Lo que debería ser un punto de encuentro para vecinos y visitantes se ha convertido en motivo de preocupación en el anexo Rosario, en el distrito de Asia, provincia de Cañete, al sur de Lima. Los residentes de la zona denuncian que el vertimiento de aguas residuales hacia el cauce del río Grande y su posterior llegada al mar afectan la playa Pasamayito, alteran la vida cotidiana y ponen en riesgo una actividad económica que depende del turismo y la pesca artesanal.
La situación, aseguran, no es reciente. Los vecinos sostienen que desde hace varios años presentan reclamos ante distintas entidades sin que el problema encuentre una solución definitiva. Además de los malos olores, advierten sobre la proliferación de insectos y el impacto que la contaminación tendría en terrenos agrícolas cercanos.
"Son 10 años que vivimos en esta realidad. Asia era un lugar turístico, bonito. Nuestras playas no estaban contaminadas", señala una de las vecinas que participa en las gestiones para visibilizar el caso.
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Reclamos por la capacidad del sistema
Una de las principales preocupaciones de los pobladores gira en torno a la capacidad de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) de la zona. Aunque los vecinos consideran que la infraestructura resulta insuficiente para atender la demanda actual, esa situación todavía forma parte de las evaluaciones técnicas que realizan las autoridades competentes.
Jacqueline Camino, vecina de Rosario de Asia, señala que el problema se arrastra desde administraciones anteriores y considera que las mejoras ejecutadas en los últimos años no lo resolvieron. También afirma que el incremento de las descargas habría sobrepasado la capacidad del sistema, una hipótesis que espera que sea esclarecida por las investigaciones en curso.
La dirigente añade que la contaminación ya no solo alcanzaría el litoral, sino también áreas agrícolas cercanas. "Ahorita también está viendo contaminación en las chacras aledañas en el anexo de La Joya", sostiene.
Sunass intervino tras las denuncias
Tras las denuncias, la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (Sunass) informó que el pasado 11 de junio personal de su oficina en Cañete realizó una visita de verificación al anexo Rosario y a las instalaciones de la PTAR.
Durante la diligencia participaron representantes de EMAPA Cañete, la empresa prestadora del servicio de agua y alcantarillado en la provincia, y usuarios del servicio. Según la entidad, la inspección incluyó la cámara de bombeo y la planta de tratamiento, cuya infraestructura "se encontraba operativa al momento de la intervención".
No obstante, también reconoció la preocupación de los vecinos por la capacidad del sistema y trasladó a la empresa la necesidad de intensificar la detección de conexiones no autorizadas y gestionar adecuadamente la carga frente a la demanda de condominios privados, aspecto que, según indicó, la Municipalidad Distrital de Asia identifica como un punto crítico.
Pese a ello, Sunass recordó que la fiscalización ambiental y de los vertimientos corresponde a otras entidades, por lo que limitó su intervención al seguimiento del servicio de saneamiento y a la orientación de los usuarios sobre los mecanismos para presentar reclamos.
Medidas de mitigación
Consultado sobre el caso, el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento informó que, tras el vertimiento de aguas residuales registrado en Asia, EMAPA Cañete ejecuta acciones para mitigar los impactos y proteger la salud pública y el ambiente.
Entre las medidas adoptadas figuran la aplicación de bacterias facultativas, enzimas y neutralizantes para reducir los niveles de sulfuro de hidrógeno y disminuir los malos olores, además de labores de limpieza, desbroce y aplicación de hipoclorito de calcio en puntos críticos del cauce del río Grande.
La cartera añade que la empresa desarrolla un diagnóstico técnico para evaluar alternativas que permitan mejorar la eficiencia del tratamiento de las aguas residuales y señala que mantiene coordinaciones con las entidades competentes para que se realicen las investigaciones que determinen "las responsabilidades a que hubiera lugar".
Mientras Sunass delimita su actuación al ámbito del servicio de saneamiento, el Ministerio de Vivienda precisa que la PTAR permanece bajo operación de una empresa privada dentro de un proceso de transferencia hacia EMAPA Cañete, empresa que actualmente se encuentra bajo el Régimen de Apoyo Transitorio del OTASS.
Para los vecinos, las medidas anunciadas representan apenas una respuesta inicial frente a una problemática que, aseguran, lleva años sin resolverse. Las investigaciones continúan, pero la expectativa de la población apunta a que estas no solo determinen el origen de los vertimientos, sino que permitan adoptar una solución definitiva para evitar que las aguas residuales sigan llegando al río y al mar.
Fuente: larepublica.pe