Oculto bajo el fértil valle de Zapotitán, en El Salvador, permaneció por más de 13 siglos un asentamiento que revela una faceta inusual del mundo maya. Lejos de ser un complejo de templos monumentales o un recinto para gobernantes, este sitio resguarda una comunidad agrícola cuya rutina diaria quedó congelada tras una erupción volcánica en el siglo VII.
Debido a su extraordinaria conservación, National Geographic incluye a Joya de Cerén entre las 'pequeñas Pompeyas' del mundo antiguo, en alusión a las urbes romanas sepultadas por el Vesubio. Asimismo, la UNESCO considera que estos vestigios aportan un 'testimonio excepcional' sobre las vivencias cotidianas de los agricultores mesoamericanos, lo que convierte al lugar en un tesoro arqueológico único.

¿Qué misterios esconde Joya de Cerén, la 'Pompeya' de América?
El sitio arqueológico se ubica en San Juan Opico, El Salvador, y sufrió una destrucción repentina a mediados del siglo VII (las fuentes fechan el desastre entre los años 600 y 660 d. C.). La catástrofe ocurrió debido a la erupción de Loma Caldera, un foco volcánico situado a menos de un kilómetro de distancia. Las copiosas eyecciones de este coloso cubrieron el asentamiento prehispánico bajo densos metros de depósitos, lo que detuvo el tiempo en esta joya de Mesoamérica.

La acumulación de ceniza preservó de forma intacta estructuras residenciales de tierra, cocinas, almacenes, utensilios y dormitorios, además de vestigios orgánicos. Las excavaciones identificaron complejos habitacionales, un edificio comunitario, un santuario religioso y un temazcal edificado con bóveda de barro. Asimismo, investigaciones de la Universidad de Colorado registraron plantaciones de maíz, frijol, chile, calabaza y yuca, elementos clave que revelan las prácticas agrícolas y la alimentación cotidiana maya.

El hallazgo del recinto sucedió de manera fortuita en 1976 durante unas obras de infraestructura. Al respecto, el arqueólogo Julio Alvarado destacó: “Hay un héroe anónimo, un trabajador que dio aviso a las autoridades”. Trabajos posteriores liderados por Payson Sheets expusieron una ventana única hacia la cotidianidad de dicha civilización, mérito que otorgó a este espacio su ingreso en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1993.
¿Por qué se conoce a Akrotiri como la Pompeya de Santorini?
A miles de kilómetros de Centroamérica, la isla griega de Santorini resguarda un antiguo asentamiento sepultado por una erupción volcánica. El Ministerio de Cultura de Grecia lo describe como uno de los asentamientos prehistóricos más importantes del Egeo. Esta urbe, con raíces en el Neolítico, experimentó su máximo esplendor durante la Edad del Bronce, periodo en el cual operó como un dinámico puerto comercial conectado con Creta y diversos puntos del Mediterráneo oriental.
La localidad contaba con edificaciones de múltiples niveles, calzadas empedradas, plazas y una sofisticada red de drenaje. El cataclismo de Thera, sucedido en el segundo milenio antes de Cristo, sepultó el lugar bajo capas de ceniza y material piroclástico, un fenómeno que resguardó muros, vasijas y ornamentos internos. Dicha preservación excepcional expone un diseño urbano sumamente avanzado, el cual supera la estructura de cualquier aldea insular común.
Entre los descubrimientos más emblemáticos destacan las pinturas murales de Los boxeadores, Los pescadores y la ilustración de una flotilla naval, obras que evidencian el refinamiento estético local y su estrecho vínculo marítimo. A diferencia del trágico destino de la urbe romana italiana, los trabajos arqueológicos comenzados en 1967 no registran restos humanos, un indicio de que los movimientos telúricos previos alertaron a los habitantes y permitieron una evacuación oportuna antes de la etapa destructiva.
Fuente: larepublica.pe