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La Fundación BBVA tiene en la FIL Lima más de una década de presencia ininterrumpida como socia estratégica. Desde sus orígenes como Edubanco, en los tiempos del Banco Continental, siempre sostuvo una relación muy cercana con los libros, los autores y la promoción activa de la lectura. Y en las primeras ediciones de la feria, también estuvo presente. Para Nelson Alvarado, quien lleva el timón de la institución, esta participación no se trata de una acción aislada, sino de un vínculo natural. “Ser un aliado principal de la feria es una acción que encaja dentro de la misión que tiene la Fundación BBVA de impulsar y promover la cultura, la educación y, en particular, la comprensión lectora”, señala.
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“Nos han dicho muchas veces que ya no se lee ni se venden libros como antes. Sin embargo, cada año, la Feria Internacional del Libro de Lima nos demuestra con su más de medio millón de asistentes que sí hay un espacio para el libro. El libro permite transformar vidas, desarrollar el pensamiento crítico, conocer otras realidades e imaginar. Eso es lo que nosotros queremos promover con nuestra presencia”, comenta el gerente de la Fundación BBVA.
—¿Más allá de los cambios de ubicación de la feria, qué ha cambiado en esa visión institucional a lo largo de los últimos 10 años?
La relación con la Cámara Peruana del Libro nos ha permitido ir afinando algunos temas. Por ejemplo, abrir espacios nuevos para la literatura infantil, algo que se ha ido ganando. Vemos el desarrollo de fondos editoriales, editoriales pequeñas y nos identificamos en su momento con la necesidad de impulsar la Ley del Libro. Todo eso ha ido creciendo y mejorando en el tiempo. Hemos tenido stands más variados, un número mayor de autores y, lo más importante, vemos una presencia masiva de familias que acuden a la Feria del Libro con mucho entusiasmo. Eso es lo que nos motiva. Obviamente, hay muchas dificultades, y en el Perú tendemos a concentrarnos mucho en ellas, pero creo que debemos ver, más bien, cómo se han ido superando. El parque Próceres en Jesús María se había vuelto tradicional para la feria, pero ahora esta se traslada a un espacio donde, esperamos, tenga la posibilidad de seguir creciendo.
—¿Qué concepto impulsa la Fundación BBVA en la edición 30 de la feria del libro?
Nosotros mantenemos la tradición de poner en valor a autores peruanos emblemáticos. En esta edición hemos creado un espacio que rinde homenaje a la poesía de Blanca Varela, siguiendo la tradición de mostrar a grandes autores peruanos, como hicimos con César Vallejo, Nicomedes Santa Cruz, Victoria Santa Cruz y Mario Vargas Llosa. En este espacio, los asistentes podrán tomarse una fotografía emblemática al estilo de Blanca Varela, en una réplica de la biblioteca de su casa, para poder compartirla en redes sociales y, a partir de eso, tener la posibilidad de ganar algún premio. Esta experiencia lúdica con el público permite acortar la distancia que suele haber con los grandes autores. Consideramos que lo lúdico nos ayuda a romper esa barrera con las figuras icónicas de nuestra literatura. Ese es el afán que tenemos como Fundación BBVA: democratizar los espacios y que todos nos sintamos parte de la literatura peruana.
—Además de la presencia en el stand, ¿qué otros eventos organiza la fundación?
Tenemos el auditorio Fundación BBVA-Blanca Varela, donde se realizarán una serie de presentaciones de libros y espectáculos musicales. La fundación no busca brillar por sí sola. Lo importante es crear un ecosistema de apoyo al libro y a la cultura. Por eso trabajamos con todas las editoriales, muy de la mano con la Cámara Peruana del Libro.
Fuente: elcomercio.pe