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El carrito de huevos de codorniz que acompaña a estudiantes, trabajadores y taxistas en cada esquina está a punto de dar un salto histórico: pasar de la informalidad total a una formalización básica y gratuita. El Pleno del Congreso aprobó, con 99 votos a favor, cero en contra y una abstención, el dictamen que establece requisitos mínimos para la venta de huevos de gallina y de codorniz cocidos y pelados en la vía pública, y crea un registro obligatorio para quienes se dedican a esta actividad. La medida, respaldada por bancadas de distintos signos políticos, busca ordenar el comercio ambulante de este popular producto sin criminalizarlo, ofreciendo una puerta de entrada a la formalidad para miles de vendedores.facebook+5
¿Qué dice la nueva ley sobre los vendedores de huevos de codorniz?
El eje de la norma es la creación del Registro Municipal de Comerciantes de Huevos de Gallina o de Codorniz (REMUCOH), que será administrado por las municipalidades distritales. La inscripción en este registro será gratuita, pero obligatoria para quienes quieran vender estos productos en la vía pública de forma autorizada.elpopular+2
Para inscribirse en el REMUCOH, el dictamen exige presentar:
- Documento de identidad vigente (DNI, carné de extranjería u otro documento válido).
- Declaración jurada con domicilio real y tipo de producto que venderá (huevos de gallina, de codorniz o ambos).
- Croquis o propuesta del punto donde desea trabajar.
- Fotografía reciente del comerciante.gob+2
Una vez registrado, el vendedor deberá tramitar una autorización municipal específica para desarrollar la actividad en un lugar determinado del distrito. Esta autorización será personal, intransferible, válida para una sola unidad familiar y tendrá carácter temporal, con posibilidad de renovación según los procedimientos de cada municipio. La norma precisa que solo quienes figuren en el REMUCOH podrán recibir esta autorización, y que el trámite está sujeto a evaluación previa y al régimen de silencio administrativo negativo.comunicaciones.congreso+1
Requisitos de higiene, capacitación y uso del espacio público
Más allá del registro, la ley fija una serie de obligaciones sanitarias y de convivencia urbana que los vendedores deberán respetar. Según el dictamen, entre las principales obligaciones están:
- Vender únicamente huevos de gallina o codorniz en óptimas condiciones para el consumo humano, respetando normas de inocuidad alimentaria.
- Mantener limpia la zona de venta y desechar correctamente los residuos (cáscaras, servilletas, vasos) según las reglas municipales.
- Usar envases y utensilios en buen estado, con protección adecuada para los alimentos.
- Cuidar la higiene personal y la vestimenta apropiada durante la jornada de trabajo.
- Participar en cursos de capacitación organizados por la municipalidad, sobre buenas prácticas de manipulación de alimentos, higiene y salubridad.rpp+3
Además, la autorización municipal deberá definir con claridad el espacio físico permitido, de modo que el módulo o carrito no obstruya el tránsito peatonal ni vehicular, ni genere molestias excesivas a los vecinos. La ley también prohíbe trasladar la actividad a otros distritos o zonas distintas a las autorizadas, salvo que se obtenga una nueva autorización. En palabras del congresista Alejandro Cavero, la norma busca que los vendedores “accedan a un proceso de registro, cumplan deberes y asuman obligaciones vinculadas a la limpieza y el uso adecuado del espacio público”.infobae+3
¿Qué cambia para los vendedores y para los clientes?
Para los vendedores, el cambio más importante es la posibilidad de formalizarse sin pagar por la inscripción, algo que para muchos ambulantes era impensable por los costos y la burocracia. Tener su nombre en el REMUCOH y contar con una autorización municipal reduce el riesgo de ser desalojados o multados por “uso indebido de la vía pública”, y les da un respaldo mínimo ante operativos municipales o policiales. Si bien no se trata de una formalización tributaria completa, sí es un primer paso que los saca de la invisibilidad y abre la puerta a futuros programas de apoyo, capacitación o acceso a compras públicas.facebook+5
Para los clientes, la ventaja es la mayor seguridad sanitaria. Al exigir capacitación en manipulación de alimentos, condiciones de salubridad en los implementos y controles municipales, el Estado intenta garantizar que los huevos cocidos que se venden en la calle —un alimento de riesgo si se conserva mal— lleguen al consumidor en condiciones más seguras. Esto es clave en un país donde la informalidad supera el 80% y donde muchos consumidores, por precio y costumbre, seguirán recurriendo al carrito de siempre incluso después de la nueva norma.youtube+2
Críticas, dudas y el reto de aplicar la norma
Pese al amplio apoyo en el Pleno, la regulación no está libre de críticas. En su discusión original, algunos borradores incluían exigencias como certificados de buena salud física y mental, que especialistas consideraron excesivos o difíciles de implementar sin caer en discriminación o trámites imposibles para personas de muy bajos ingresos. Aunque la versión aprobada se centró en la capacitación y la higiene, subsiste el temor de que, en la práctica, algunas municipalidades conviertan el registro en una nueva barrera burocrática o, peor aún, en un espacio para cobros informales.
Otro reto será la capacidad de fiscalización. Si los municipios no cuentan con inspectores suficientes o no coordinan bien, puede pasar que algunos vendedores cumplan todos los requisitos mientras otros continúen operando sin registro ni controles, generando una competencia desigual en la misma cuadra. Por eso, expertos en comercio popular insisten en que la ley debe ir acompañada de campañas de información claras, procesos simples y reglas aplicadas de manera uniforme, para evitar que la formalización termine siendo solo para unos pocos “bien conectados”.
¿Qué deben hacer ahora los vendedores de huevos de codorniz?
El siguiente paso es que la ley sea promulgada y reglamentada, y que cada municipalidad adapte sus ordenanzas para implementar el REMUCOH y los procedimientos de autorización. Una vez publicado el reglamento, los vendedores podrán acercarse a su comuna para conocer los requisitos específicos, los puntos de venta autorizados y el cronograma de inscripciones y capacitaciones.
Mientras tanto, quienes ya viven de este oficio pueden comenzar a adelantar trabajo: regularizar su documento de identidad, mejorar las condiciones de higiene del carrito, organizarse en asociaciones o comités para tener más fuerza de negociación y estar atentos a las convocatorias municipales. Si la norma se aplica con criterio, la escena cotidiana de los huevitos de codorniz en las calles del Perú podría mantenerse igual de presente, pero con algo que hasta ahora le faltaba: un respaldo legal mínimo que reconozca que, detrás del carrito, hay un trabajo digno que merece ser protegido y no perseguido.
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Fuente: elcomercio.pe