En la Patagonia argentina se ubica la Laguna del Carbón, calificada como el punto de menor altitud de toda América al situarse a 105 metros bajo el nivel del mar. Dicha depresión geográfica desmitifica que las mayores fosas terrestres requieran contacto directo con el océano, pues permanece aislada pese a su cercanía a la costa atlántica.
Este territorio salino resguarda evidencias fósiles de millones de años que cautivan a geólogos, paleontólogos y expertos en ciencias de la Tierra. Semejante riqueza ambiental transforma al enclave austral en un escenario fascinante para la investigación científica en Sudamérica.
¿Cómo es el punto más bajo de América que no está en Perú ni Bolivia?
Ubicada dentro del Gran Bajo de San Julián, en la provincia argentina de Santa Cruz, la Laguna del Carbón se sitúa a 48 kilómetros de Puerto San Julián. Este cuerpo hídrico integra una cuenca endorreica, una depresión donde el recurso acumulado carece de salida hacia ríos o mares. Su altitud de aproximadamente 105 metros bajo el nivel del mar cuenta con el respaldo técnico de mediciones realizadas por el Servicio de Hidrografía Naval e investigaciones geológicas locales.
El entorno exhibe un paisaje propio de la estepa patagónica, dominado por salares extensos, suelos blanquecinos ricos en minerales, flora achaparrada y ráfagas constantes. Una intensa evaporación concentra las sales sobre la corteza, lo que transforma su apariencia respecto a un espejo hídrico tradicional. Asimismo, la ubicación remota del paraje garantiza el resguardo de su ecosistema original.
Aquella formación ostenta un valor geográfico de alcance global al albergar el hundimiento terreno de mayor magnitud en los hemisferios Sur y Occidental. El Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR) sintetiza ese rasgo único al confirmar que "en el Gran Bajo de San Julián se halla el punto más deprimido de todo el continente americano", un atributo clave para la geomorfología internacional.
¿Por qué la Laguna del Carbón fascina a la ciencia y carece de salida al mar?
El interés científico por esta depresión radica en el origen del Gran Bajo de San Julián, modelado por procesos tectónicos, climáticos y erosivos durante millones de años. Su relieve permite reconstruir la evolución de la Patagonia y entender la formación de otras cuencas cerradas sudamericanas. De hecho, investigaciones divulgadas en la revista Geoacta destacan que constituye "uno de los ejemplos más representativos de cuencas endorreicas de Sudamérica".
La falta de conexión con el Atlántico deriva justamente de su naturaleza endorreica, pues la topografía circundante frena cualquier flujo hídrico hacia el océano. Ante esta barrera natural, las lluvias y escorrentías permanecen atrapadas en el terreno hasta su evaporación por efecto del clima árido y los vientos patagónicos. Esa dinámica favorece la concentración salina en un fenómeno geológico inusual que funciona como laboratorio para examinar ambientes extremos.
Más allá de su geografía, el enclave conserva un enorme valor patrimonial donde expertos del CONICET y el IANIGLA descubrieron fósiles, flora jurásica y bosques petrificados. Dichos sedimentos permiten reconstruir ecosistemas con más de 150 millones de años de antigüedad, lo que explica la constante presencia de geólogos, paleontólogos y especialistas en ciencias ambientales en la zona.
Fuente: larepublica.pe