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Era la época de la Guerra Fría. Todavía se vivía la efervescencia por la llegada a la Luna y Estados Unidos y la Unión Soviética pugnaban por poner una nave en suelo marciano. Por eso, la NASA decidió conmemorar los 200 años de la independencia del país con el amartizaje de una sonda espacial, una proeza digna de tan emblemática fecha. Todo estaba preparado para que el módulo de la Viking 1 descendiera en Marte el simbólico 4 de julio de 1976, pero las fotografías enviadas desde el orbitador demostraron que el sitio era más accidentado de lo previsto. Por este motivo, la nave continuó en órbita hasta encontrar un mejor lugar.
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Recién en la mañana del martes 20 de julio, el módulo se separó del orbitador e inició el esperado descenso en la planicie de Chryse, una llanura hundida que en épocas remotas pudo haber sido parte de un océano. Cinco minutos después, el pequeño módulo enviaba la primera fotografía del suelo marciano a la Tierra. La página de la NASA resume así esta misión: “Si bien no encontró rastros de vida, Viking 1 ayudó a caracterizar a Marte como un planeta frío con suelo volcánico, una atmósfera delgada de dióxido de carbono y evidencias de lechos de ríos e inundaciones masivas”.
Hazaña de dos naves gemelas
Desde la década de 1960, EE.UU. y la URSS habían intentado enviar sondas no tripuladas a Marte, la mayoría de estas fallidas. En 1971, el Mars 3 soviético logró un amartizaje suave, pero solo pudo transmitir imágenes e información a la Tierra por 14 segundos, antes que sus equipos se apagaran afectados quizás por una tormenta de polvo. Cuatro años después, su rival respondió con el ambicioso proyecto de dos naves gemelas –las Viking 1 y 2–, cada una con un orbitador y un módulo de aterrizaje. La primera de ellas partió de Cabo Cañaveral el 20 de agosto de 1975 e inició un viaje de 304 días hacia Marte, mientras que la segunda, lanzada el 9 de setiembre, demoró 320 días en llegar.
La Viking 1 alcanzó la órbita de Marte el 19 de junio de 1976 y un mes después su módulo inició investigaciones en la planicie de Chryse: “Se considera que el lugar es bueno para que los tres instrumentos de biología del Viking 1 efectúen sus experimentos para buscar vestigios de vida. Otros examinarán el suelo, escucharán si hay temblores y observarán las condiciones atmosféricas”, explicaba entonces un artículo de El Comercio. El 25 de julio la Viking 2 entró en órbita y el 3 de setiembre descendía sobre la planicie de Utopía.
Búsqueda de vida
Ambas misiones significaron también romper con las especulaciones propias de la ciencia ficción. “Fue una de las primeras misiones que se preguntó si podría haber vida en otro planeta. Con el Viking 1 se pasó de la carrera a la exploración espacial, no solo se tomaron imágenes, sino que se buscó biofirmas [compuestos, moléculas, microorganismos], para entender cuáles eran las características del entorno”, comenta la experta en biotecnología espacial, Noelia Caballa Huamán, quien en enero próximo comandará el Team Perú VI, en misión organizada por The Mars Society. Según ella, estos hallazgos consolidaron el campo de la astrobiología. “Lo curioso es que las preguntas que nos planteamos gracias a las Viking 1 y 2 son las que guían ahora muchas de las exploraciones que realizan los robots en la superficie de Marte. A diferencia de 1976, ahora se sabe que existieron, en un pasado lejano, reservorios de agua en Marte. Esto nos lleva a plantearnos nuevas preguntas sobre la evolución de este planeta”, afirma.
La NASA preveía que las exploraciones terminarían en 90 días, pero las Viking siguieron en actividad por varios años más, enviando a la Tierra 52.663 imágenes de Marte y sus dos lunas. La Viking 2 operó hasta el 24 de julio de 1978 y su hermana hasta el 11 de noviembre de 1982. Intentos posteriores de contacto no dieron resultado. Casi como un obituario, este Diario publicó el 23 de mayo de 1983 la siguiente noticia: “El módulo de descenso de la nave espacial Viking 1, con sus fuentes de energía exhaustas, permanecía hoy en silencio en Marte al fracasar los científicos en su último intento por establecer contacto”. Ese silencio marcaba el fin de una era.
Fuente: elcomercio.pe