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El gobierno de Chile ha anunciado un estado de emergencia preventiva en 10 de las 16 regiones que componen el país. La medida, plasmada en el Decreto N° 1212 del Ministerio del Interior, responde a la llegada de varios sistemas frontales, nombre con el que se conoce al choque de dos masas de aire con diferente temperatura que genera alteraciones atmosféricas.
“En los próximos días nuestro país se enfrentará a un sistema frontal de gran intensidad, se pronostica que traerá lluvias y vientos importantes a distintas zonas”, declaró José Antonio Kast, presidente chileno.
El estado de alerta entró en vigor este martes 14 y se prolongará hasta el día 21 de este mes.
La gestión de Kast indicó que hay pronósticos de lluvias atípicas que llegarían acompañadas de una mayor intensidad en el oleaje, el viento y posibles nevadas. Las autoridades chilenas añadieron que el fenómeno recorrerá el territorio de norte a sur y tendrá incidencia en Atacama, Coquimbo, Valparaíso, la región Metropolitana, O’Higgins, Maule, Ñuble, Biobío, La Araucanía y Los Ríos.

Radio Bío-Bío reportó que son un total de cuatro sistemas frontales los que enfrentará el vecino del sur y que se esperan por lo menos cinco días de precipitaciones intensas. El temporal más intenso es se produciría este jueves 16 y afectará principalmente el área comprendida entre Coquimbo y Biobío, mientras que el último de estos eventos de desarrollaría entre Valparaíso y O’Higgins.
El medio chileno advierte que esta variación está relacionada con el Fenómeno de El Niño, un condicionante para la generación de estos “frentes” climáticos.
Claudio Alvarado, ministro del Interior, mencionó que el evento meteorológico “podría ser comparable a otros que Chile no tenía desde hace varios años”. También pidió a la población y autoridades subnacionales revisar todas las vías de circulación de agua y despejar las zonas de riesgo.
“El objetivo no es causar temor, sino un llamado a actuar con responsabilidad y mucha precaución. No vamos a esperar que llegue la emergencia, nos estamos anticipando”, explicó Alvarado.

Según informó La Tercera días atrás, el gobierno de Kast evaluaba la posibilidad de suspender las clases en función del desarrollo del proceso climatológico, lo que terminó sucediendo para cinco regiones. El Ministerio de Educación chileno confirmó este martes 14 que los estudiantes no acudirán a las aulas este viernes 17 como medida preventiva en Coquimbo, Valparaíso, la Región Metropolitana, O’Higgins y Maule.
Medidas contra el clima
De forma complementaria, el Ministerio de Obras Públicas (MOP) de la nación meridional ha continuado los trabajos preventivos de infraestructura iniciados por la presidencia anterior.
En mayo del 2025, todavía en el gobierno de Gabriel Boric, se emprendió un plan de obras de cara a las lluvias invernales que tuvo un presupuesto superior a los 237 millones de dólares, contemplando la conservación y limpieza de cauces, quebradas y colectores de agua.

Para el plan correspondiente a este año, el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) de Chile ha indicado que se han detectado unos 15.500 puntos de riesgo críticos ante fenómenos meteorológicos solo en los territorios de Antofagasta y Magallanes, de los que casi 2.700 son de riesgo “muy alto”, y otros 5.400 fueron catalogados como de peligro “alto”.
El plan de respuesta ante los sistemas frontales actuales ha contemplado una inversión por encima de los 19 millones de dólares, designados a ejecución directa.
La ejecución de estas actividades está relacionada en gran medida al Plan de Emergencia y Reconstrucción de Infraestructura que se diseñó en el 2023 y que contempla trabajos hasta el presente año. Esa hoja de ruta se redactó tras las graves lloviznas e inundaciones que afectaron a Chile tres años atrás, con gran perjuicio en cientos de viviendas y un impacto importante sobre la actividad agrícola.
Por entonces, se estableció que el MOP chileno destinaría en torno al 12% de su presupuesto anual a trabajos de recuperación, pero también al estudio e implementación de obras de adaptación a las consecuencias del cambio climático con énfasis en la prevención.
La llegada de Kast a la presidencia también llegó de la mano con un plan de recuperación económica que incluía medidas de reconstrucción para las regiones afectadas por incendios y desastres naturales, entre las que se encontraban Ñuble o Biobío.

El plan del actual presidente chileno contempla una inyección de aproximadamente 400 millones de dólares adicionales al Fondo de Emergencia Transitorio por Incendios.
El mar ante la escasez hídrica
El actual gobierno chileno, que entró en funciones en marzo, ha emprendido una serie de medidas de contingencia adicionales ante los eventos derivados del cambio climático y del Fenómeno de El Niño.
Uno de los planes más ambiciosos es el establecido por la Ley de Desalinización, con el que la Administración Kast busca “garantizar la seguridad hídrica de Chile” y mitigar el déficit de agua que se ha proyectado en las próximas décadas. El Poder Ejecutivo del país sudamericano señala que ciudades como Antofagasta, Caldera y Chañaral “ya se abastecen completamente con agua desalada”, por lo que busca replicar esa experiencia exitosa.
La regulación establece la agilización de los trámites e incentivos fiscales para la creación de plantas para desalinizar el agua de mar.
Los inversores serán beneficiarios de un tipo de concesión especial y los proyectos industriales surgidos de ese marco normativo deberán garantizar el consumo humano del recurso, pues deberán reservar hasta el 5% de su capacidad para ese fin.

Asimismo, se espera emplear el agua desalinizada en canales de riego y para la preservación de la agricultura e impulsar otras actividades económicas, a fin de reducir la presión sobre fuentes de agua dulce y napas subterráneas.
Según las autoridades chilenas, dicho marco jurídico se encontrará en plena vigencia en un plazo de 18 meses, estando a la espera de los estudios de impacto ambiental.
Como parte de ese contexto, en mayo se aprobó el proyecto “Aguas Marítimas” con el que se creará la mayor planta desalinizadora de Chile en el sur de Antofagasta. La iniciativa supondrá una inversión estimada en 5.000 millones de dólares y, además de la citada localidad, abastecerá a Calama y Sierra Gorda para actividades como la minería, pero también reservando agua para la población.
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Fuente: elcomercio.pe