Gol o autogol

La señora Keiko Fujimori tiene una gran oportunidad. Llega al gobierno, a pesar de una intensa y extensa oposición. Ganó por 49.641 votos (un poco más que un estadio nacional).

Las calles, como se dice, no le han cerrado el paso. El proceso de transferencia culminará sin dificultad. El 49,87% votó contra ella. Tendrá que convencer, a alguna parte de ese electorado, de que su gobierno es viable.

Nada mejor para eso que una situación de emergencia. A todos los gobiernos con aspiraciones verticales les conviene eso. Fujimori tiene varios frentes para lucirse.

El fenómeno de El Niño se viene fuerte y masivo. Amenaza a la agricultura, la pesca, a la población.

Los ríos están colmatados, las quebradas no tienen defensas ni geomallas, no hay puentes, no hay diques ni canalizaciones.

Muchos de los problemas son administrativos, políticos y hasta judiciales. Proveedores que incumplieron o proveedores a los que se les incumplió. Juicios y juicios. El resultado: la población desatendida, postergada.

Keiko Fujimori tendrá que hilar fino y parejo con las fuerzas de oposición. Y rápido.

Hay obras paralizadas, pistas sin drenes ni desagüe, canales de desfogue ocupados por aguas residuales. Todo se tiene que hacer al mismo tiempo.

Las comunidades, los municipios, los colegios de ingenieros saben qué hay que hacer. El gobierno tiene que escucharlos y habilitarlos. Contra el reloj.

Si la señora Fujimori logra liderar ese proceso de atención de la emergencia, puede ganar una mayor tolerancia de la oposición. También, una mejora de sus porcentajes de preferencia electoral.

El nuevo gobierno tiene una ventaja. Se ha reducido el déficit fiscal, han mejorado los ingresos por el cobre y se ha reactivado la actividad económica. Estas son condiciones inmejorables para manejar los recursos con inteligencia.

El mal gasto público sería fatal. Las obras con coimas atentarán contra el esfuerzo fiscal. Debería haber una disciplina antiamigos del gobierno.

Otro problema acuciante es el crimen organizado. Las extorsiones, la minería ilegal, el narcotráfico. Estos desarrollan líneas de influencia y corrupción en los gobiernos.

Pagar favores políticos puede ser demasiado caro en un contexto así. Los criterios tienen que ser técnicos y de eficiencia. Si vemos repartija, sabremos del fracaso.

Fujimori no ha expuesto, hasta ahora, ningún plan o idea general de cómo combatir las extorsiones, los asaltos, el sicariato. Matan todos los días. Hasta ahora, ninguna idea del nuevo gobierno.

Fujimori recibe un gran pase. ¿Será gol o autogol?

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

Fuente: elcomercio.pe

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