Del fenómeno de Dina Páucar a ser la productora más influyente de la TV peruana: Michelle Alexander celebra 50 años de trayectoria

El Palacete Sousa de Barranco funciona hoy como el cuartel general de Del Barrio Producciones. Por estos días, aquí se graba Señora del destino, la telenovela que se emite cada noche por América Televisión. Técnicos cargan equipos de un lado a otro, asistentes cruzan los pasillos a toda velocidad y se afinan los últimos detalles de los sets mientras el elenco repasa sus diálogos. En medio de esa vorágine aparece Michelle Alexander, lista para supervisar una nueva jornada de grabación.

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Se le ve relajada, de buen ánimo. Hace apenas unos días, Del Barrio Producciones recibió la licencia Marca Perú, un reconocimiento que la emociona especialmente. Pero los motivos para celebrar no terminan ahí. Este 2026 cumple 50 años de trayectoria profesional, 20 años al frente de la productora que fundó junto a sus hijos y alcanza una cifra que resume buena parte de su legado: 50 ficciones realizadas entre series y telenovelas que han acompañado a distintas generaciones de peruanos.

Este año, Michelle Alexander cumplió uno de sus sueños: estrenar “Amando a Amanda”, el primer largometraje producido por Del Barrio Producciones. (Foto: Víctor Idrogo)

DETRÁS DE CÁMARAS

Mucho antes de convertirse en una de las productoras más influyentes del país, Michelle Alexander recorría de niña los estudios de Panamericana Televisión de la mano de su padre, el productor Alberto Alexander. Allí, observando todo lo que ocurría detrás de cámaras, nació una fascinación que con los años se transformaría en vocación. Aunque inicialmente tomó otro rumbo y empezó a estudiar Ingeniería Industrial, no tardó en darse cuenta de que su futuro estaba en la televisión.

Sus primeros pasos en la industria los dio como asistente de vestuario en ‘Carmín’, una de las producciones más emblemáticas de los años ochenta. “Era tan mala que me terminaron despidiendo”, recuerda entre risas. Lejos de desanimarse, aceptó la decisión y pidió un único favor: que le permitieran seguir asistiendo a las grabaciones para aprender. “Luis Llosa es mi maestro. Estudié en la universidad, claro, pero de él aprendí buena parte de lo que sé de este oficio”, comenta.

El punto de quiebre en su carrera llegó en 2004. Revisando un reportaje dominical descubrió a una cantante folclórica capaz de convocar a miles de personas. Su nombre era Dina Páucar. Michelle vio allí algo que otros no veían: una historia poderosa sobre esfuerzo, migración y superación.

Con recursos mínimos y muchas deudas produjo una miniserie sobre la vida de la cantante. Ningún canal parecía interesado. “Nos decían: ‘¿A quién le importa la vida de una folclórica?’”, cuenta. Finalmente, Frecuencia Latina apostó por el proyecto. Lo que ocurrió después cambió la historia de la televisión peruana.

Estrenada en 2006, “Vírgenes de la cumbia” se convirtió en uno de los mayores fenómenos televisivos de la década y consolidó el estilo narrativo de Alexander.

‘Dina Páucar, la lucha por un sueño’ debutó con 50 puntos de rating y se convirtió en un fenómeno. Para Alexander fue la confirmación de una intuición que ha guiado toda su carrera: las audiencias quieren verse reflejadas en pantalla. Esa convicción explica buena parte de sus éxitos posteriores. Desde entonces, construyó un catálogo basado en historias cercanas a la experiencia de millones de peruanos, alejadas de los modelos tradicionales de la telenovela latinoamericana.

FÁBRICA DE FICCIONES

Michelle suele describir el crecimiento de Del Barrio Producciones con una metáfora sencilla: empezaron como una bodeguita de barrio que poco a poco terminó convirtiéndose en un gran supermercado. Lo hicieron aprendiendo sobre la marcha, equivocándose y corrigiendo el rumbo. “Yo nunca me preparé para tener una productora grande. Yo solo quería contar historias”, dice.

Además de mantenerse como referente de la ficción televisiva peruana, acaba de concretar uno de sus grandes anhelos: producir una película. ‘Amando a Amanda’, dirigida por Ani Alva y protagonizada por Gianella Neyra y Giovanni Ciccia, ha tenido una recepción positiva y representa el inicio de una apuesta que Michelle soñó durante años.

Si bien el ecosistema audiovisual atraviesa profundas transformaciones, la productora peruana mira el futuro con optimismo. No cree que el streaming vaya a acabar con la televisión. “A nosotros nos ven más de un millón de espectadores todos los días. La televisión seguirá viva mientras nos siga emocionando”, afirma. Tampoco ve a la inteligencia artificial como una amenaza para los creadores. “La IA puede resolver cosas, pero no tiene corazón. Y una telenovela o una película tiene que tener corazón”, sostiene.

A sus 70 años, no tiene planeado parar: sigue leyendo guiones, revisando ediciones y participando activamente en cada producción. “Cuando estoy de vacaciones, me aburro muy rápido, salvo cuando estoy con mis nietos. A la semana ya quiero regresar”, comenta. Después de cinco décadas de trayectoria, Michelle Alexander sigue persiguiendo el mismo sueño que la cautivó cuando era una niña recorriendo los estudios de televisión junto a su padre: encontrar una buena historia y lograr que millones de personas se emocionen con ella. //

Fuente: elcomercio.pe

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