Un equipo de arqueólogos halló dos ejemplares de papas deshidratadas, también conocidas como chuño, de unos 500 años de antigüedad, durante excavaciones en Tambo Viejo, un antiguo centro administrativo en el valle de Acarí, en Arequipa, Perú. El descubrimiento es uno de los pocos registros arqueológicos de este producto tradicional y aporta nuevas evidencias sobre la distribución de productos dentro del Imperio inca.
Los restos aparecieron en el interior de una vasija de cerámica enterrada en el piso de una estructura utilizada para almacenamiento. Según el estudio publicado en el Journal of Field Archaeology, los tubérculos se conservaron gracias al clima árido de la región y a las condiciones de resguardo dentro del recipiente.
¿Qué es el chuño y por qué fue un alimento clave para los incas?
El chuño constituye una técnica ancestral desarrollada por las poblaciones andinas para conservar las papas durante largos periodos. El proceso aprovecha las bajas temperaturas de las montañas durante las noches de invierno y el calor del sol durante el día. Tras varios ciclos de congelación y secado, el producto adquiere una gran capacidad de almacenamiento.

Los ejemplares encontrados en Tambo Viejo corresponden a chuño blanco, elaborado a partir de variedades amargas de papa que requieren un tratamiento adicional con agua antes del secado final. Gracias a este método, podía mantenerse en buenas condiciones durante años. Por esa razón, este tubérculo se convirtió en uno de los recursos más importantes para la alimentación de las poblaciones del Tahuantinsuyo.
Las rutas de abastecimiento del Imperio inca
Las investigaciones fueron dirigidas por Lidio Valdez, arqueólogo de la Universidad de Calgary. El especialista recordó que, al observar el descubrimiento, comprendió que se trataba de algo excepcional. 'Era evidente que no se trataba de un hallazgo cualquiera, sino de uno especial', afirmó.
El estudio indica que el chuño solo puede producirse en las zonas altas y frías de los Andes. Su presencia en un asentamiento costero demuestra que los incas transportaban este alimento a través de extensas redes de abastecimiento. Los investigadores estiman que las piezas datan de los siglos XV y XVI, época en la que caravanas de llamas distribuían productos hacia depósitos destinados a sostener a la población y a la fuerza laboral del imperio.
Fuente: larepublica.pe