Tiempo de atención

Hay fechas cuyo sentido rebasa el calendario porque no conmemoran solo un acontecimiento sino un largo itinerario. Este lunes 13 de julio se conmemoró el Día Internacional del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, una efeméride que merece una reflexión acerca de la manera en que el progreso científico ayuda a mejorar nuestra idea de justicia.

Durante siglos innumerables niños fueron juzgados con criterios morales cuando lo que correspondía era un diagnóstico clínico. Se les llamó distraídos o indisciplinados, como si sus dificultades nacieran de un defecto de carácter y no de una condición del neurodesarrollo. El diagnóstico oportuno puede alterar el curso de una vida, ya que permite dar inicio a evaluaciones especializadas, estrategias pedagógicas, terapias y adaptaciones escolares que permiten ofrecer igualdad de oportunidades. Comprender que dos niños necesitan caminos distintos para alcanzar un mismo hito del desarrollo significa abandonar la falsa creencia de que la equidad consiste en tratar a todos exactamente de la misma manera.

Russell Barkley, una de las mayores autoridades en el estudio del TDAH, sostiene que la principal dificultad de quienes viven con este trastorno consiste en disponer de las funciones ejecutivas necesarias para transformar sus intenciones en acciones en el momento oportuno. Desde esa perspectiva, el objetivo de las intervenciones nunca ha sido modificar a la persona, sino construir apoyos que le permitan traducir sus capacidades en resultados.

La inteligencia artificial parece avanzar en esa dirección, ya que podría reemplazar agendas, recordatorios y calendarios por asistentes inteligentes que ayuden a organizar la vida cotidiana. Aunque aún no existe evidencia suficiente para considerarla una intervención terapéutica, recientes estudios publicados en la prestigiosa revista Information Fusion (Q1 Scimago) muestran un potencial considerable, porque no pretende modificar el trastorno, sino compensar algunas de sus consecuencias prácticas.

Todo ello adquiere un significado más profundo cuando se observa el recorrido histórico de esta condición. Se estima que el TDAH afecta a entre el 2,5 % y el 4,5 % de la población, pero apenas entre el 1 % y el 2 % de los adultos ha recibido un diagnóstico. Esa brecha permite dimensionar cuántas personas atravesaron la infancia y la adultez sin comprender el origen de sus dificultades. No es difícil entender por qué una mente incapaz de encontrar reposo, que experimenta la concentración como un esfuerzo agotador, termina buscando por sus propios medios aquello que la medicina aún no le había ofrecido. No se trata tanto de la búsqueda del placer cuanto de la búsqueda del silencio. Como explica el psiquiatra José Martínez-Raga, el TDAH no tratado triplica el riesgo de desarrollar una adicción. A ello se suma que hasta el 80 % de las personas con TDAH presenta otro trastorno psiquiátrico, fenómeno conocido como patología dual. Hoy en día, aunque las dificultades persisten, las posibilidades son distintas porque la ciencia ha logrado convertir aquello que antes era motivo de reproche en objeto de comprensión.

Quizá esa sea la verdadera importancia de dedicar un día a recordar el TDAH. No se trata de visibilizar un trastorno, sino de reconocer el valor acumulativo del conocimiento humano, ese lento proceso mediante el cual el sufrimiento de unos termina haciendo posible que otros vivan mejor.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

Fuente: elcomercio.pe

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