Como estudiante de Enfermería, sé lo que significa prepararme para una emergencia, ya que cada dos años me actualizo rigurosamente llevando el curso de Soporte Vital Básico (BLS) para asegurar que mi capacidad de respuesta esté alineada con los estándares médicos internacionales. Sin embargo, más allá de los hospitales, hay una realidad que me preocupa profundamente: en el Perú necesitamos con urgencia que la población conozca la RCP Lego. Es decir, las técnicas de reanimación básicas diseñadas para que cualquier persona, sin importar su profesión, pueda actuar en un momento crítico.
Imagine estar en su casa, conversando con alguien que aprecia o ama profundamente y que de pronto se desmaya. No respira, no responde, y en esa situación cada minuto cuenta: tiene literalmente menos de cinco minutos para evitar un daño irreversible. En ese instante de desesperación, la pregunta sería: ¿sabría qué hacer? Aunque sus manos tienen el poder de mantenerla con vida, la dura realidad es que el poco interés, el desconocimiento o el miedo a hacer las cosas mal paralizan a la mayoría de los peruanos. A pesar de los esfuerzos, la realidad es que la capacitación en RCP a menudo no alcanza el impacto esperado, ya que muchos programas se limitan a cursos breves o teóricos, sin lograr transformar el conocimiento en una verdadera cultura de prevención. Sin embargo, la buena noticia es que las normas de la AHA han simplificado las pautas para revertir esta situación. Hoy, el enfoque está en la RCP Lego, que consiste en usar solo las manos, sin necesidad de ventilación boca a boca, para que cualquier persona pueda salvar una vida mientras llega la ambulancia.
Como licenciados en enfermería, nuestra esencia es el cuidado, y lo más empático o puro que podemos hacer es educar a los ciudadanos para que puedan salvar vidas a través de campañas para capacitar en RCP Lego. Si compartimos lo que sabemos de forma sencilla y accesible, podemos contribuir a que los ciudadanos sepan cómo actuar y a que esto no sea un privilegio de pocos en nuestro país, sino una nueva cultura de solidaridad y respuesta, en la que el poder de salvar una vida esté en las manos de cada peruano que decide aprender y actuar
Fuente: elcomercio.pe