Algunas mascarillas no protegen del humo de los incendios: expertos revelan cuáles sí funcionan

El humo generado por cientos de incendios forestales activos en Canadá sigue afectando la calidad del aire en distintas zonas del Medio Oeste, la región de los Grandes Lagos y el noreste de Estados Unidos. Ante este escenario, muchas personas volvieron a utilizar las mascarillas que conservaron desde la pandemia, aunque los especialistas advierten que no todas ofrecen la misma protección frente al humo.

Actualmente hay más de 830 incendios forestales activos en Canadá, de los cuales más de un centenar permanecen fuera de control. El humo procedente de provincias como Ontario llegó a ciudades estadounidenses como Chicago, Detroit, Cleveland, Nueva York y Boston, donde se emitieron alertas por mala calidad del aire.

Aunque las condiciones podrían mejorar gradualmente, las autoridades advierten que el humo seguirá presente mientras continúen los incendios.

De acuerdo con la empresa especializada en calidad del aire IQAir y las recomendaciones de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), la mejor protección la ofrecen las mascarillas N95, KN95 y FFP2, siempre que se ajusten correctamente al rostro.

Estos modelos están diseñados para filtrar al menos el 95 % de las partículas suspendidas en el aire de hasta 0,3 micras, incluidas las partículas PM2.5 presentes en el humo de los incendios, capaces de penetrar profundamente en los pulmones.

Los expertos recomiendan utilizar mascarillas N95, KN95 o FFP2 porque filtran las partículas más peligrosas presentes en el humo. (Foto: Imagen creada por El Comercio MAG usando Gemini)

Por qué las mascarillas de tela no son suficientes

USA TODAY informa que, según los expertos, el ajuste de la mascarilla es tan importante como su capacidad de filtración. Si queda espacio alrededor de la nariz o el mentón, el aire contaminado puede ingresar por los bordes y reducir considerablemente la protección. Por ello, la EPA recomienda elegir modelos con dos bandas que rodean la cabeza, ya que ofrecen un sellado más seguro que las mascarillas con elásticos para las orejas.

En cambio, las mascarillas de tela, las bufandas y muchas mascarillas quirúrgicas desechables no fueron diseñadas para bloquear las partículas microscópicas presentes en el humo de los incendios.

Aunque resultaron útiles para disminuir la propagación de gotas respiratorias durante la pandemia, generalmente no sellan completamente el rostro y permiten el ingreso del aire contaminado.

Las mascarillas de tela y muchas quirúrgicas no ofrecen una protección suficiente debido a su escaso sellado. (Foto: EFE/EPA/EDUARDO LIMA)

Otras medidas para reducir la exposición al humo

La EPA aclara que usar una mascarilla no debe ser la primera medida de protección. La agencia recomienda permanecer en interiores cuando la calidad del aire sea mala, reducir las actividades al aire libre, evitar el esfuerzo físico y utilizar purificadores de aire con filtros HEPA.

Las personas que deban permanecer durante largos periodos en exteriores pueden beneficiarse del uso de un respirador N95 o P100 correctamente ajustado.

Las autoridades también recuerdan que las mascarillas pueden dificultar la respiración, especialmente en personas con enfermedades cardíacas o pulmonares, por lo que aconsejan consultar previamente con un médico.

Además, estos dispositivos no están diseñados para niños, ya que normalmente no logran el sellado necesario.

Debido a que el humo de los incendios puede irritar ojos, nariz, garganta y pulmones, además de agravar enfermedades respiratorias y cardiovasculares, los expertos insisten en que elegir la mascarilla adecuada puede marcar una diferencia importante para proteger la salud.

Fuente: elcomercio.pe

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