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La escena dice mucho del recorrido. Lionel Scaloni llegó a los cien partidos como entrenador de la selección argentina con una hoja de vida que parecía imposible imaginar cuando asumió tras el fracaso de Rusia 2018: campeón de América dos veces (2021 y 2024), ganador de la Finalissima y -la más importante- campeón del mundo en Qatar 2022. Lo que comenzó como una apuesta de emergencia terminó convertido en uno de los ciclos más exitosos de la historia albiceleste. Y ahora está a puertas de disputar los cuartos de final del Mundial 2026 ante Suiza, en su partido 102.
En ese contexto, Claudio Gugnali, histórico asistente de Alejandro Sabella durante el Mundial 2014, no duda en ubicarlo entre los grandes nombres del banco argentino. “Yo no sé si Scaloni es el mejor de la historia. Sí ha logrado cosas muy importantes. Logró algo que solo dos habían logrado: un título del mundo con la selección. Entonces pasa a estar en una escala de entrenadores exitosos y de los mejores que ha tenido la selección argentina”, sostiene en diálogo con este Diario.
La referencia es inevitable. Antes de Qatar, únicamente César Luis Menotti en 1978 y Carlos Bilardo en 1986 habían levantado la Copa del Mundo con Argentina. Scaloni rompió una espera de 36 años y quedó automáticamente en ese podio reservado para muy pocos.
Los números ayudan a dimensionar la magnitud del proceso. En sus primeros 100 encuentros oficiales y amistosos, el técnico nacido en Pujato acumuló más de 75 victorias, apenas un puñado de derrotas y una efectividad cercana al 80 %. Ningún entrenador argentino había alcanzado semejante combinación de continuidad, resultados y títulos en tan poco tiempo.
Pero Gugnali cree que la explicación va más allá de las estadísticas. “La clave es ser una persona simple, una persona creíble, una persona de perfil bajo, con discursos normales y entendibles. Creo que esa es una de las mejores virtudes que tiene el cuerpo técnico”, afirma. Para quien vivió desde adentro el ciclo de Sabella, el gran mérito de Scaloni fue construir autoridad sin estridencias y sostener un grupo competitivo alrededor de Lionel Messi.
Esa capacidad para conducir aparece también en el análisis de Daniel Ahmed, exjefe de la Unidad Técnica de Menores de la Federación Peruana de Fútbol y pieza importante del proyecto que acompañó a Ricardo Gareca. Ahmed considera que Scaloni representa al entrenador moderno, más cercano a la gestión integral que al técnico tradicional.
¡ESTE SÍ LO GRITÓ CON TODO!
🇦🇷 El festejo de Lionel Scaloni tras el gol de Lionel Messi para el empate de Argentina contra Egipto.#MundialEnDSPORTS#FIFAWorldCup pic.twitter.com/MJuX6cEfAo
— DSPORTS (@DSports) July 7, 2026
“Scaloni es un entrenador y uno de los mejores que basa su liderazgo en el manejo de grupo y en estar adaptado a la modernidad. Hoy la modernidad exige equipos de trabajo multidisciplinarios donde cada uno cumple un rol y ese rol ayuda a las decisiones finales”, explica.
Ahmed conoce bien ese modelo. Durante el proceso de Gareca en Perú se trabajó con áreas específicas de scouting, preparación física, nutrición, medicina deportiva y videoanálisis. Para él, Scaloni supo potenciar esa estructura en la selección argentina y convertirla en una ventaja competitiva.
“Hay especialistas que entregan información permanente y el entrenador toma todas esas herramientas para decidir. Scaloni entendió perfectamente ese funcionamiento y lo aprovechó muy bien”, añade.
La comparación con otros ciclos recientes también resulta reveladora. Tras la salida de Jorge Sampaoli, Argentina necesitaba recuperar estabilidad emocional además de resultados. Scaloni apostó por un liderazgo menos confrontacional y más cercano al futbolista. “Es una persona calma, una persona que no impone, sino que propone. Eso hizo que pudiera conducir muy bien a un líder como Messi y a todo el grupo”, resume Ahmed.

El impacto se vio rápidamente. Argentina pasó de un vestuario golpeado a una selección con identidad clara, confianza competitiva y una conexión pocas veces vista entre jugadores e hinchas. La racha de 36 partidos invictos previa al Mundial, el título en el Maracaná frente a Brasil y la consagración en Qatar terminaron consolidando una generación que ya ocupa un lugar privilegiado en la memoria argentina.
Gugnali evita entrar en el debate sobre quién es el mejor entrenador de la historia albiceleste, pero deja clara su conclusión: “Argentina ha tenido muy buenos entrenadores. Es difícil encontrar al mejor. Pero hay un grupo de entrenadores que están en la élite de la selección argentina y Scaloni está dentro de esos entrenadores excepcionales”.
Ahmed coincide desde otra perspectiva. Para él, Menotti, Bilardo y Scaloni representan tres épocas distintas del fútbol argentino. “Cada uno marcó una historia y un camino. Menotti con una idea, Bilardo con otra y Scaloni adaptándose a un fútbol mucho más tecnológico y multidisciplinario. Los tres supieron liderar y ganar”, señala.
A los 48 años, Scaloni todavía tiene tiempo para ampliar su legado. Sin embargo, alcanzar los 100 partidos ya le permitió cruzar una frontera simbólica: dejó de ser el técnico inesperado que tomó un equipo en crisis para convertirse en una referencia histórica de la selección argentina. Los títulos explican una parte del fenómeno. La reconstrucción de la identidad competitiva y la manera en que volvió a unir a un país alrededor de su selección completan el retrato.
Por eso, cuando hoy se menciona a Menotti y Bilardo, el nombre de Scaloni ya no aparece como una promesa ni como una sorpresa. Aparece, simplemente, como el tercer entrenador argentino que devolvió a la Albiceleste a la cima del mundo.
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Fuente: elcomercio.pe