El 48% de los colegios públicos del Perú presenta deficiencias en su infraestructura, según informó Manuel Farfán, director de Infraestructura del Ministerio de Educación (Minedu), en una investigación del dominical “Punto Final” difundida en marzo del 2026. El reportaje evidenció aulas sin techo, pisos de tierra, servicios higiénicos colapsados y estructuras con riesgo de derrumbe, una realidad que contrasta con el presupuesto superior a S/.17 mil millones destinado al sector Educación para este 2026, de acuerdo a la Presidencia del Consejo de Ministros.
Frente a esta situación, el Estado peruano impulsa desde agosto del 2020 el proyecto denominado Escuelas Bicentenario, una iniciativa que busca reducir la brecha de infraestructura educativa mediante la construcción y remodelación de colegios públicos con estándares modernos. Sin embargo, esta inversión plantea una interrogante fundamental: ¿una mejor infraestructura garantiza una mejor educación?
Para Alejandra Navarro, especialista en Educación de UNICEF Perú, la respuesta no depende únicamente de construir nuevos espacios. Durante una entrevista realizada por Corresponsales Escolares de El Comercio, la experta explicó que la infraestructura debe complementarse con docentes preparados, conectividad y recursos educativos que permitan mejorar realmente los aprendizajes. “Desde UNICEF creemos que las dos cosas van de la mano”, afirmó Navarro.
Según la especialista, una escuela moderna pierde efectividad si quienes la utilizan no cuentan con las herramientas necesarias para aprovechar sus recursos. “De nada sirve tener una escuela completamente equipada si no tienes docentes capaces de hacer uso de esos espacios”, señaló.
San Juan de Lurigancho: una transformación educativa en marcha
En este contexto, San Juan de Lurigancho (SJL), el distrito más poblado del país con 1 282.635 habitantes, equivalente al 12,3% de la población de Lima Metropolitana, según datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), atraviesa una de las transformaciones educativas más importantes de los últimos años.
A través del Proyecto Especial de Inversión Pública (PEIP) del Ministerio de Educación, el distrito contará con 14 Escuelas Bicentenario, instituciones que reemplazarán antiguos locales educativos por espacios diseñados bajo nuevos estándares de infraestructura.
Estas escuelas incorporan laboratorios de ciencias, bibliotecas, talleres, aulas de innovación tecnológica, áreas deportivas, espacios recreativos y ambientes accesibles para estudiantes con discapacidad. La finalidad es crear entornos que no solo sean seguros, sino que también favorezcan nuevas formas de aprendizaje.
La inversión supera los S/.1.084 millones y beneficiará a más de 29 mil estudiantes durante los próximos diez años. De acuerdo con el Minedu, estas instituciones buscan cerrar parte de la brecha de infraestructura educativa y ofrecer mejores oportunidades para los estudiantes del distrito.
Sin embargo, especialistas señalan que el impacto de esta inversión dependerá de la capacidad del Estado para garantizar que estos espacios funcionen adecuadamente a largo plazo.
@ebicentenariope 📚✨Con mucho entusiasmo, la comunidad educativa de la IE 109 Inca Manco Cápac recibió sus modernos módulos de aulas, administración, servicios higiénicos y vigilancia, equipados con todos los servicios necesarios. 👦🧒 Más de 1500 estudiantes continuarán su educación en estos ambientes temporales mientras construimos su #EscuelaBicentenario . #EducaciónDeCalidad #ConPunchePerú ♬ sonido original – Escuelas Bicentenario
Escuelas Bicentenario: más que edificios modernos
Durante la entrevista realizada para esta investigación, una especialista en infraestructura educativa explicó que la brecha nacional en este ámbito alcanza los S/.171 mil millones, por lo que las Escuelas Bicentenario representan una primera etapa dentro de un proceso mucho más amplio.
Según señaló, estas instituciones buscan cambiar la visión tradicional de una escuela al incorporar espacios diseñados para favorecer la interacción, la investigación y el desarrollo de nuevas habilidades.
“Las Escuelas Bicentenario son como una primera etapa. Son escuelas disruptivas al cambiar la visión tradicional de una escuela: mayor socialización, interés en el estudio y laboratorios equipados”, explicó.
La especialista destacó que contar con ambientes adecuados también genera beneficios para los docentes, quienes pueden implementar nuevas estrategias de enseñanza y desarrollar actividades que antes eran limitadas por la falta de recursos. Asimismo, recordó que la educación técnica ha sido una de las áreas más afectadas por la falta de infraestructura. Según información del Ministerio de Educación, más de la mitad de las instituciones que brindaban este tipo de formación no contaban con las condiciones necesarias para desarrollar sus cursos.
Por ello, la implementación de laboratorios y talleres especializados representa una oportunidad para fortalecer la preparación de los estudiantes y acercarlos a las demandas del mundo académico y laboral. Aunque las Escuelas Bicentenario representan un avance importante para miles de estudiantes, especialistas advierten que la transformación educativa no termina con la construcción de nuevos colegios. El desafío principal será garantizar que estas instituciones puedan mantenerse en óptimas condiciones y que la inversión realizada tenga un impacto permanente en los aprendizajes.
Para Alejandra Navarro, especialista en Educación de UNICEF Perú, la infraestructura debe formar parte de una estrategia más amplia que incluya la preparación docente y el acceso a recursos tecnológicos. Según explicó, mejorar la calidad educativa requiere que todos estos elementos funcionen de manera articulada.
“Tanto la infraestructura como la capacidad de los docentes deben tener un alineamiento concreto hacia hacer que los estudiantes aprendan más, aprendan mejor y se motiven”, sostuvo.

Uno de los principales desafíos continúa siendo la brecha digital. Navarro señaló que el acceso a la tecnología aún representa una desigualdad importante dentro del sistema educativo peruano, ya que solo una de cada tres escuelas cuenta con acceso a internet, una situación que limita el uso de herramientas digitales y afecta principalmente a los estudiantes de zonas más vulnerables.
Esta problemática evidencia que una escuela moderna no depende únicamente de sus aulas, sino también de la posibilidad de contar con conectividad, equipos tecnológicos y docentes capacitados para aprovechar estos recursos.
En esa misma línea, el Ministerio de Educación sostiene que una infraestructura adecuada contribuye al bienestar, seguridad y aprendizaje de los estudiantes; sin embargo, reconoce que estos avances deben estar acompañados de una gestión eficiente, mantenimiento constante y políticas educativas que aseguren su sostenibilidad.
@ebicentenariope 🎉 ¡Inauguramos la Escuela Bicentenario IE 1221 María Parado de Bellido! 🏫 Más de 1400 estudiantes ya cuentan con su nueva infraestructura, implementada al 💯% y construida con altos estándares internacionales. 🌎 La ceremonia contó con la presencia de la Pdta. Dina Boluarte, el Ministro de Educación Morgan Quero y el director ejecutivo de Escuelas Bicentenario, Alvaro Estrada. 🙌📚 #EducarEsUnir #EducarEsServir ♬ Deep House Lounge01 – Infraction
El desafío después de la construcción: mantenimiento y gestión
Si bien la entrega de nuevas instituciones educativas representa un cambio significativo para comunidades como San Juan de Lurigancho, especialistas señalan que el verdadero reto comienza después de la inauguración.
Según el analista Edward Abarca en una nota realizada en Semana Económica, es necesario establecer cronogramas permanentes de evaluación y prevención para garantizar que la infraestructura conserve sus condiciones iniciales. Además, plantea fortalecer mecanismos como Obras por Impuestos y las Asociaciones Público-Privadas (APP) para impulsar nuevas inversiones y asegurar el mantenimiento de los espacios educativos.
La especialista entrevistada para esta investigación coincide en que la meta a largo plazo debe ser que las Escuelas Bicentenario no sean proyectos aislados, sino un modelo que pueda extenderse progresivamente a todo el país.
“Buscamos que las Escuelas Bicentenario sean la regla. Algo que vaya incorporándose progresivamente a nivel nacional para potenciar las capacidades de los estudiantes”, afirmó.
Sin embargo, aún permanecen otras brechas que requieren atención. Entre ellas se encuentran las diferencias en los logros de aprendizaje entre estudiantes de zonas urbanas y rurales, el acceso desigual a servicios básicos, la conectividad y la disponibilidad de equipamiento especializado.
Para Navarro, el principal desafío del Perú durante los próximos años será consolidar una educación más equitativa e inclusiva. Explicó que factores como la ubicación geográfica, la lengua materna, el género o la condición de discapacidad continúan influyendo en las oportunidades educativas de los estudiantes.
“Las expectativas que yo tendría hacia los próximos años tienen que ver con lograr o consolidar la equidad en la educación”, afirmó.
En ese sentido, destacó la importancia de que el Estado garantice recursos permanentes para que todas las instituciones educativas puedan contar con condiciones adecuadas de aprendizaje.
Más allá del presupuesto: el reto de ejecutar mejor
El Instituto Peruano de Economía (IPE) sostiene que el problema de la infraestructura educativa en el Perú no está relacionado únicamente con la falta de presupuesto, sino también con la capacidad de gestión y ejecución de los recursos disponibles.
Desde esta perspectiva, la solución no consiste solamente en aumentar la inversión, sino en fortalecer modelos de gestión eficientes que permitan desarrollar proyectos con mayor rapidez, seguimiento técnico y sostenibilidad.
Las Escuelas Bicentenario de San Juan de Lurigancho representan una oportunidad para miles de estudiantes que durante años estudiaron en condiciones poco adecuadas. La inversión de más de S/ 1 084 millones marca un paso importante hacia la modernización de la educación pública; sin embargo, especialistas coinciden en que el verdadero impacto dependerá de las decisiones que se tomen después de la construcción.
Una escuela nueva puede convertirse en un espacio de transformación, pero necesita docentes preparados, acceso a tecnología, mantenimiento constante y políticas que garanticen igualdad de oportunidades.
El reto de San Juan de Lurigancho y del Perú no será únicamente construir más aulas, sino lograr que cada una de ellas se convierta en un lugar donde los estudiantes puedan aprender, desarrollar sus capacidades y construir mejores oportunidades para su futuro.
ENTREVISTA
“Las Escuelas Bicentenario generan mayor motivación en los estudiantes y docentes”
Alejandra Navarro, especialista en Educación de UNICEF Perú

-Para entrar en contexto, ¿Cómo está la educación en el Perú en comparación con los demás países de la región?
La educación en el Perú ha mostrado avances importantes durante las últimas décadas, sin embargo, aún enfrenta desafíos significativos en comparación con otros países de la región. Si bien se han implementado políticas orientadas a mejorar la calidad educativa, aún existen brechas en los niveles de aprendizaje, especialmente en comprensión lectora, matemáticas y ciencias. Estas diferencias se acentúan debido a factores como la desigualdad socioeconómica, las limitaciones en infraestructura, la conectividad, el acceso a recursos educativos y las oportunidades de formación docente. En ese sentido, el Perú se encuentra en un proceso de fortalecimiento de su sistema educativo, con avances importantes, pero con el reto de garantizar una educación de calidad y equitativa para todos los estudiantes, independientemente de su lugar de origen o condición social.
-Mirando un poco hacia atrás, ¿en los últimos años mejoró la educación en el Perú? Y de ser así, ¿cómo mejoró?
En los últimos años se han observado mejoras progresivas en distintos aspectos del sistema educativo peruano. Se ha fortalecido la capacitación y el desarrollo profesional de los docentes mediante programas de formación continua y evaluaciones orientadas a elevar la calidad de la enseñanza. Asimismo, se han realizado inversiones en infraestructura escolar, incorporando espacios más seguros, accesibles y adecuados para el aprendizaje. Otro avance importante ha sido la integración gradual de herramientas tecnológicas y recursos digitales en las instituciones educativas, proceso que cobró mayor relevancia a partir de la pandemia y que impulsó nuevas formas de enseñanza y aprendizaje. Además, se ha promovido un enfoque educativo más centrado en el desarrollo de competencias, el pensamiento crítico y las habilidades socioemocionales. No obstante, estos avances aún no se reflejan de manera uniforme en todo el país.
-¿Qué rol juega la infraestructura en la motivación del estudiante en su aprendizaje diario?
La infraestructura escolar, entendida desde la disponibilidad y calidad de todos sus servicios, juega un rol fundamental en la motivación diaria del estudiante. Contar con espacios adecuados y dignos genera un fuerte sentido de pertenencia y orgullo en los jóvenes hacia sus escuelas, lo cual impacta directamente de manera positiva en su asistencia y en su disposición para aprender. Un claro ejemplo de este impacto se observa en la transformación de espacios específicos como las bibliotecas. Antiguamente, estos lugares solían asociarse con el castigo o el aislamiento. Sin embargo, las mejoras actuales en la infraestructura escolar buscan cambiar radicalmente esa perspectiva. Al reconfigurar estos ambientes, no solo se transforma la visión que se tiene de la escuela, sino que se fomenta un ecosistema donde los estudiantes se sienten motivados a explorar, convivir y aprovechar al máximo todos los recursos educativos a los que tienen acceso.
-¿Cómo pueden los espacios como los patios, las bibliotecas o las áreas verdes diseñarse para poder fomentar la convivencia y el sentido de pertenencia?
La transformación de los espacios escolares es clave para fomentar la convivencia y el sentido de pertenencia. En el caso de los patios, tradicionalmente existía una visión donde el fútbol y los deportes predominantemente masculinos ocupaban todo el terreno durante el recreo, dejando a las niñas y adolescentes mujeres al margen. Para revertir esto, tanto a nivel internacional como nacional, se viene implementando una redistribución más equitativa y diversa. Si bien se mantienen las zonas deportivas, ahora se integran mesas de ajedrez y áreas de descanso diseñadas para la conversación, respondiendo así a la diversidad de intereses de los estudiantes. Por otro lado, las áreas verdes y la implementación de jardines o biohuertos ofrecen una excelente oportunidad pedagógica y social. Al asignar, por ejemplo, una parcela a cada aula, no solo se genera conciencia sobre el cambio climático, sino que se estimula la creatividad. Los estudiantes pueden involucrarse directamente en el diseño de estos espacios, decorándolos con piedras o rejas de colores, e incluso participando en dinámicas de reconocimiento a los proyectos más creativos de la escuela. Por ello, este enfoque no solo embellece la institución, sino que impacta profundamente en las relaciones interpersonales.
-¿Qué requisitos indispensables debe tener una escuela para que se considere que tiene una buena infraestructura?
Para que una escuela sea calificada con una buena infraestructura desde un punto de vista técnico, debe cumplir bajo criterios internacionales con el concepto de escuelas seguras y resilientes. El pilar transversal de este enfoque es la resiliencia estructural, lo que implica que las edificaciones sean sismorresistentes (antisísmicas) y cuenten con una preparación adecuada para mitigar el impacto de fenómenos climáticos y desastres naturales. Además, la infraestructura debe estar diseñada para responder de manera específica a la diversidad climática de cada región. Un reflejo de esta adaptación en el contexto peruano son los proyectos de las Escuelas Bicentenario, que buscan asegurar condiciones óptimas de habitabilidad según el entorno geográfico. Finalmente, otro requisito técnico indispensable es el enfoque de inclusión y accesibilidad universal. Una buena infraestructura escolar debe garantizar que los espacios sean habitables y funcionales para estudiantes con discapacidad. Solo combinando la seguridad estructural, la adaptación climática y la accesibilidad se puede hablar de una infraestructura escolar verdaderamente sólida y de calidad.
-¿De qué manera la inversión realizada impacta en la calidad educativa de los alumnos?
La brecha de infraestructura es de 171 mil millones de soles. Las Escuelas Bicentenario son como una primera etapa. Son escuelas disruptivas al cambiar la visión tradicional de una escuela: mayor socialización, interés en el estudio, laboratorios equipados. Según el MINEDU, del total de escuelas que trabaja la educación técnica, más de la mitad no tenía las condiciones para dictar los cursos. Las Escuelas Bicentenario garantizan la disponibilidad de infraestructura. Genera mayor motivación en los estudiantes y docentes, debido a que los docentes pueden innovar en la forma en que enseñan las áreas extracurriculares.
-¿Cómo imagina la infraestructura de aquí a diez años?
Aún existen brechas, por ejemplo, en logros de aprendizajes: diferencia entre los niños y niñas de zonas rurales y urbanas. Que no haya escuelas que no tengan acceso a servicios básicos. Tener acceso a internet, que los equipos para la educación técnica estén equipados. Buscamos que las Escuelas Bicentenario sean la regla. Algo que vaya incorporándose progresivamente a nivel nacional. Que posean esto para potenciar las capacidades de los estudiantes.
-¿Qué es más determinante para lograr una educación de calidad: la infraestructura o la calidad de los docentes?
Considero que no es posible decir que uno sea más importante que el otro, porque ambos cumplen un papel fundamental y se complementan. Por eso, cuando hablamos de mejorar la calidad educativa, es importante que las inversiones en infraestructura vayan acompañadas de una formación docente continua, especialmente en el uso de nuevas tecnologías y metodologías de enseñanza. Solo así se puede garantizar que todos esos recursos realmente contribuyan a brindar una mejor educación.
Fuente: elcomercio.pe