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Vehículos que no pueden avanzar por más de una hora. Pasajeros que, desesperados, intentan llegar a pie para no perder su vuelo. Son escenas que en los últimos meses se han repetido con preocupante frecuencia en las calles y avenidas que conducen a la única vía de acceso al nuevo aeropuerto internacional Jorge Chávez.
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En un recorrido realizado por la zona, El Comercio pudo constatar que una de las principales causas detrás de este caos es la ejecución en paralelo de tres grandes obras que saturan los caminos de acceso a la infraestructura aérea más importante del país.
A la construcción del puente Santa Rosa, un proyecto a cargo del Proyecto Especial de Infraestructura de Transporte Nacional (Provías Nacional), iniciada el 5 de enero y que desde el 17 de mayo obligó a implementar un plan de desvío en la avenida Morales Duárez, se sumaron primero las obras de reparación del puente Faucett que incluyeron el cierre de dos carriles en la intercepción de ambas avenidas, y luego la construcción de un pozo de ventilación de la Línea 2 en el cruce entre las avenidas Argentina y Faucett, por la que se suspendió el tránsito en los cuatro carriles con dirección sur a norte y dividió al sentido opuesto en carriles de ida y vuelta.
Según conductores que transitan por la zona, entre las 7 y 8:30 de la mañana, y de 7 a 9 de la noche, el tiempo de llegada al aeropuerto se incrementa entre 40 minutos y una hora, aseguraron a El Comercio.
En conversación con este Diario, el arquitecto Lorenzo Ruíz, jefe del proyecto Puente Santa Rosa, aseguró que el plan de desvío “fue comunicado de manera oportuna y correcta a la población para que puedan tomar las prevenciones para el acceso y salida del aeropuerto”.
Según Ruíz, desde Provías “hemos tomado en cuenta todas las alternativas posibles para reducir el impacto que se tiene a la población respecto a este plan de desvío y hemos evaluado todas las posibilidades para poder tener una mejor propuesta e incluso han tenido medidas correctivas durante la implementación”.
Asimismo, el arquitecto aseguró “entender el malestar de la población; sin embargo, hay que darles la tranquilidad de que este proyecto va a generar múltiples beneficios al contar con un acceso rápido y eficiente hacia el aeropuerto a través de la avenida Santa Rosa”.
De acuerdo al cronograma de Provías, se espera que los trabajos en el puente Santa Rosa concluyan en el segundo semestre del 2028 y el compromiso del MTC es entregar la obra en enero del 2029. Según Ruíz, en este tiempo habrá “ciertos periodos del proyecto en los cuales vamos a tener que cambiar las estrategias conforme vaya avanzando la ejecución de la obra”, los mismos que se vienen coordinando con la Municipalidad Provincial del Callao y “se irá comunicando de manera oportuna junto a la municipalidad y la ATU”.
Para el arquitecto, urbanista y cofundador de la Red Latinoamericana de Urbanistas, Aldo Facho, el escenario que se vive en las inmediaciones del Jorge Chávez es “la mayor muestra de la incapacidad del Estado peruano para planificar y gobernar el territorio, en este caso metropolitano”.
“El Estado tuvo cuatro años desde que se anunció el nuevo aeropuerto para implementar el puente Santa Rosa, que era la obra más importante que iba a permitir el acceso a la infraestructura. Entonces, de base partimos con un problema estructural, con una infraestructura inaugurada en el 2025 a la cual no había cómo llegar. Se tuvo que implementar puentes temporales y una serie de maniobras en Morales Duárez para acceder al aeropuerto. En esos años que el aeropuerto se estuvo construyendo hubo tiempo suficiente para las obras viales necesarias que permitirían la llegada, principalmente con la avenida Santa Rosa”, insiste.
Pero incluso dejando dicha falla de lado, el urbanista critica severamente cómo las deficiencias no son corregidas en acciones posteriores sino mas bien potenciadas. “Si a una infraestructura que no está preparada le sumo cortes inevitablemente generaré un colapso. Esto también es una llamada de atención muy fuerte al alcalde del Callao y al de Lima, al primero porque es su territorio y al segundo porque es la metrópoli. Es llamativo que no haya una mínima coordinación y preocupación de los alcaldes por tomar acción”, señala.
A menos de dos kilómetros de distancia del puente Santa Rosa, Provías lleva casi tres meses ejecutando la obra de reparación del Puente Faucett. Ruíz detalla a El Comercio que este proyecto responde a una recomendación de Indeci para proteger la estructura ante los eventuales efectos que pueda causar El Niño y resalta que debería estar listo esta semana. “Esos trabajos podrían haber estado ocasionando un poco de retraso al acceso del aeropuerto. Pero nosotros estamos tratando de mitigar lo posible y agilizar el tránsito sobre todo en la salida para poder liberar un poco de tráfico”, señaló a El Comercio.
En el recorrido realizado por este Diario pudimos constatar que para el mediodía del martes la vía auxiliar ya había sido reabierta.

Pero solo a 920 metros de ahí, en el cruce de las avenidas Elmer Faucett y Argentina, otras obras producen un embotellamiento. En este caso se trata de las obras del Pozo de Ventilación 7 para la Línea 4, a cargo del Consorcio Constructor M2 Lima. Desde el conglomerado detallaron a El Comercio que dichos trabajos iniciaron el 16 de junio y está previsto que terminen en mayo del 2027.
Además, desde el consorcio aseguraron que “estos últimos días el tráfico en esa vía se debe a los trabajos de reforzamiento del puente Faucett con Morales Duárez”.
El Comercio se contactó con la oficina de prensa de la Municipalidad Provincial del Callao para constatar los horarios y lugares que han presentado mayor tráfico en la zona; sin embargo, desde la institución se limitaron a indicar que “esas obras le competen al Gobierno Nacional”.

Desde Lima Airport Partners (LAP), la empresa concesionaria que opera el aeropuerto, indicaron a El Comercio que “realizamos un monitoreo permanente de la operación aeroportuaria y, a la fecha, no se ha registrado ninguna cancelación ni pérdida de vuelos atribuible al tráfico ocasionado por las obras en los alrededores aeropuerto”. Además, agregaron que la operación aérea se viene desarrollando con normalidad.
Pero a solo una semana de Fiestas Patrias resulta inevitable cuestionar los efectos que tendrán estos factores viales en la afluencia de pasajeros hacia el aeropuerto. Según el arquitecto Ruíz, “estamos gestionando con el contratista que pueda contar con mucho más apoyo de efectivos policiales que permitan justamente la salida rápida del aeropuerto y mitigar en lo posible los impactos con los usuarios que ingresan”.
LAP, por su parte, reiteró su recomendación en la que exhorta a los pasajeros a acudir al aeropuerto con la debida anticipación: dos horas antes para vuelos nacionales y tres horas para vuelos internacionales.
Para Facho, el impacto de esto es “tremendo, brutal para las personas que intentan llegar al aeropuerto. Esto sumado a que si no llegas en taxi o auto particular solo cuentas con el Aerodirecto, un servicio que deja a gran parte de Lima sin cobertura”.
“Ya no hablamos de imagen al mundo sino de acceso a la infraestructura aérea más importante del Perú. No olvidemos que tenemos los Panamericanos a la vuelta de la esquina. ¿Qué imagen damos con un aeropuerto del primer mundo y una ciudad de tercer mundo? Eso pone en evidencia que de nada sirve un sector privado eficiente si la ciudad o el Estado que absorberá esa infraestructura no está al nivel. Esto debe abrir el debate de la antigua terminal del Jorge Chávez, hoy más que nunca es importante volver a discutir cómo generamos otros accesos y alternativas para los usuarios”, asegura.
Fuente: elcomercio.pe