Un paraíso secreto en Portugal: así es la famosa isla entre volcanes y lagos coloridos con más vacas que personas

Ubicada en el Atlántico, São Miguel reúne los escenarios más singulares de Portugal, con cráteres cubiertos por vegetación, aguas termales, pastizales y lagunas que cambian de color con la luz. La mayor de las Azores alberga un rincón que el sitio oficial Visit Azores presenta como una de las 7 Maravillas Naturales de Portugal, un atractivo que todavía permanece fuera de los circuitos europeos tradicionales.

El carácter rural de la región genera la frase popular de que allí habría más vacas que seres humanos. Si bien el Servicio Regional de Estadística calculó 245.328 residentes en el archipiélago a fines de 2025 y el Instituto Nacional de Estadística registró unos 268.000 bovinos, la comparación se sostiene para el conjunto azoriano y no solo para esta isla de 138.557 habitantes, donde la ganadería lechera domina el paisaje como pilar económico.

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¿Qué atractivos esconde la fascinante isla volcánica de Portugal, donde hay más vacas que personas?

Sete Cidades, una colosal caldera ubicada en el extremo occidental de São Miguel, destaca como la cima colapsada de un volcán central poligenético. El Geoparque de las Azores detalla que esta depresión circular posee aproximadamente 5,3 kilómetros de diámetro y alcanza cerca de 630 metros de profundidad. Su interior resguarda un impresionante mosaico geológico compuesto por valles, conos secundarios, bosques, terrenos agrícolas y múltiples depósitos de agua dulce acumulados desde hace 36.000 años.

Las famosas Lagoa Azul y Lagoa Verde presiden este paraíso secreto, conectadas entre sí, pero con identidades cromáticas únicas. Mientras el sector mayor refleja la intensidad del firmamento, la laguna menor adquiere una apariencia esmeralda debido a la abundante flora que la rodea, acompañada por los estanques de Santiago y Rasa. Más allá de la ciencia, la tradición popular atribuye estos lagos coloridos a las lágrimas de una princesa y un pastor separados por un amor prohibido.

La panorámica clásica de este entorno con más vacas que personas se contempla desde Vista do Rei, mirador que homenajea la visita de los reyes Carlos I y Amelia en 1901. Un sendero oficial de 7,5 kilómetros y dificultad baja recorre la vertiente occidental de la cresta en un viaje de dos horas. Esta ruta protegida entrelaza hortensias, criptomerias y pastizales con vistas simultáneas hacia el abismo volcánico y la costa atlántica, bajo un clima sumamente cambiante.

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¿Qué atractivos ocultos ofrece la isla de São Miguel más allá de las rutas principales?

Una ruta alternativa de 11,7 kilómetros inicia en Mata do Canário y recorre las cumbres del complejo volcánico en un trayecto de dificultad media que toma tres horas. El sendero alberga el Muro das Nove Janelas, un acueducto reconstruido en 1830 con el fin de abastecer de agua a Ponta Delgada, un dato histórico que desmiente los mitos sobre su edificación en el siglo XVI. Ese camino avanza entre majestuosos cedros japoneses, accesos a viejos pastizales y espectaculares miradores naturales hacia el norte de la región.

En el interior de la cuenca descansa el pequeño pueblo de Sete Cidades, sitio donde resalta la iglesia parroquial de São Nicolau. El ayuntamiento local califica este templo como una obra revivalista neogótica, levantada al final de una alameda de criptomerias. La edificación del santuario comenzó cerca de 1850 bajo la iniciativa del coronel Nicolau Maria Raposo do Amaral y su cónyuge, con una consagración oficial que ocurrió en agosto de 1857. Su discreta arquitectura contrasta de forma directa con los imponentes acantilados que rodean la localidad.

La travesía por la Isla Verde se expande con las fumarolas y manantiales de Furnas, además de los baños termales geotérmicos en Caldeira Velha. El litoral añade piscinas de lava, playas de arena oscura y actividades como buceo o avistamiento de cetáceos. El organismo de turismo oficial destaca que estas manifestaciones geológicas están disponibles todo el año, aunque sugiere revisar las condiciones meteorológicas antes de subir a los miradores, sobre todo en el periodo invernal.

Fuente: larepublica.pe

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