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Salimos de Lima a las 8 de la noche por la Panamericana Sur. Es la mejor vía hacia Acarí, distrito de Caravelí, en la costa arequipeña, si se va desde la capital. Volar en avión hasta el aeropuerto de Arequipa no es la mejor idea porque el trayecto en auto será aún más largo. Esta vez demoramos ocho horas y llegamos a las 4 de la madrugada a nuestro destino en Acarí Adventure Resort, a la altura del km 555 de la carretera.
Este fructífero valle, amable y de buen clima, es un atractivo para los turistas nacionales y extranjeros por sus deportes de aventura. Los guías especializados del resort comentan que los turistas pueden llegar de madrugada. A veces, sin reservas. Algunos hacen una parada en dirección a Arequipa, y otros llegan porque se enteraron de Acarí tras visitar las dunas de la Huacachina, en Ica, y quieren seguir explorando las dunas del desierto peruano.
Vale totalmente el esfuerzo. En Acarí está una de las dunas más altas del mundo y con el descenso más largo (cerca de 2 km de pura adrenalina). Los aficionados y profesionales de los deportes de aventura no pueden obviarla. De hecho, el año pasado la duna Toro Mata fue testigo de un récord mundial de velocidad sobre esquí de arena con el francés Mahé Freydier. Logró alcanzar los 121 km/h de velocidad en esta duna arequipeña. En sandboard, el descenso puede bordear los 80 km/h en promedio.

“Esta duna es emblemática, es parte de la historia de Acarí, tenemos muchos visitantes que vienen especialmente por ella. Ahora los turistas no solamente practican sandboard, sino también se ha conseguido hacer parapente, logrando hasta 45 minutos de vuelo continuo. La corriente es muy favorable para realizar este deporte”, nos comenta Fernando Torres, gerente de la ONG Torres de Acarí, quienes están convocando a jóvenes del distrito y otros aledaños para capacitarlos en áreas de cocina y housekeeping en el Acarí Adventure Resort. “Además, queremos incursionar en una escuela de sandboard con el objetivo de que los chicos conozcan el deporte, porque es salud y también disciplina. El sandboard es conocido aquí, pero no está popularizado por la falta de oportunidades, equipos e infraestructura. No es fácil subir a las dunas a practicar esta disciplina, por eso queremos brindar esa posibilidad”, sostiene Torres.
Efectivamente, subir Toro Mata tiene sus exigencias. En temporada de invierno, como ahora, es posible encontrar parte del camino y cima cubierta por una neblina espesa que ofrece un maravilloso paisaje de colchón de nubes, pero hay que estar atentos porque el cielo se abre en cualquier momento. Es parte de la aventura. En verano las dunas brillan cerca del sol iluminando la ruta. Para ascender, Acarí Adventure Resort brinda los equipos y vehículos necesarios para afrontar el terreno adverso. Nosotros subimos en una camioneta 4×4, pero también tienen UTV y cuatrimotos. “Siempre enviamos a los visitantes con personas que conocen el área, son locales capacitados en el deporte, porque, de hecho, es un deporte extremo. Ellos enseñan la técnica para bajar en la tabla, con mucho cuidado a fin de evitar accidentes”, comenta el gerente.
La ruta es larga. Partimos de Acarí Adventure Resort hasta el ingreso a las dunas, atravesando el río. El ascenso comienza con un suelo rocoso cubierto prontamente por la fina arena. Con el motor a toda fuerza, nos internamos en la inmensidad de las dunas en un recorrido de unos 30 minutos hasta llegar a la punta. Los guías dicen que hay quienes suben caminando, en ese caso, se pueden demorar —incluso conociendo bien la ruta— hasta cinco horas de ida y otras cinco de regreso. Suelen encontrarse con escarabajos, clavelinas y hasta zorritos. Nosotros solo vimos sus huellas.
“Estamos evaluando hacer la experiencia del trekking hacia la duna que duraría entre cinco y siete horas. La idea es poder acampar bajo las estrellas y ver el amanecer”, agrega Fernando Torres como una de las nuevas propuestas de la ruta. Los paisajes, atardeceres, las propias formas de las dunas y su amplitud hacen que la imaginación consiga nuevas fórmulas para disfrutarlas.
La fuerza del viento
Parte del circuito turístico más impresionante de Acarí incluye el cañón, un encuentro con la mayor fuerza de los vientos. El Cañón de la Serpiente es una zona de accidentada geografía en la que se sigue el trayecto del río Acarí y demora unos 40 minutos desde el pueblo. Es un escenario imponente moldeado por fuertes vientos con tierra y arena de colores donde la gente suele aparcar unos minutos al borde del cañón.
Otro de los puntos más bellos son los Humedales de Chaviña, en Caravelí. Fueron declarados recientemente de interés nacional para impulsar su conservación y promover el turismo sostenible en Arequipa. Muchas aves migratorias de distintas especies llegan a los humedales a descansar y alimentarse. En nuestra visita nos encontramos con garzas, patos y flamencos alimentándose tranquilamente. A unos minutos de distancia, el mar se juntaba con el río.

En un fin de semana vivimos toda una aventura en Acarí, pero nos faltó tiempo. Este valle reconocido por sus hermosos olivares, grandes producciones de aceitunas, los camarones en sus ríos y la inmensidad de sus dunas, perfectamente dibujadas por el viento, se quedan en la memoria. La imponente Toro Mata, que mira al valle desde lo alto, es parte de la identidad de los acarinos, así como de su historia que congrega un pasado prehispánico y una fuerte presencia afroperuana. La emblemática canción “Toro Mata” lo menciona: “Ese negro no es de aquí […] ese negro es de Acarí”. Acarí es un destino inmenso, vivamos la experiencia. //
Fuente: elcomercio.pe