando en 6 a las que actualmente tiene, mientras que Anacapri evalúa nuevas ubicaciones, además de las 4 que opera, en distritos como Surco y San Borja tras la reciente inauguración de su local en San Isidro.
Incluso negocios de postres fríos como Santorini mantienen planes de crecimiento. Laura Garay Lau, directora de marketing y experiencias de la marca, adelanta que tienen cuatro nuevas aperturas en camino, incluyendo locales en La Molina y Barranco.

El consumidor cambia sus hábitos
Más allá del factor climático, las empresas coinciden en que el mercado está atravesando una transformación estructural. El helado artesanal y el gelato ya no son vistos únicamente como productos de verano, sino como experiencias gastronómicas que pueden consumirse durante todo el año.
“El consumidor actual es mucho más informado, busca insumos naturales, sabores innovadores y experiencias premium”, indica Mesones.
Para Ambrosini, el potencial de crecimiento sigue siendo amplio debido a que el consumo per cápita de helado en Perú aún está muy por debajo de mercados como Chile o Argentina.
Así, mientras los expertos climáticos anticipan que el invierno será menos intenso de lo habitual por efecto de El Niño, las heladerías y gelaterías encuentran una oportunidad para consolidar un cambio de hábito que podría extender sus temporadas altas mucho más allá del verano.

El otro lado del fenómeno: costos e incertidumbre
Aunque el calor prolongado viene favoreciendo las ventas, las empresas del sector también siguen de cerca los posibles efectos del Fenómeno de El Niño sobre el abastecimiento de insumos y los costos operativos.
En Dalcello, por ejemplo, el aumento de las temperaturas implica una mayor exigencia para los equipos de refrigeración. “Mantener la cadena de frío perfecta y las vitrinas a la temperatura ideal durante olas de calor exige que nuestros equipos trabajen a su máxima capacidad, lo que se traduce directamente en un incremento en el recibo de energía eléctrica”, señala Mesones
El ejecutivo añade que el fenómeno climático también podría afectar el suministro de algunos insumos agrícolas. “Sabemos que El Niño puede traer complicaciones en las vías de transporte y afectar la cosecha de ciertos insumos agrícolas, como las frutas frescas que usamos para nuestros sorbetes”, indica.

En Anacapri, donde los sorbetes (postre helado) se elaboran con fruta fresca y no con pulpas procesadas, también reconocen que un escenario climático más extremo podría presionar los costos. “En Perú nunca vamos a estar desabastecidos de frutas, pero sí podrían moverse los precios y nos tocará asumir esos costos”, comenta Renzo Martorell, cofundador de la gelatería.
Por su parte, Freddo enfrenta un panorama distinto debido a que importa sus helados desde Argentina. Según Luna, esta estrategia les permite estar menos expuestos a problemas de abastecimiento local y mantener estables los precios al consumidor. “No estamos supeditados a los fenómenos climáticos que haya en Perú. Tenemos stock suficiente y no hemos tenido que mover nuestros precios”, concluye.
Pese a estos desafíos, las empresas coinciden en que el balance sigue siendo favorable. El consumo continúa creciendo, pero el sector mantiene la atención puesta en la evolución de El Niño, un fenómeno que, según organismos internacionales, podría mantenerse activo durante varios meses y seguir alterando tanto los hábitos de consumo como las cadenas de suministro.
Fuente: elcomercio.pe