Arqueólogos rastrearon una comunidad aislada del siglo VII hasta una red de cuevas ocultas y encontraron un oscuro secreto de 500 años

En un asentamiento rural, cuyos habitantes vivieron en las cuevas de Burgos, España, permaneció aislada durante cinco siglos una comunidad en la península ibérica. Un estudio del Centro de Paleogenética de Estocolmo reveló que quienes vivieron en el lugar conservaron una composición genética homogénea desde el siglo VII hasta el XI, a pesar de la llegada de nuevas poblaciones y de la conquista islámica del territorio.

La investigación analizó restos humanos recuperados en el yacimiento de Las Gobas. Los resultados evidencian elevados niveles de endogamia, episodios de violencia y la presencia del virus de la viruela en el siglo X.

Una comunidad troglodita aislada

La comunidad de Las Gobas estaba conformada por viviendas y una iglesia excavadas directamente en la roca. Para reconstruir la historia de sus habitantes, los investigadores combinaron excavaciones arqueológicas con técnicas avanzadas de secuenciación de ADN antiguo. En total, estudiaron 48 fragmentos óseos procedentes de una necrópolis rupestre y lograron reconstruir el genoma de 33 personas que vivieron entre los siglos VII y XI.

Una parte del yacimiento funerario muestra que la mayoría de los individuos sepultados estaban emparentados entre sí. Foto: Asier Izaguirre/Sociedad de Ciencias Aranzadi

Una parte del yacimiento funerario muestra que la mayoría de los individuos sepultados estaban emparentados entre sí. Foto: Asier Izaguirre/Sociedad de Ciencias Aranzadi

Los análisis identificaron 22 hombres y 11 mujeres. El estudio del cromosoma Y mostró una diversidad genética muy reducida, ya que casi todos los individuos pertenecían a un mismo linaje paterno europeo. Según los expertos, esta característica refleja que la comunidad mantuvo un contacto genético muy limitado con poblaciones externas durante aproximadamente 500 años, incluso después de que la conquista islámica modificara la composición demográfica de otras regiones de la península ibérica.

Endogamia y conflictos interpersonales

El prolongado aislamiento dejó una huella en los habitantes de Las Gobas. Cerca del 63% de los individuos estudiados presentaba largas regiones idénticas de ADN heredadas de ambos progenitores, un patrón genético característico de poblaciones con una elevada endogamia y matrimonios entre familiares cercanos, como primos.

Los restos óseos también ofrecieron información sobre las difíciles condiciones de vida de esta comunidad medieval. Varios cráneos pertenecientes a las generaciones más antiguas mostraban fracturas profundas y perforaciones que no habían cicatrizado antes de la muerte. Los especialistas interpretaron estas lesiones como heridas provocadas por armas de filo, lo que constituye una sólida evidencia de enfrentamientos violentos entre personas o grupos en esta zona fronteriza durante la Alta Edad Media.

La ruta de la viruela

El excelente estado de conservación del ADN permitió buscar microorganismos antiguos presentes en los restos humanos. El equipo detectó una bacteria zoonótica asociada al contacto directo con animales domésticos, un resultado que respalda la importancia de la cría de cerdos como una de las principales actividades de subsistencia de la comunidad.

Los investigadores identificaron ADN del virus Variola, responsable de la viruela. Se trata del caso genéticamente confirmado más antiguo conocido hasta ahora en el sur de Europa. Además, la cepa guarda una estrecha relación con variantes medievales documentadas en Escandinavia, Alemania y Rusia. Esta coincidencia genética sugiere que las redes del norte de Europa desempeñaron un papel más relevante en la propagación de la enfermedad hacia la península ibérica de lo que se había planteado durante décadas.

Fuente: larepublica.pe

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